Tegucigalpa, Honduras.- Para cientos de jóvenes, atravesar un proceso judicial está ligado a las dificultades para reparar el daño causado, limitadas oportunidades de reinserción social y en muchos casos, una respuesta no satisfactorias a sus necesidades judiciales.
Frente a esa realidad, el Poder Judicial inauguró el programa de Justicia Penal Juvenil Restaurativa en el Juzgado de Letras de la Niñez y Adolescencia de Cortés, orientado a la mediación, y construcción de soluciones que involucren tanto a las víctimas como a los adolescentes infractores y sus comunidades.
Durante el lanzamiento del programa, el presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Wagner Vallecillo, destacó que la iniciativa busca fortalecer un modelo centrado en las necesidades de las víctimas, la responsabilidad de los adolescentes involucrados, y la participación activa de la comunidad.
"Muchos conflictos terminan verdaderamente cuando la persona afectada encuentra respuesta, cuando el joven encuentra orientación, y cuando el entorno social participa en la construcción de una salida responsable. Este programa representa procesos más humanos, acompañamiento a los adolescentes y una mayor posibilidad de restaurar la convivencia social”, explicó Vallecillo.
El funcionario además apuntó que la justicia restaurativa a jóvenes es el primer programa de justicia restaurativa juvenil que se implementa en Honduras dentro de un Juzgado de Letras de la Niñez y Adolescencia.
Sin embargo, autoridades del Poder Judicial también señalaron que uno de los principales objetivos del programa es promover la resolución consensuada de conflictos, al reconocer que muchos casos no se resuelven únicamente con una sentencia o resolución escrita.
Según explicaron, algunos procesos podrían concluir de manera efectiva cuando las víctimas obtienen respuestas a sus necesidades, los adolescentes reciben orientación para asumir sus responsabilidades y la comunidad participa en la construcción de soluciones que favorezcan la convivencia social.
Es decir, la iniciativa incorporará un equipo multidisciplinario que acompañará a las víctimas, adolescentes y sus familias para facilitar acuerdos que permitan resolver los conflictos más allá de una resolución judicial.
Según las autoridades, el programa incorporará un "modelo de justicia más humanizado", enfocado en involucrar a la comunidad en la construcción de soluciones que favorezcan la convivencia social.