Tegucigalpa, Honduras.- La disputa por el control de los organismos electorales del país sumó un nuevo capítulo en el Congreso Nacional, luego de que la bancada del partido Libertad y Refundación (Libre) oficializara su postura intransigente de no aceptar cargos de suplencia.
La fuerza política de izquierda reclama el derecho de ocupar las vacantes definitivas en calidad de consejeros y magistrados propietarios, argumentando su peso electoral en los comicios generales y municipales recientes.
El cisma político se agudizó tras la publicación de la nómina final de 24 aspirantes preseleccionados para integrar el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal de Justicia Electoral (TJE).
Desde la perspectiva de la bancada de Libre, cualquier negociación que pretenda relegar a sus cuadros técnicos a puestos secundarios dentro de la estructura institucional representará un quiebre en el equilibrio democrático de la nación.
"No vamos a aceptar suplencias porque Libre tiene más de 700,000 votos y eso equivale a una gran fuerza política adentro del país, por lo que sería un insulto para la población aceptar una suplencia", expresó Germán Altamirano, diputado de Libre y aspirante al CNE.
La bancada defiende la idoneidad y el perfil profesional de los postulantes de su partido incluidos en el listado depurado por la comisión especial multipartidaria.
Los congresistas de Libre sostienen que los procesos de evaluación técnica y las audiencias públicas han sido transparentes, por lo cual los cargos vacantes deben responder de forma proporcional a la configuración del mapa político nacional.
"Nosotros lo que queremos son representaciones legítimas dentro del equilibrio democrático y es por eso que mínimo tienen que ser magistraturas propietarias para tener una representación digna en cada uno de los entes electorales", enfatizó Altamirano.
Rechazo
Frente al posicionamiento radical de la bancada oficialista, el Partido Nacional de Honduras adoptó una postura completamente opuesta, fundamentada en los antecedentes inmediatos de los órganos electorales.
Para los legisladores de la principal fuerza, las vacantes absolutas dejadas por los exfuncionarios de Libre que fueron destituidos mediante juicio político debido a sus polémicas actuaciones no deben ser reintegradas a ese mismo instituto político.
La bancada nacionalista se orienta a despolitizar las instituciones y sugiere de forma contundente que esos espacios directivos sean asignados a profesionales independientes procedentes de organizaciones reconocidas de la sociedad civil.
Esta alternativa busca restaurar la confianza ciudadana en el arbitraje de los comicios y evitar la concentración de poder en los entes encargados de certificar los resultados en las urnas.
Por su parte, el panorama a lo interno de la bancada del Partido Liberal de Honduras refleja una división de criterios en torno a la repartición de las magistraturas vacantes.
Mientras un sector de los diputados liberales considera justo respetar la representatividad original de Libre para mantener la estabilidad del Congreso, otra sector se opone a ceder dichos espacios ante la gravedad de las causales que motivaron las destituciones de los antiguos funcionarios.
El escenario para alcanzar los consensos necesarios se volverá sumamente complejo y los cabildeos políticos en el hemiciclo legislativo se intensificarán significativamente durante las próximas semanas debido a la polarización de las posturas.
En medio del estancamiento, la presidencia del Congreso Nacional ha determinado priorizar la agenda de reformas legales aplicables al sistema de votación antes de proceder con el nombramiento definitivo de las nuevas autoridades electorales.