Tegucigalpa, Honduras.- La Misión Electoral de la Unión Europea brindó su informe final sobre las elecciones generales en Honduras del 30 de noviembre pasado e hizo 24 recomendaciones al país.
El informe fue entregado al presidente Nasry Asfura, partidos políticos, sociedad civil y otros sectores con el objetivo de reforzar los siguientes comicios en Honduras.
Tras leer parte de los hallazgos y las recomendaciones, el jefe de la Misión Electoral, Francisco Assis, fue consultado por la declaratoria que brindó el Consejo Nacional Electoral (CNE) sin haber concluido con el conteo de las actas.
Este factor fue uno de los detonantes para las denuncias de fraude electoral en las elecciones, como sucedió a nivel presidencial y en los demás niveles.
Sin embargo, Francisco Assis, aseguró que no hubo fraude en los resultados.
“Nuestro compromiso es con la verdad y no ha habido fraude electoral, apreciamos que el presidente (Nasry Asfura) es quien ganó y no ha habido ningún golpe electoral. Estamos con la consciencia clara y por eso las misiones de la Unión Europea tienen prestigio”, dijo.
Assis reconoció que “lo sucedido no se debe repetir como el hecho que pasó tanto tiempo para dar los resultados” y “quien ahora está en la oposición es quien perdió las elecciones”.
Añadió que “estoy tranquilo y contento con lo que vi de la participación de los hondureños en las elecciones. No ha habido fraude electoral en este proceso”.
Finalmente se refirió a las declaraciones de Donald Trump sobre el proceso electoral en Honduras y el apoyo que dio a Nasry Asfura.
“No nos gusta que un presidente de otro país haya dado declaraciones como las que dio el presidente de Estados Unidos y a ningún país eso le gusta, desafortunadamente el presidente Trump se pronuncia sobre diversos temas. No es bueno que un presidente de un gran país se pronuncie sobre elecciones en otras naciones”, cerró.
Parte de las recomendaciones
PRIMERO: El Congreso Nacional debe emprender con suficiente antelación a las próximas elecciones la reforma integral del marco legal electoral, corrigiendo inconsistencias y deficiencias e incluyendo a las instituciones electorales y a la sociedad civil en el proceso.
SEGUNDO: Fortalecer la capacidad institucional, la independencia y la rendición de cuentas del CNE, evitando injerencias partidarias y estableciendo salvaguardias que impidan la parálisis política.
TERCERO: Implementar una estrategia eficaz de comunicación institucional del CNE, que garantice información clara, coherente y oportuna, incluida la publicación inmediata de decisiones y la difusión continua de información.
CUARTO: Promover un entorno mediático seguro, libre de intimidación, y garantizar protección efectiva para periodistas en situación de riesgo.
QUINTO: Asegurar la aplicación efectiva de las normativas sobre paridad de género y alternancia en todos los niveles de candidatura, respaldada por mecanismos de supervisión y control.
SEXTO: Adoptar políticas y mecanismos para prevenir y abordar la violencia política de género, tanto en la esfera pública como en los partidos políticos.
SÉPTIMO: Reforzar la apropiación y el control del CNE sobre la gestión de resultados, desarrollando un sistema propio, debidamente probado y auditado con suficiente antelación y con los más altos estándares de transparencia.