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Acceso con registro
Tegucigalpa, Honduras-. Desde mayo de 2023, los vehículos que circulan sin una placa metálica en Honduras dejaron de ser un hecho aislado y pasaron a formar parte del panorama cotidiano.
El Instituto de la Propiedad (IP) anunció que en noviembre pondrá fin a esta situación, pues empezarán con la entrega de nuevas placas. Para ello, la institución adjudicó un contrato por 77.6 millones de dólares, (equivalentes a unos 2,083 millones de lempiras), para el diseño, fabricación, operación y suministro de kits de placas vehiculares, además de la implementación de sistemas tecnológicos de lectura mediante RFID.
El contrato reflejado en el acuerdo CD-IP No. 005-2026, al que tuvo acceso EL HERALDO, fue suscrito el 13 de julio de 2026 y tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2029.
El proyecto contempla el suministro de 2.9 millones de kits de placas para cubrir el parque vehicular hondureño hasta el periodo de 2030.
El acuerdo fue suscrito entre el IP y el Consorcio Tönnjes, integrado por Tönnjes C.A.R.D. Latinamerica, S.A., Tönnjes C.A.R.D. International GmbH y Sistemat S.A.
El estudio de mercado, que sustentó la adquisición de placas, señala que Honduras arrastra un déficit de más de 830,000 unidades sin placas metálicas oficiales.
De ese total, 350,000 placas corresponden a automóviles y 480,000 a motocicletas, según el diagnóstico de viabilidad tecnológica incluido en el proyecto.
Además, apuntó que la falta de placas provocó un "aumento de vehículos que circulan con permisos temporales"; situación que según el estudio, afecta la seguridad nacional y limita las posibilidades de fiscalización automatizada del parque vehicular.
El proyecto dejará de utilizar el código QR como principal mecanismo de identificación electrónica y apostará por la tecnología RFID UHF pasiva.
Es decir, cada placa y calcomanía tendrá un chip que podrá ser leído en puntos de control, sin necesidad de que una cámara enfoque directamente la etiqueta.
El acuerdo de compra analizado por este rotativo aclara que, si una placa no coincide con la información de la calcomanía o del registro, los lectores podrán detectar la irregularidad y generar una alerta ante una posible clonación o alteración de la identificación del vehículo.
Luis Torres, director del IP, aseguró que trabajan con varias instituciones encargadas de la identificación vehicular para definir los lugares donde estarán los puntos de control que realizarán las lecturas.
Afirmó que en octubre iniciará este proceso y que la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) será la encargada de la integración de los lectores y la homologación de los equipos.
"Estamos avanzando para que en el mes de noviembre se comience con la entrega de las primeras placas", dijo Torres.
Uno de los puntos principales del contrato es la instalación de una planta para fabricar las placas en Honduras.
Es decir, el Instituto de la Propiedad tendrá un plazo máximo de seis meses desde la firma del contrato para poner en funcionamiento la fábrica que realizará los identificadores vehiculares.
La decisión responde, entre otras razones, a la necesidad de atender la demanda y el crecimiento del parque vehicular, que el estudio estima en unos 110,000 carros y 200,000 motocicletas cada año.
Para hacer frente a ese volumen, la planta deberá trabajar de forma continua, con una producción de 24 horas al día, los siete días de la semana.
El IP será el ente rector y custodio del registro vehicular, responsable de la emisión de placas y calcomanías, la administración de los datos y el desarrollo de las interfaces seguras.
Sin embargo, el Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1 y la Secretaría de Seguridad tendrán responsabilidad sobre la infraestructura física, las obras civiles, los portales carreteros, la conectividad, la energía y el uso de los lectores en campo.
La vigencia que estipula el contrato llegará hasta diciembre de 2029, pero el plan de suministro busca dejar cubiertas las necesidades estimadas hasta 2030 mediante el inventario de transición de 2,916,000 kits.