Una dosis de harina, agua, levadura, azúcar y manteca se convierten gracias a la intervención de manos prodigiosas del sur de Honduras en un exquisito pan artesanal.
Durante 14 años, Mercedes Núñez ha logrado conquistar el paladar de los sureños con el arte de producir pan.
Degustar una rellena de cuajada o una semita larga de las que produce Núñez es sin duda una delicia.
Los pedidos llegan desde los Estados Unidos, aseguró la señora, en especial de los hijos del sur que residen en el extranjero.