Tegucigalpa, Honduras.- El nuevo gobierno de Nasry 'Tito' Asfura, que comienza este mismo martes, debe enfrentar una economía golpeada por el desempleo y la inseguridad del país, que sigue siendo el más violento de Centroamérica pese a una bajada de los homicidios en el cuestionado estado de excepción de la administración saliente de Xiomara Castro.
Analistas consultados por EFE coinciden en que esos dos ejes marcarán la gestión del nuevo Gobierno conservador, que cuenta además con el respaldo expreso de Donald Trump, quien pidió votar a favor de Asfura en noviembre pasado con la expectativa de "trabajar juntos para luchar contra los narco-comunistas".
Economía marcada por el desempleo
El analista Omar García indicó a EFE que el primer reto que tiene Asfura es atender el problema del desempleo, lo que tiene que ver con la micro, pequeña y mediana empresa, a pesar de la mejoría.
Según un estudio del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) sobre medición de la pobreza en 2025, la tasa de desocupación pasó del 8,9 % en 2021 al 4,9 % en 2025, mientras que el número de personas ocupadas aumentó un 9,5 % el año pasado.
García considera además que Asfura debería apostar por una reducción del tamaño del Estado, una medida aplicada por otros gobiernos de la región y prometida por el mandatario, quien asume con una proyección de crecimiento económico del 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026, según el Banco Central de Honduras.
En una línea similar, el analista Luis León afirmó que el desempleo será el principal reto, al señalar que cerca de tres millones de hondureños se encuentran sin trabajo o subempleados, una situación que "genera pobreza y afecta gravemente a la economía nacional".
La economía hondureña depende una parte de las remesas familiares enviadas desde el exterior, principalmente Estados Unidos, al superar el 25 % del PIB del país, de unos diez millones de habitantes y donde más del 60 % de la población vive en condiciones de pobreza, según cifras oficiales.
La seguridad: maras y narcotráfico
En materia de seguridad, García indicó que el nuevo mandatario debería dar prioridad a "la seguridad", que pasa tanto por "la seguridad pública" como por el control del tráfico de estupefacientes, considerando que "Honduras es un país de tránsito de drogas", con bandas transnacionales con un poderío de armas que "sobrepasan las capacidades militares hondureñas".
Asfura asume el poder un día después del fin del estado de excepción, vigente desde diciembre de 2022 como medida del anterior gobierno de Xiomara Castro para reducir los homicidios pero que, según políticos, no logró frenar la extorsión y derivó en reiteradas violaciones de los derechos humanos.
La administración saliente, de carácter progresista, atribuye al estado de excepción una disminución de la tasa de homicidios de 43 por cada 100.000 habitantes en 2022, a 23 en 2025, un logro que tildan de "histórico" en la lucha contra el crimen organizado y las pandillas.
Sin embargo, las conocidas "maras" siguen teniendo un amplio poder por medio del narcotráfico y la extorsión en Honduras, que continúa siendo el país más inseguro de Centroamérica y uno de los más violentos del mundo sin estar en guerra, según organismos internacionales.
"En Honduras todo apremia"
García añadió que la seguridad también está vinculada a la seguridad alimentaria, y subrayó la necesidad de impulsar una ley marco del Consejo Nacional de Defensa, así como atender los problemas estructurales en salud y educación.
Aunque León considera que "en Honduras todo apremia, todo es urgente y todo necesita atención", insistió en que los primeros retos del presidente Asfura serán el empleo y la salud. En este último ámbito, reconoció la infraestructura hospitalaria heredada, pero advirtió sobre la persistente escasez de medicamentos.
"Los primeros 100 días son fundamentales para generar la percepción de que habrá cambios reales o, por el contrario, la decepción de que todo seguirá igual", concluyó León. EFE