La Habana, Cuba.- Una brigada de 172 profesionales de la salud cubanos que prestó servicios en Honduras desde 2024 regresó este jueves a Cuba tras finalizar el contrato de cooperación suscrito, que el actual Gobierno del país centroamericano decidió no renovar.
Los cooperantes fueron recibidos en el aeropuerto internacional José Martí de La Habana por autoridades del Ministerio de Salud Pública (Minsap) que reconocieron "su noble y sensible labor en la asistencia a niños y adultos mayores con problemas de salud", según reportaron medios estatales.
"El abandono del suelo hondureño de los galenos cubanos obedece a las presiones del gobierno de Estados Unidos, lo que priva a la población de la nación centroamericana de los servicios básicos de salud que brindaba dicha cooperación", señaló el periódico Granma.
Una decena de países, caribeños y centroamericanos principalmente, han cerrado o reducido en el último año sus contratos con Cuba para recibir médicos por la insistencia de EE.UU. de que no colaboren en prácticas que tacha de "trabajo forzado".
La exportación de servicios profesionales ha sido durante años una de las tres principales fuentes de ingresos en divisas de la isla, con el turismo y las remesas, todas ellas afectadas por la presión de Washington.
Las brigadas médicas -que arrancaron hace más de seis décadas y han llevado a 600,000 profesionales a 165 países, según datos oficiales- son un controvertido mecanismo que combina ventajas para las partes implicadas, pero con métodos cuestionados.
Los 172 integrantes de la brigada atendieron a más de 30 millones 300,000 casos, realizaron unas 853,400 intervenciones quirúrgicas, 175,000 partos y salvaron 253,282 vidas, según resaltó el Minsap.
Además recordó que desde 1974 Cuba colabora con Honduras en este sector, cuando azotó el huracán Fifí. Los médicos y técnicos de la salud de la isla fueron contratados por la Secretaría de Planificación Estratégica para cubrir el déficit de especialistas en el sistema público, según las autoridades hondureñas.
El convenio, suscrito el 1 de febrero de 2024, tenía una duración de dos años, con cláusulas que permitían su modificación o terminación por mutuo consentimiento en cualquier momento.
Tras su llegada a Honduras en febrero de 2024 fueron asignados a los hospitales Escuela y Catarino Rivas, de Tegucigalpa y San Pedro Sula y sus servicios cubrieron áreas rurales y urbanas distantes.
Pero, su presencia en el país generó el rechazo del Colegio Médico de Honduras (CMH) alegando que los profesionales no contaban con la certificación debida ante la entidad.
El CMH cuestionó el pago de 1,600 dólares mensuales por cada médico cubano y denunció que esos recursos y plazas debían destinarse a especialistas locales, muchos de ellos desempleados o despedidos injustificadamente.