Con el propósito de evitar que Choluteca se convierta en un desierto, el proyecto Dulce y Verde lanzó su campaña 2012 encaminada a reforestar 700 manzanas en diferentes municipios.
El proyecto es ejecutado por la Azucarera Choluteca. Esta empresa ya tiene varios años consecutivos de estar sembrando plantas en diversos sectores del departamento.
Sergio Salinas, encargado de gestión ambiental de la Azucarera, dijo que desde el 2010 se comenzó el proyecto, el cual tiene como objetivo sembrar anualmente seis mil plantas.
En esta oportunidad la reforestación se realizará en los municipios de Choluteca, Namasigüe y Marcovia.
Con esta iniciativa se pretende atender terrenos públicos, cerros, orillas de quebradas y áreas que ya están con bosques y que solo se enriquecen con otro tipo de planta, explicó Salinas.
Entre las plantas a sembrar -y que ya están listas en los viveros- hay carreto, ceiba, madriago, guanacaste, melina, árboles frutales y ornamentales, explicó Salinas.
Se incluye también árboles frutales silvestres con el fin de atraer a la fauna y así tener mayores especies de aves y reptiles, explicó el representante de la azucarera.
Asimismo, destacó que se sembrarán también árboles cuyos frutos son de consumo para la gente, como el tamarindo, el mango y el jocote, entre otros, que son resistentes a las sequías.
Por su parte, Leonel Guillén, director regional del Instituto de Conservación Forestal (ICF), alabó el proyecto para mejorar el ecosistema de la zona.
Con esta labor se está devolviendo a la zona sur parte de lo que se ha arrebatado, y así no llevarla a etapas desérticas, agregó.
En el desarrollo de este programa destaca la participación de escolares y colegiales de los diferentes centros educativos que funcionan en el departamento.
Los cerros de la zona sur constantemente han sido deforestados por personas que buscan cultivar granos básicos, por aquellos que buscan más terrenos para pastar ganado, y en tercer lugar por quienes se dedican al corte y venta de leña.
La agroindustria y las camaroneras también contribuyen a la tala de árboles, causando daños también al extenso bosque manglar de esta zona.