Hondureños en el Mundo

En descenso número de arrestos en la frontera

Candidatos republicanos hacen promesas imposibles de cumplir para frenar migración ilegal.

07.12.2011

Los arrestos de inmigrantes ilegales en Estados Unidos a lo largo de la frontera con México se ubican en su nivel más bajo desde la década de 1970, indicio de que hay menos personas que intentan cruzar para vivir o trabajar en el país del norte.

Este hecho podría determinar un viraje en el debate sobre la inmigración ilegal en Estados Unidos: de garantizar la seguridad en su frontera sur a ocuparse de las personas que ya viven en el país. Los arrestos en la zona limítrofe han bajado por sexto año consecutivo.

'Cada vez más el problema son los 11 millones de personas (que residen ilegalmente en el país), no la frontera misma', dijo Demetrios Papademetriou, presidente del Instituto de Políticas de Inmigración, un grupo de investigación sin afinidad partidista.

En el año fiscal que concluyó el 30 de septiembre, la Patrulla Fronteriza arrestó a 327,577 personas que intentaron cruzar al norte por la frontera. En el mismo periodo, las autoridades del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) deportaron a 396,906 personas, una cifra sin precedente. Las cifras constituyen la primera vez en décadas en que hubo más deportaciones que arrestos en la zona fronteriza.

El número de personas que intenta cruzar furtivamente la frontera hacia Estados Unidos ha mostrado una declinación constante desde 2006, tras la cifra máxima histórica de 1.6 millones de aprehensiones en el 2000. En esos 10 años, aumentó la cifra de inmigrantes que se convirtieron en residentes establecidos en el país.

Casi dos tercios de los 10.2 millones de inmigrantes adultos que se calcula viven en el país han permanecido en Estados Unidos al menos por 10 años, de acuerdo con el Centro Hispánico Pew.

'Todo esto es parte de un panorama más amplio, en el que no estamos viendo muchas llegadas nuevas de inmigrantes indocumentados. Por ende, la proporción de nuevos inmigrantes indocumentados es menor', dijo Jeffrey Passel, demógrafo jefe en el Centro Hispánico Pew.

'Muchas personas han decidido quedarse. Echaron raíces. Sin duda, no ha habido una partida a gran escala de personas que estuvieron aquí por algún tiempo', agregó.


Promesas imposibles


Sin embargo, los políticos continúan su disputa sobre quién es el más apto para garantizar la seguridad en la zona fronteriza con México. Mitt Romney y Newt Gingrich prometieron completar una valla de 3,138 kilómetros. Michele Bachman quiere un muro doble. Ron Paul plantea garantizar la seguridad de la frontera por cualquier medio que sea necesario, pero sin una valla, en tanto que Rick Perry afirma que puede crear en un año un sistema sin muros que ofrezca una buena vigilancia.

La noción de sellar la frontera y garantizar que no cruzarán inmigrantes sin papeles y drogas, sin embargo, es una promesa que ninguno podría cumplir.

'Garantizar la seguridad de la frontera es un eslogan bonito, pero eso es todo lo que es', sostuvo Ted Galen Carpenter, investigador del Cato Institute, un organismo libertario.

'Para acercarse siquiera a ese objetivo habría que tomar medidas que harían que resultase imposible un intercambio comercial legal con México. Ese es un precio muy alto por algo que de todos modos seguiría siendo un sistema poroso'.

Perry, el gobernador que más tiempo ha ejercido el cargo en Texas -un estado que representa el 65% de la frontera estadounidense con México- lo sabe. Lo que en realidad está proponiendo, aclara su portavoz Catherine Frazier, es conseguir un 'control operativo' de la frontera, o, en otras palabras, de los sectores en los que la Patrulla de Fronteras dice que puede detectar, responder e interceptar actividades ilegales.

La Patrulla de Fronteras afirma que ejerce un control operativo sobre 1,400 kilómetros, o el 44% de la frontera. La secretaria de Seguridad Interior Janet Napolitano asegura que 'la frontera está hoy mejor que nunca'.

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