Tegucigalpa, Honduras.- El Gobierno de Honduras se prepara para subastar la mañana de este viernes el avión presidencial, cumpliendo así una promesa del presidente Nasry “Tito” Asfura y destrabando una gestión que la administración de Xiomara Castro dejó inconclusa pese a haberla prometido durante su campaña electoral.
“Desde las 9:00 de la mañana hasta las 11:00 se van a estar recibiendo las ofertas para poder identificar cuál es la que más le conviene a nuestro país”, expresó ante los medios de comunicación el secretario de Finanzas, Emilio Hércules.
Según el aviso de subasta, las ofertas por el avión presidencial Embraer Legacy 600 serán recibidas en la base aérea Hernán Acosta Mejía entre las 9:00 y las 11:00 de la mañana con el objetivo de definir al comprador mediante el sistema de puja a partir de un precio base. La jornada concluirá a las 4:00 de la tarde.
Una fuente de la Secretaría de Defensa, institución encargada del proceso, dijo días atrás a EL HERALDO que siete empresas, entre nacionales y extranjeras, habían mostrado interés en participar en la subasta , información que posteriormente fue ratificada por Hércules.
Para este proceso se integró un Comité de Subasta y Veeduría, con el objetivo de garantizar el cumplimiento de lo establecido en el Reglamento de Organización y Funcionamiento de la Dirección Nacional de Bienes del Estado.
El comité está coordinado por la Dirección Nacional de Bienes del Estado y está integrado por delegados de la Gerencia Administrativa y de la Auditoría Interna de la Secretaría de Defensa Nacional.
Asimismo, en calidad de invitados y conforme a ley, fueron convocados representantes del Tribunal Superior de Cuentas (TSC) y de la Procuraduría General de la República (PGR).
“Esta es una subasta pública, entonces el costo se va a definir con el que mejor ofrecerá y cuál le conviene más al país”, indicó el funcionario.
La aeronave, con matrícula FAH-001, fue adquirida en 2014 durante la administración del expresidente Juan Orlando Hernández, a un costo de 14,8 millones de dólares, equivalente a casi 300 millones de lempiras según el tipo de cambio de la época.
Documentación y compra
Como una de sus primeras decisiones, a finales de enero, el Congreso Nacional autorizó al mandatario a poner en venta la aeronave. Sin embargo, el proceso se prolongó durante varios meses mientras se subsanaban problemas relacionados con la documentación.
La falta de documentos fue una de las principales tareas que, según alejaron en la administración de Castro, impidió realizar una subasta pública del jet presidencial. No obstante, Luis Sosa, exdirector de Bienes del Estado durante ese gobierno, reveló que existían vías legales para concretar la operación.
Vender el avión fue una de las promesas de campaña de Castro para llegar al poder; Sin embargo, al final ocurrió todo lo contrario: su administración no concretó la venta, destinó más de 64 millones de lempiras al mantenimiento y pintado del aparato y posteriormente lo asignó a la Fuerza Aérea Hondureña (FAH).
Por su parte, el presidente Asfura reveló a finales de mayo que se avanzaba en la resolución de los aspectos legales pendientes. El avión "ya fue evaluado por técnicos especializados. No hemos sacado el anuncio de subasta todavía porque estamos esperando la factura original del avión", explicó en ese momento.
Asfura sostuvo que los recursos obtenidos por la venta de la aeronave serán destinados a áreas prioritarias como salud y educación.
La compra del jet presidencial durante la administración de Hernández también estuvo rodeada de polémica. Inicialmente, su gobierno aseguró que se trataba de una donación de Taiwán, país con el que Honduras rompió relaciones diplomáticas en 2023.
Sin embargo, una investigación de EL HERALDO Plus reveló que los fondos en realidad provenían de la Tasa de Seguridad, instancia que se encargó de financiar la compra. En una entrevista reciente, Hernández afirmó que Taiwán había depositado los recursos en el fideicomiso de seguridad.
Otra investigación de EL HERALDO Plus puso al descubierto que el convenio de donación entre Honduras y Taiwán tenía como propósito inicial la adquisición de una aeronave militar, una flota de helicópteros y un lote de 40 ambulancias. No obstante, el gobierno del expresidente Hernández decidió sustituir esa ayuda por la compra de un lujoso jet presidencial.