Tegucigalpa, Honduras.- El Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS) operará este año con un presupuesto cercano a los 900 millones de lempiras, en un contexto marcado por deudas, proyectos inconclusos y un proceso de transición institucional hacia la Secretaría de Infraestructura y Transporte (SIT).
La disponibilidad de fondos contrasta con los problemas financieros, incluyendo una deuda que supera los 360 millones de lempiras con empresas ejecutoras, heredada de la administración anterior.
A esto se suma la carga de más de 90 proyectos que quedaron pendientes de la administración pasada, muchos de ellos con irregularidades administrativas como atrasos en pagos, modificaciones contractuales y ampliaciones no resueltas.
El director del FHIS, René Arturo Martínez, confirmó que 427 contratos fueron remitidos al Congreso Nacional de Honduras para su revisión, debido a que los plazos de ejecución ya expiraron.
El análisis de estos contratos se realiza caso por caso, abarcando aspectos legales, financieros, técnicos y de campo, lo que atrasa cualquier intento de reactivación inmediata de los proyectos.
Mientras tanto, las empresas constructoras enfrentan escenarios distintos: algunas continúan operando a pesar de la mora estatal, pero otras han caído en incumplimientos contractuales que ya derivan en procesos legales.
El retraso en los pagos afecta a las compañías e impacta directamente en comunidades que esperan la finalización de obras de infraestructura básica.
Sin embargo, el FHIS sigue recibiendo solicitudes de proyectos desde distintos sectores, incluyendo alcaldías, centros educativos y organizaciones comunitarias, lo que incrementa la presión sobre una institución con limitaciones operativas.
Las peticiones abarcan desde mejoras en centros escolares hasta obras de agua potable, saneamiento y caminos, especialmente en zonas rurales con rezagos históricos.
Según el director del FHIS, el presupuesto vigente actualmente incluye 175 millones de lempiras de fondos nacionales y 753 millones provenientes de financiamiento externo, lo que evidencia una dependencia significativa de recursos internacionales.
René Arturo Martínes informó también que el FHIS dejó de operar como ministerio y pasó a ser una dirección adscrita a la SIT, lo que implica cambios en la toma de decisiones y en la gestión presupuestaria.
Aunque la institución mantiene independencia administrativa durante este año, las decisiones estratégicas deberán alinearse con las directrices de la secretaría que ahora la absorbe.
En ese sentido, el ministro Aníbal Ehrler tendrá un rol determinante en la priorización de proyectos y en la canalización de emergencias a nivel nacional.
En el Distrito Central, la ejecución de obras dependerá de solicitudes formales realizadas por la alcaldía encabezada por Juan Diego Zelaya, lo que añade un filtro adicional en la gestión de intervenciones.