Tegucigalpa

En la escuela mixta El Japón se superan los 200 días de clases

En este centro educativo no se pierden clases. Las asignaturas de inglés, Francés y computación se imparten a diario. El 95 por ciento de los maestros tienen licenciatura en la materia que imparten.

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10.07.2012

Serie 2/5

La convicción de ser los formadores de la niñez motiva a los maestros y padres de familia de la escuela urbana mixta El Japón a derribar los obstáculos que se imponen en el deteriorado sistema educativo de la capital.

A pesar del pobre desempeño y el desprestigio del cual es objeto el gremio magisterial, los docentes de este centro educativo se esfuerzan todos los días por cumplir la misión de enseñanza que adquirieron con sus niños.

Tal es así que hoy en día los pequeños de este centro están inmersos en un proceso formativo integral y con un nivel óptimo de aprendizaje.

Ese ímpetu y dedicación de sus maestros hacen que Jenisse Ariana Romero, alumna del tercer grado, obtenga en cada parcial un 98 por ciento de promedio en su rendimiento académico.

“No hay necesidad de ingresar a una escuela privada, en la escuela El Japón tenemos un aprendizaje completo y me siento orgullosa de ello”, expresó con mucha seguridad la pequeña.

Este centro de formación escolar se encuentra ubicado en la primera entrada de la colonia El Hogar, en Tegucigalpa.

Tres décadas

La escuela El Japón cuenta con una trayectoria de más de tres décadas y alberga en sus instalaciones 236 alumnos en una sola jornada.

Estos infantes son atendidos por 16 maestros de planta y siete colaboradores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), de las áreas de Lenguas Extranjeras e Informática

La directora de la escuela, Judith Zelaya, explicó que la institución centra su actividad en la calidad de menores formados y no en la cantidad.
Añadió que aunque con el personal docente se tiene capacidad para atender a un número mayor de niños, la infraestructura no lo permite.

En ese sentido, dijo que los requisitos de ingreso a este pequeño pero competente centro estudiantil son regulados, pues no pueden albergar más de 300 alumnos.

Desde su fundación en 1975, esta escuela ha egresado un aproximado de 1,500 alumnos, de los cuales la mayoría hoy forman parte del mundo empresarial y estatal.

Los egresados han gozado de reconocimientos en la educación secundaria, ya que los exalumnos de este centro han ganado medallas de primer lugar en ferias de ciencias sociales y matemáticas en institutos como el Técnico Honduras y el Jesús Milla Selva.

Visionario futuro

A criterio de las autoridades de la escuela, el mundo globalizado de hoy no permite egresar alumnos con los mismos conocimientos de hace 20 años.

“Hay que buscar mejores opciones para los niños, la sociedad moderna acapara a los hombres y mujeres mejor formados, del esfuerzo que hagamos hoy como sociedad depende el éxito de nuestros niños”, manifestó.

Esta visión incitó a los docentes a buscar auxilio a las universidades públicas.

El resultado de esta gestión es que en la escuela hay siete maestros auxiliares que pertenecen a la UNAH.

Los auxiliares del proceso educativo son alumnos por egresar de las carreras de Lenguas Extranjeras e Informática, quienes imparten sus clases ad honórem.

Para Alejandra Gómez, maestra de francés, enseñar una nueva lengua a la niñez es comenzar a educar con una visión amplia del futuro.

“Los profesionales que no hablan otro idioma y están alejados del aprendizaje tecnológico, continúan siendo analfabetos”, sentenció.

La escuela El Japón apuesta por el aprovechamiento de destrezas de los niños a través de un sistema de enseñanza completo como una base para ir al colegio que deseen.

“Nuestro objetivo en la escuela El Japón es la formación de una base educativa que facilite el máximo rendimiento académico cuando vayan de la escuela al colegio”, agregó.

Unidad

El éxito de la escuela El Japón pasa por la unidad que hay entre maestros y padres.

Fiel reflejo de este binomio es que más del 85 por ciento de la población infantil está por encima del 90 por ciento de índice académico.

Según Jackelin Mejía, presidenta de la sociedad de padres de familia, si no hay participación de los padres, la actividad formativa se vuelve difícil.

Los padres de familia de esta escuela deben asistir a reuniones frecuentes para observar la conducta y el rendimiento de los alumnos.

“Uno de los requisitos para matricular un niño es la firma de un acta de compromiso, donde los padres se hacen responsables de asistir a las reuniones de la escuela”, afirmó.

El desacato de esta normativa tiene como consecuencia asistir el día siguiente con una excusa que amerite la ausencia.

En esta escuela se educan niños de las colonias Cerro Grande, Amarateca, El Picacho, Cerro de Hula y Los Robles, y aun así a las reuniones siempre asiste la mayoría de los padres de familia.

Otra responsabilidad de los representantes de los menores es la elaboración de la merienda escolar. Esta actividad es calendarizada de tal forma que ninguna familia se queda sin participar.

“No hay mejor forma de controlar los habitos de alimentación de los niños, aquí se les brinda una dieta balanceada de acuerdo a la necesidad de los menores”, informó Mejía.

Amor a la escuela

Una peculiaridad de este centro es que muchos de los niños que cursan la primaria son hijos de alumnos egresados.

Esta particularidad permite que a los representantes de los alumnos se les haga fácil apegarse a las normas establecidas porque ya las conocen desde niños.

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