Tegucigalpa, Honduras.- Al salir de la audiencia en el proceso de un juicio político, el fiscal general suspendido, Johel Zelaya, sostuvo que acudió a “decir su verdad” y aseguró que el pueblo hondureño ya conoce su versión de los hechos.
“Estoy sometido a un juicio político. No he cometido un delito”, expresó, al tiempo que retó a la comisión a actuar en su contra si encuentran responsabilidad penal.
“Si cometí un delito, que no duden en mandarme a la cárcel”, declaró.
El funcionario señaló que incluso estaba preparado para una eventual detención tras su comparecencia.
“Venía listo para irme a la cárcel. Me despedí de mi familia”, afirmó, argumentando que consideraba posible que se tomaran medidas en su contra de forma inmediata.
Zelaya también aseguró que no teme al proceso y que su actuación ha sido correcta durante su gestión. En ese sentido, cuestionó la postura de los diputados que integran el Congreso Nacional, a quienes acusó de haberse pronunciado previamente en su contra. “Todos se han pronunciado de manera peyorativa”, manifestó.
Asimismo, defendió su trayectoria al frente del Ministerio Público, asegurando que no ha incurrido en actos de corrupción. “Nunca le he robado un cinco al Estado de Honduras”, afirmó, al tiempo que calificó el proceso como un “crimen contra la institucionalidad” más que una acción dirigida contra su persona.
En sus declaraciones, Zelaya también se refirió a la imposibilidad de presentar pruebas de descargo durante la audiencia, señalando que no se le permitió regresar a su despacho en el Ministerio Público. Aseguró que cuenta con documentación que podría comprometer a funcionarios, incluyendo a diputados, aunque no brindó nombres.
Finalmente, el fiscal suspendido sostuvo que existen investigaciones en curso que, según dijo, generan incomodidad dentro del Congreso Nacional, en el marco de un proceso que continúa en su fase de investigación y que definirá su permanencia o destitución del cargo.