El piso es de tierra, no hay paredes más que cuatro retazos de láminas de zinc que cubren la mitad de dos secciones de la galera; en los alrededores lo único que se observa es un árido y amplio patio.
Así es el lugar donde se forman los niños del caserío Pinalillo, en el municipio de Concepción del Norte, Santa Bárbara.
Unos 30 alumnos conforman la población estudiantil del centro educativo, el cual al igual carece de un nombre, tan solo es la escuela de Pinalillo, armada con postes de árboles cortados en los alrededores.
Los pupitres apiñados en una de las esquinas de la galera son el reflejo que en el lugar el período lectivo no ha iniciado.
El atraso en la firma del contrato con el maestro ha impedido hasta el momento que se imparta el pan del saber en la comunidad, de acuerdo con lo informado por el alcalde Miguel Ángel Bueso.
“Esperamos que en esta semana se solvente este impasse, para que los niños de la comunidad puedan iniciar las clases”, dijo el munícipe.
El caserío de Pinalillo se encuentra en el sector norte del municipio, a una hora del centro urbano.
En esta misma condición se encuentran las escuelas y kínderes de varios caseríos del municipio, según lo revelado por el funcionario a EL HERALDO.
En El Bejucal y Piedras Negras también es urgente la construcción de un aula. En otras comunidades como Las Lagunas, El Cerrón y Santa Ana lo que se requiere es la reparación de los techos.
En estos lugares debido a las condiciones de pobreza de los padres de familia no se pueden construir las aulas.
Las autoridades municipales al igual exponen que el bajo presupuesto con que cuentan les impide suplir todas las necesidades que a nivel de educación se reportan en la zona.
“En Pinalillo y en Piedras Negras los niños permanecen en galeras, en otras comunidades paredes de lodo, las que protegen a los escolares del sol y la lluvia”, aseguró el alcalde.
En la zona también se requiere de pupitres, el déficit de forma aproximada es de unas 500 sillas para los estudiantes.
En el municipio funcionan 40 centros educativos, distribuidos en 20 aldeas y 10 caseríos.
Para la construcción de las aulas, de acuerdo con el alcalde, se necesita del apoyo del gobierno.
“Nosotros necesitamos del apoyo del gobierno central para la construcción de los cubículos, sabemos que si los proyectos los ejecutamos de forma local los costos serán bajos”, agregó.
Bono de transporte
El funcionario explicó que con fondos del presupuesto de la comuna cada año brindan apoyo a unos 300 alumnos que a diario bajan de las aldeas y caseríos hasta la cabecera municipal.
“Nosotros les pagamos el servicio de transporte mediante la contratación de 15 vehículos pailas, debido a que en el municipio solo tenemos un instituto”, reveló.
La inversión anual para apoyar la educación de la localidad es de 1,000,000 de lempiras deforma aproximada aseguró Bueso.
EL HERALDO trató de contactar vía teléfono a las autoridades del Programa Hondureño de Educación Comunitaria, (Proheco), pero se negaron a brindar los datos sobre qué cantidad de escuelas funcionan en estas condiciones y cuántos centros educativos funcionan en el país bajo esta modalidad.
Se estima que a través de las escuelas Proheco se atienden unos 175,000 niños, que permanecían excluidos del sistema educativo en regiones de extrema pobreza.
El programa Proheco comenzó a funcionar en el país a partir de 1999 financiado a través de un crédito del Banco Mundial (AIF 2694-HO).
Condiciones de salud
Otra de las necesidades que registra el municipio es la escasez de médicos en los centros de salud.
En las aldeas Santa Ana y Camalotal las unidades de salud permanecen cerradas ante la falta de personal sanitario.
Esta situación obliga a los pobladores a viajar a pie durante dos horas hasta el centro de salud de la cabecera municipal.
“En ocasiones estas personas se quedan sin cupo y se regresan a sus comunidades sin ser atendidos, esta situación es lamentable”, dijo el entrevistado.
En esta zona se requiere del apoyo del Fondo Hondureño de Inversión Social, Secretaría de Educación y Salud. También la labor de la primera dama Rosa Elena de Lobo, a través de la entrega de útiles es colares y uniformes.