Con el objetivo que el Estado se ahorre alrededor del 43 por ciento de la factura petrolera, lo que representa unos 500 millones de dólares, las autoridades de la Secretaría de Obras Públicas, Transporte y Vivienda (Soptravi) determinaron que el transporte nacional funcione con biodiésel y gas licuado.
Dicha medida se aplicará debido al incremento desmedido de los precios del petróleo en el mercado internacional, pues se estima que solo este año representa un aumento en la factura de 770 millones de dólares.
Las autoridades de Soptravi determinaron que la medida se pondrá en vigencia a partir de octubre, según lo anunció el ministro Miguel Ángel Gámez.
Para tal efecto, una compañía brasilera comenzará a instalar en el Valle del Aguán una planta procesadora de frijol de soya, con el que se producirá biodiésel, y será utilizado por el transporte terrestre de autobuses y camiones, mientras los taxis usarán gas licuado.
“Honduras no es un país productor de petróleo y la factura del oro negro nos está asfixiando”, dijo el ministro Gámez, quien en el pasado confesó ser racista.
El funcionario asegura que para evitar problemas “la única salida que miramos es la que están haciendo los demás países del mundo, buscar alternativas para reducir el gasto a través de los combustibles alternativos”.
“La migración de todo el transporte hacia el biodiésel y el gas licuado vendrá a ayudar enormemente en el mejoramiento medioambiental de las principales urbes de Honduras”, concluyó.