Nueva York, Estados Unidos.- El Waldorf Astoria, uno de los hoteles más famosos y prestigiosos del mundo, fue el lugar de recibimiento del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, luego de ser liberado tras el indulto otorgado por Donald Trump, cuando este se encontraba cumpliendo una condena por delitos relacionados con el narcotráfico.
Prácticamente, la "administración (de EE UU) le tendió la alfombra roja", según afirmó Joe Rojas, un trabajador penitenciario jubilado y exlíder sindical.
Hernández fue liberado el 1 de diciembre de 2025, luego de que cuatro días antes, el 28 de noviembre, Donald Trump, en su cuenta de Truth Social, anunciara su indulto.
El sitio oficial del Federal Bureau of Prisons (BOP) ya mostraba la salida del exmandatario, quien, según consta en los registros, ya tenía vigente una orden de detención migratoria. Esa solicitud es para que las agencias del orden público detengan a los extranjeros para que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) los recoja.
Pero el indulto no fue el único beneficio de Hernández, pues las autoridades penitenciarias pagaron horas extras a un equipo táctico especializado para que lo trasladara desde el centro de alta seguridad en Virginia Occidental hasta el famoso hotel Waldorf Astoria, de acuerdo con una publicación del medio ProPublica.
Antes de irse, según los registros, Hernández fue escoltado a la oficina, donde usó el teléfono gubernamental para comunicarse con Joshua Smith, subdirector del sistema penitenciario federal.
También se le permitió hablar con su familia, quienes llamaron a Stabile para comunicarle el indulto y, en menos de una hora, recibió una llamada de Smith. "Estoy en Manhattan y él en Virginia Occidental", le dijo Stabile a Smith. "Tardaba seis horas en ir a recogerlo. ¿Puedes transportarlo?", preguntó.
Pese a que Hernández tenía una orden de detención migratoria, funcionarios de la prisión lograron que se levantara la orden de detención poco después de las 11 p.m. para que pudiera salir libre, según fuentes cercanas al tema.
Lena Graber, abogada sénior del Centro de Recursos Legales para Inmigrantes, aseguró que “sin duda, es un trato especial. Normalmente no es así”.
“A la mayoría de las personas con condenas por drogas nunca se les retiraría la orden de detención de ICE solo porque se les perdonara la condena”, agregó.
Aunque, normalmente, cuando los presos son liberados en horas tardes o malas condiciones climáticas, son trasladados a Microtel Inn and Suites, un hotel de dos estrellas de $69 la noche. Hernández tuvo mayores privilegios.
Funcionarios de la prisión activaron un equipo táctico de cuatro hombres, pagando al menos a tres de ellos horas extras, para que lo trasladaran al cinco estrellas, de aproximadamente $1,000 la noche, según registros gubernamentales y fuentes policiales.
Y aunque Stabile se negó a comentar dónde se alojó Hernández, afirmó que el gobierno no lo pagó. El trato de las autoridades estadounidenses hacia Hernández, según su abogado, fue apropiado.
“Sería particularmente cruel concederle un indulto a alguien y liberarlo de la prisión, solo para que lo devolvieran inmediatamente a un lugar como Honduras, donde lo habrían arrestado de inmediato o habría sido asesinado en el acto por elementos criminales que querían hacerle daño”, declaró Stabile al medio ProPublica.