La semilla de la esperanza está retoñando en el corazón de los capitalinos y prueba de eso es el respaldo masivo a la caminata anual Cero Hambre.
Este domingo se llevará a cabo la octava edición del recorrido con el cual se busca crear conciencia en la sociedad sobre el compromiso que cada ciudadano debe asumir para erradicar la desnutrición.
Como un agradecimiento a los miles de ciudadanos que recorren los pasos de la lucha contra el hambre, el lema es “Soy semilla, donde haya hambre plantaré una sonrisa”.
Esa semilla ya da sus frutos, pues el año anterior unos 35,000 capitalinos acudieron al llamado de la marcha y este año se espera superar esta cifra de asistencia.
Además de la cosecha en el corazón de la población, la frase representa actividades de reforestación de árboles frutales y de leña, así como de manejo ordenado de las microcuencas para dar sostenibilidad a las comunidades más pobres del país.
Preparativos
Los voluntarios y equipo humano del Programa Mundial de Alimentos, organización que promueve la iniciativa, han trabajado durante meses para preparar este mensaje de unión y esperanza.
Hetze Tosta, vocera de la entidad, informó que ya están listas las camisetas, el respaldo logístico, la organización de los cuerpos de socorro y el montaje del concierto de Guillermo Anderson al final del evento.
“Estamos promoviendo la actividad en centros comerciales y todo el personal está comprometido con la actividad”, indicó.
La cita para este evento es mañana en punto de las 7:30 AM y partirá del estadio nacional Tiburcio Carías Andino y culminará al final del bulevar Morazán, en la recién nombrada plaza Cero Hambre.
Más de 40 instituciones y entidades públicas ya se han comprometido a tener una participación masiva con todo su recurso humano.
EL HERALDO, como empresa socialmente responsable, apadrina el acto simbólico y la gran familia de este rotativo se unirá a la voz de quienes no la tienen.
Los retos
Miguel Barreto, representante para Honduras del PMA, aseguró que este año el principal objetivo es crear la cultura de la prevención al reducir la crisis alimentaria.
“La lucha contra la desnutrición no solo pasa por la falta de los alimentos, implica empleo, mejora de condiciones sanitarias y acceso a la salud, además de la conexión al sistema de agua y saneamiento” advirtió.
Para lograr la erradicación de este flagelo se impulsa, en conjunto con el gobierno ,el Plan Integral de Nutrición, con el cual se espera combatir la desnutrición infantil desde la concepción.
Al aplicar este programa se brindará un tratamiento especial a las madres de las comunidades más pobres desde su embarazo, con un seguimiento alimentario, hasta el segundo año de vida de sus vástagos.
Una vez lanzado por el gobierno, el programa promete reducir en gran medida el porcentaje de desnutrición crónica infantil que en el país alcanza del uno al cuatro por ciento.
Barreto detalló que esta cifra en Honduras es estacionaria y cambia según la época del año: junio es el mes más crítico, cuando se alcanza el cuatro por ciento en crisis alimentaria en la zona rural.
El estado de emergencia en esta materia se alcanza con cinco puntos y Honduras está a uno para ello.
En el país hay 300,000 niños y niñas padeciendo desnutrición crónica, menores que representan el 27.4 por ciento de la población infantil.
“La desnutrición es un problema que podemos eliminar, solo basta con voluntad política y la participación de toda la sociedad” afirmó.
Logros
El impacto que ha tenido el PMA en la creación de programas de reducción del hambre ha sido significativo.
La organización logró impulsar la merienda escolar, con la cual se brinda soporte alimentario a menores desde los cuatro hasta los ocho años en 20 mil centros educativos.
Este año, con la siembra de árboles frutales como mangos, ciruelas y marañón, ha involucrado a 64,000 personas en 45 comunidades con los índices más altos de inseguridad alimentaria, en los departamentos de Valle, Choluteca y La Paz.
Asimismo, ha mantenido campañas de reforestación en las cuencas hidrográficas para mejorar el acceso al agua en estas comunidades.
En los ocho años de caminatas se redujo en un 8 por ciento la deserción escolar.
Asimismo, se han creado 5,000 huertos escolares en igual número de escuelas donde los niños siembran hortalizas para cambiar el menú de su merienda escolar.