El centro histórico de la ciudad es actualmente un gigantesco estacionamiento público. Esto hace que la capitalina Dinorah Escobar lo piense dos veces antes de pasar por ahí al hacer sus diligencias.
Su incomodidad obedece a que se le hace difícil transitar por calles llenas de carros que escapan de atropellarla.
En esta área urbana, que por su significado histórico reúne el mayor atractivo social, político, económico y cultural de la ciudad, lo que más se encuentran son extensas filas de automotores estacionados.
La incomodidad de Dinorah Escobar, al igual que la de centenares de ciudadanos que han manifestado su malestar, tiene su fundamento en el abuso e insolencia de los conductores al pretender irrespetar reglas ya establecidas y evadir el orden.
Para citar ejemplos de lo que los denunciantes catalogan como desastre y una total falta de respeto a sus derechos como peatones, en la avenida Cristóbal Colón, en las cercanías del Palacio de las Telecomunicaciones Eléctricas, a diario permanecen estacionados no menos de 40 automotores.
Los conductores parecen no ver y hacen caso omiso a tres rótulos que indican que es terminante prohibido estacionar en estos lugares.
Igual situación ocurre en las vías adyacentes a la Empresa de Correos de Honduras (Honducor) y en las cercanías de La Concordia, entre otros.
Que vuelvan las “chachas”
Las denuncias son una muestra de que los ciudadanos quieren que impere el orden en el centro histórico capitalino.
Asimismo que la iniciativa de devolverle este espacio a los ciudadanos pase de la promesa a los hechos.
El titular de la Gerencia del Centro Histórico de Alcaldía Municipal, Arturo Suárez, reconoce que la tendencia mundial en cuanto a los centros históricos es la de devolverle al ciudadano las calles, para que sean transitadas de manera peatonal.
“Eso no lo inventamos nosotros, sino que funciona en muchas partes del mundo, evidentemente, en Tegucigalpa esta tendencia debería estar acompañada de espacios adecuados para transitar”, manifestó el funcionario.
De esta manera es necesario tomar medidas drásticas para evitar que a los capitalinos les arrebaten estos derechos y que el ordenamiento vial llegue a esta zona.
Antonio Molina es otro ciudadano que reaccionó molesto por el abuso de los conductores de convertir las calles y avenidas del centro histórico en parqueos.
Molina, quien todos los días tiene que ingresar al centro de la ciudad para acudir a su centro de trabajo, dijo que para controlar a los carros que se estacionan en lugares inadecuados se debe recurrir a las “chachas”, medida que implementó el exalcalde Miguel Pastor en el 2003.
“Yo sí creo que esas famosas ‘chachas’ deben volver a ponerlas y que los abusivos paguen por cometer esa falta porque el desorden no se aguanta en el centro”, declaró.
Actualmente la Gerencia de Movilidad Urbana de la Alcaldía Municipal controla este problema con las grúas, pero la medida no se considera efectiva por varias razones.
Una de las limitantes son las calles angostas que existen en este sector, además que el tiempo de respuesta para que llegue una grúa es prolongado e incluso permite que el infractor se largue del lugar y no pague por la falta cometida.
Contrario a los inmovilizadores cuyo costo era de 600 lempiras, el infractor tiene que pagar 1,200 lempiras por la movilización de la máquina al lugar, más 700 lempiras como multa a la Municipalidad.
Aníbal Eherler, de la gerencia de Movilidad Urbana, es del criterio de que el desorden no puede ni debe seguir en el centro histórico, por lo tanto existe un proyecto para ejercer control.
“Cuando concluya el proceso de reparación de vías en el centro procederemos a la señalización respectiva y poner en ejercicio las medidas de orden vial. Esto incluye la restricción de estacionamiento en zonas que son estrechas, habilitación de estacionamientos públicos y el ordenamiento en los puntos de taxis”, explicó.
En el centro existen 2,800 espacios públicos para estacionarse y con este proyecto se busca dejar al menos unos 1,300 con el fin de reducir el congestionamiento vehicular.
Ehrler indicó que para las 50 mil personas que diario visitan el centro en vehículo hay disponibles más de seis mil espacios en parqueos privados.
Siempre las grúas
Aunque los ciudadanos están de acuerdo, incluso el director de la Dirección Nacional de Tránsito (DNT), Randolfo Paguaga, en que se debe recurrir a los inmobilizadores o “chachas” como medida para evitar que los conductores se mal estacionen, el titular de Movilidad Urbana manifestó que las grúas seguirán siendo la medida ideal.
“Al final no son las grúas las que controlan, sino el personal que queda en campo y que hace conciencia en las personas para evitar cometer estas faltas”, expresó Eherler.
Lo que es urgente es la necesidad de los capitalinos que luchan porque no les roben los espacios por donde pueden transitar con libertad.