Asunción
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Tegucigalpa, Honduras.- El presidente electo Nasry Asfura ha planteado, entre sus primeras iniciativas de gobierno, retomar una promesa compleja que la administración de Xiomara Castro no logró cumplir en cuatro años: la venta del avión presidencial.
La propuesta, considerada por algunos sectores como un gesto de austeridad, enfrenta serias dificultades, principalmente por la falta de documentación clara sobre la aeronave. Vender el avión fue una de las promesas de campaña de Castro para llegar al poder; sin embargo, al final ocurrió lo contrario: su administración destinó más de 64 millones de lempiras al mantenimiento y pintado del aparato, y lo asignó a la Fuerza Aérea Hondureña (FAH).
La aeronave, un Embraer Legacy 600 con matrícula FAH-001, fue adquirida por el Estado hondureño en 2014 bajo la versión oficial de que se trataba de una donación del gobierno de Taiwán. No obstante, posteriormente se reveló que la compra se realizó con fondos de la cuestionada Tasa de Seguridad Poblacional (TSP), por un monto de 14.79 millones de dólares.
Desde la Dirección Nacional de Bienes del Estado (DNBE) afirmaron a la Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus que hubo una serie de trabas desde la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) y en la Fuerza Aérea Hondureña (FAH) para ponerlo en venta, ya que nunca se entregaron los documentos de la aeronave.
El tema volvió al debate público este domingo después de que el presidente electo Nasry Asfura solicitara al Congreso Nacional la aprobación de un decreto para iniciar la venta del avión presidencial.
El jet fue utilizada por el expresidente Juan Orlando Hernández, hasta que asumió Castro, quien se negó a viajar en él y, en su lugar, ordenó que se destinara para la repatriación de cuerpos de hondureños fallecidos en Estados Unidos. Después, anunciaron su venta, tal y como habían prometido, aunque nunca se concretó.
Conserva la aeronave sin ningún tipo de uso siempre representó un gasto millonario para el Estado. Por ejemplo, en esta administración no solo se pagó por el mantenimiento exigido por las organizaciones internacionales de aviación, sino que también se le hizo cambio de pintura a un color militar.
En la solicitud de información pública, SOL-SDD-665-2025, la Secretaría de Defensa confirmó a EL HERALDO Plus que la aeronave regresó el 31 de octubre de 2025 al hangar de la base Hernán Acosta Mejía (HAM) de Tegucigalpa, donde ha permanecido hasta entonces.
Según los registros de Defensa, el 23 de mayo de 2024 la aeronave salió hacia Estados Unidos para recibir trabajos de mantenimiento que garantizan un óptimo funcionamiento.
Su regreso fue sorpresivo, en vista que el gobierno de Libertad y Refundación (Libre) prometió venderlo. En su lugar, la aeronave quedó más brillante, remozada y con pintura nueva, pero en un verde militar.
Por más de un año, la aeronave se mantuvo en servicios de mantenimiento y pintado en la ciudad de Chattanooga, Tennessee, Estados Unidos, bajo la responsabilidad de la empresa Optimal Avionics LLC.
Defensa explicó a este medio el avión presidencial está en poder de la Fuerza Aérea Hondureña, debido a que la Dirección Nacional de Bienes Estatales no pudo concretar la venta ante la inexistencia de la documentación original de la compra. Sin esos documentos la aeronave no puede ser ofertada ni vendida.
Luis Sosa, titular saliente de la Dirección de Bienes del Estado, corroboró que el problema de esa unidad siempre fue la falta de documentación, porque nunca se la entregaron a esa dependencia.
“Sin documentos oficiales, legibles, auténticos, la Dirección Nacional de Bienes del Estado no puede incorporarlo como un bien del Estado, porque no tiene regularización. Y si yo lo hago con documentos falsos, más bien hubiese cometido un delito”, expresó Sosa.
A pocos días de su salida del cargo, Sosa se quejó que el Gobierno tampoco prestó la importancia debida al problema. Además, hubo presiones desde la misma FAH para que no se concretara ese proceso de venta y que el avión se quedara en Honduras.
“La Fuerza Aérea desde el inicio, cuando fui a hacerle mi inspección a ese avión, ellos mismos me dijeron que querían quedarse con el avión, que era una necesidad para ellos y que no sé cuánto”, confesó Sosa en entrevista con EL HERALDO Plus.
El funcionario aclaró que la decisión de la venta o no estuvo bajo su poder, “como nunca se tramitó la documentación, nosotros nos quedamos prácticamente con los colochos hechos”.
Incluso, ya tenían procesada la mayor parte de la información, pero faltaba incorporar algunos documentos para que la aeronave fuera sometida a subasta pública, pero lastimosamente no se pudo hacer.
El funcionario afirmó que la documentación de la aeronave sí existe y está en poder de la Secretaría de Defensa. Se supone que las autoridades de esa institución procesarían los archivos, pero nunca lo hicieron ni los presentaron.
Ante este inconveniente, nunca se avanzó con el avalúo para determinar cuál es el costo real de la aeronave y así comenzar con el proceso de subasta pública, por medio del cual se concretaría la venta.
Sosa confió que "yo tenía la esperanza que se vendiera porque arrojaba un porcentaje del 20% de ganancia para Bienes del Estado y a nosotros nos hubiera servido mucho ese dinero para los proyectos de desarrollo institucional que teníamos programados".
La información proporcionada por Defensa a La Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus establece que solo en mantenimiento y remodelación para el avión presidencial entre 2022 y 2025 se invirtieron 2.4 millones de dólares, más de 62.6 millones de lempiras.
Mientras que el costo operacional del viaje de ida y vuelta del avión asociada a la misión de mantenimiento es de unos 52,700 dólares, es decir, más de 1.3 millones de lempiras.
En esos costos de operación se incluyó el combustible, pago de la tripulación, tasas aeroportuarias y otros cargos, detalla la información proporcionada.
Lo anterior quiere decir que en toda la misión de mantenimiento para garantizar el desempeño operacional el jet ejecutivo se ejecutaron más de 64 millones de lempiras , establecen los documentos de Defensa.
Sosa confesó que también presentó otra propuesta para venderlo, que consistía en que la DNBE aplicara el acuerdo ministerial 448, que les da potestad de legitimar el precio a través de una resolución, y por medio de esa vía someterlo a subasta pública.
El acuerdo No. 448-2022 de la Secretaría de Finanzas autoriza a la DNBE y a la Contaduría General de la República (CGR) a implementar procedimientos para revalorar y acreditar bienes muebles estatales sin documentos de adquisición, no obstante, tampoco hubo interés de aplicar este procedimiento.
Aficionados a la aviación lograron captar imágenes de la aeronave en octubre del año pasado, cuando llegó con la capa de pintura verde militar, tras que el viceministro de la Sedena, Orlando Garner, confirmara que ya no se vendería y que pasaba a ser propiedad de la Fuerzas Aérea Hondureña.
Ante esto surgen las preguntas, sobre qué tan necesario era el cambio de pintura del jet y la millonaria inversión que hicieron las actuales autoridades, yendo en contra de la cuestionada promesa de campaña de venderlo.
La justificación de Defensa a EL HERALDO Plus es que la decisión de cambiar la pintura de la aeronave se basó en el manual de prevención de corrosión del fabricante Embraer - Legacy 600.
De acuerdo a los expertos, el recubrimiento anterior de la aeronave ya no cumplía adecuadamente su función de protección anticorrosiva en el fuselaje, conforme a lo establecido en el manual de prevención de corrosión.
Este establece que la protección anticorrosiva debe aplicarse conforme al tipo de material, la ubicación de las superficies y las condiciones ambientales donde se encuentre, exigiendo en particular que las superficies de aluminio cuenten con tratamientos específicos como bonderite M-CR 1200S aero.
Se trata de un tratamiento químico en polvo para aluminio, diseñado para la industria aeroespacial, que crea una capa protectora iridiscente dorada que minimiza la corrosión y mejora la adhesión de la pintura.
También se usa otra especie de aditivo, primer epóxico y acebado de poliuretano, especialmente en áreas expuestas o húmedas, a fin de preservar la integridad estructural de la aeronave y prevenir procesos de corrosión.
Las autoridades de Sedena informaron que la pintura es un elemento esencial para preservar la integridad estructural de la aeronave, especialmente en superficies de aluminio expuestas a condiciones ambientales adversas.
Se explicó que el repintado respondió a una necesidad técnica y de preservación del bien, además se realizó en color militar debido a que la aeronave pasó a formar parte de la flota operativa de la Fuerza Aérea.
Guillermo Rosales, excomandante de la FAH, no se quiso pronunciar sobre el cambio de pintura de la aeronave y sobre el traspaso oficial a las Fuerzas Armadas, bajo la justificación que él ya se retiró del cargo y corresponde al nuevo comandante opinar sobre el destino de la unidad.
El nuevo comandante de la FAH, general de brigada Walter Yanuario Paz, informó, días previos a conocerse la intención de venderlo, que la aeronave permanece en el hangar construido para el avión presidencial de la base Hernán Acosta Mejía.
Sostuvo en esa entrevista que el futuro de la aeronave está en manos del nuevo presidente de la República, quien ya dictó que debe ser puesto venta.
Justificó que se debe tomar en cuenta que ese es un avión ejecutivo, aunque la presidenta Castro lo empleó en el traslado de féretros de hondureños fallecidos en Estados Unidos.
Eder Mejía, diputado nacionalista poy Yoro, propuso este domingo autorizar la venta inmediata del avión presidencial. Según su propuesta, el decreto busca que los fondos obtenidos se destinen al abastecimiento de medicamentos y programas de servicio social.