Tegucigalpa, Honduras.- Durante la temporada seca, el número de incendios forestales que se registran en el territorio aumenta, lo que refleja la persistencia de un problema estructural que cada año amenaza los recursos naturales del país.
En lo que va de este año, el Instituto Nacional de Conservación (ICF) registra a nivel nacional un total de 398 siniestros que están afectando a más de 16,762 hectáreas de bosque.
El informe detalla que, en promedio, cada incendio ha consumido 42.11 hectáreas; mientras que, de los eventos registrados, 192 han ocurrido en zonas de bosque; al menos 41 se registran dentro de áreas protegidas, lo que genera especial alarma por el daño a la biodiversidad.
Asimismo, se reportan 13,024 hectáreas de bosque afectadas, consolidando a este tipo de cobertura como la más golpeada.
El departamento de Francisco Morazán es el que reporta más incendios, con 146 siniestros, los cuales han dejado a más de 1,700 hectáreas afectadas.
Cerca del 83% de los incendios que se registran en ese departamento se desarrollaron en el Distrito Central; fueron 122 siniestros que dejan hasta la fecha 1,356 hectáreas dañadas.
Sin embargo, es Olancho el departamento que registra la mayor área afectada, con más de 4,000 hectáreas quemadas por 64 incendios.
El Paraíso contabiliza unos 48 siniestros que dejaron daños en más de 2,300 hectáreas; otras zonas como La Paz, Choluteca, Valle, y Lempira también registran significativas áreas dañadas.
En cuanto a las causas, la gran mayoría de los incendios —más del 90%— están vinculados a actividades humanas, como la quema agrícola y prácticas inadecuadas en el manejo del suelo.
Las autoridades también destacan la participación de distintos actores en el combate de los siniestros, incluyendo Fuerzas Armadas, municipalidades, bomberos, voluntarios y personal del ICF.
Pese a que una parte de los incendios ha sido controlada, las cifras reflejan la persistencia de un problema estructural que cada año amenaza los recursos naturales del país.
Las autoridades reiteran el llamado a la población a evitar quemas y denunciar cualquier actividad que pueda provocar nuevos incendios; señalan que la prevención sigue siendo la principal herramienta para frenar esta crisis ambiental.