Tegucigalpa

Acción de gracias y súplicas a los pies de la Santa Madre

Desde todos los rincones de Honduras, los devotos llenan el Santuario de muestras de fe, ofrendas, y oraciones para agradecer los dones recibidos por intercesión de María.

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02.02.2015

TEGUCIGALPA, Honduras

En cada rodilla que se dobla, cada vela que se consume, cada flor sobre el altar y cada lágrima que se derrama en el Santuario hay una historia de fe de un pueblo que confía a su madre todos sus pesares.

“Cuando rezo el Santo Rosario a los pies de Suyapita, mi corazón se renueva, encuentro nuevas fuerzas para continuar y me lleno de amor a Dios”, ratifica Miriam Elena Mendoza, mientras esperaba la bendición de varios recuerdos que llevaba a sus familiares.

Y es que, como en las bodas de Caná, María, la madre de la iglesia y del hijo único de Dios, continúa intercediendo ante el padre por sus hijos y el pueblo hondureño está consciente de esa realidad.

La fe y devoción a la madre de Dios que se hizo catracha bajo la advocación de Suyapa es una muestra de la misión evangelizadora que ejerce María en todo tiempo.

“Gracias a ella, Dios atendió con piedad mi súplica de tener una hija mujer”, “Ella intercedió por mí para que encontrara la sanación”, “María me enseñó el camino a Cristo y evitó que me suicidara”, son solo algunos de los testimonios que guardan en su corazón los peregrinos.

Sin importar las largas horas de camino, la falta de alimento, las noches bajo el frío abrasador y dejar en ofrendas el dinero que bien podrían emplear en un mes de sustento, cumplen sus promesas.

Llevar un ramo de flores, estampas familiares, velas y hasta comida bajo los pies de María son el pacto de agradecimiento que cumplen con amor.

A cambio de sus ofrendas reciben la esperanza de obtener sus anhelos -en el tiempo de Dios-, que la madre los cobije con su manto durante todo el año, la sanidad de sus enfermos, el don de vida y la unidad familiar.

Para hoy, en el día en que se conmemora el 268 aniversario del hallazgo de la imagen de la Virgen de Suyapa, se espera que más de dos millones de hondureños pasen a saludar a la reina de corazones.

La alborada ya pasó y miles de devotos le cantaron “Las mañanitas” al alba.

El don de la fe

En el marco de la celebración a la Patrona nacional, Carlo Magno Núñez, párroco del Santuario, recuerda que la devoción a María no representa un divorcio de la fe a Dios Padre.

“Ella no nos aleja de Dios, ella nos enseña el camino para llegar a él y seguir sus enseñanzas al decirnos: hagan lo que Él les diga”, reflexionó el sacerdote.

Y es ese llamado de María el que siguen sus devotos, quienes aseguran que no hay mejor manera de llegar al padre que bajo la guía de la madre de su hijo.

“A través de María, yo he aprendido a conocer las enseñanzas de Jesús, porque nadie conoce más a su hijo que su madre, que lo conoció antes de nacer” manifestó Juan Antonio Domínguez, un peregrino que se ha instalado en el templo desde el 31 de enero.

Don Juan junto a sus 43 familiares representan los rostros de los peregrinos de la zona sur, centro, norte y occidente del país, que se congregan para rendir tributo al honrar a la reina de Honduras.

Familias enteras profesan el poder del amparo de Suyapa ante cualquier dificultad

Foto: El Heraldo

'Tengo 18 años de venir a dar gracias a la virgen'

A María Bartolomé Núnez fue un trágico evento el que la llevó a pedir el auxilio de la Virgen María. Su hijo, de tan solo dos años, no se recuperaba de un episodio de diarrea y vómito.

“Mi hijo estaba delgadito, nada lo curaba, entonces yo le prometí a la Virgencita que si ella me lo sanaba yo vendría todos los años a visitarla”, relató.

Ya su hijo Samuel Domínguez tiene 20 años, pero ella mantiene viva su promesa y le transmite a sus otros cuatro hijos la devoción.

Foto: El Heraldo

'Solo ella conoce los pesares de una madre'

La bondad es otra de las virtudes de los devotos de Santa María de Suyapa. Doña Erasmidia López es un rostro de la piedad, pues con un incesante llanto y bajo la luz de una vela en sus manos, pidió a la Virgen que sanara a su yerno Juan Bautista López.

“Él padece de fuertes dolores en el estómago, los doctores dicen que es una úlcera, mi hija sufre al ver que a su esposo todo le hace daño, y eso a mí me duele también”, expresó acongojada.

Con su rostro aún empapado en lágrimas aseguró que solo María conoce los pesares de una madre, y como madre le concederá la sanidad a su yerno y ella ya no verá a su hija sufrir.

Foto: El Heraldo

'El milagro de la vida le fue concedido a mi hijo'

A sus 20 días de nacido, el pequeño Steven Sánchez ya es un testigo de la fe de su familia. Su madre Reina Velásquez, asegura que su embarazo fue de alto riesgo desde el principio y los doctores no le daban esperanza de llevarlo a término.

“Mi primera hija Milagros tenía el cordón enredado; con Steven yo estaba muy mal, tuve sangrados y me enfermé, pero gracias a la Virgencita acá esta y se lo traemos a presentar”, dijo.

Foto: El Heraldo

'Ella cuidó a mi hija durante su operación'

Wendy Suyapa Martínez comparte con la Morenita no solo el nombre, sino el dolor de ver a un hijo sufrir. Pues su pequeña Yeimy Gutiérrez, de cuatro años, ha sufrido desde antes de nacer.

“Mi parto fue muy duro porque la niña estaba sentada y no lo sabíamos, me operaron de emergencia, luego le salió una hernia en el ombligo y la tuvieron que operar.

“Yo sé que ella me la cuidó en cada operación”, dijo.

Foto: El Heraldo

'Toda nuestra familia tiene algo que agradecer'

Los peregrinos no solo caminan de rodillas para pedir por sus intenciones a la virgen María, sino para agradecer. En acción de gracias por los favores recibidos, los 11 integrantes de la familia Gonzales Hernández llegaron de rodillas para dar gracias por la salud, unidad y la vida de Milvian Soto.

“Yo soy depresiva, varias veces me intenté matar; mi familia me puso en manos de la Virgen y aquí estoy”, dijo.