El acuerdo de Managua, suscrito anoche por los presidentes de Honduras, Nicaragua y El Salvador, ratifica la obligación de cumplir con la sentencia limítrofe de La Haya, dijo Carlos Orbin Montoya, exembajador de Honduras en Nicaragua.
Los presidentes Porfirio Lobo, de Honduras; Mauricio Funes, de El Salvador; y Daniel Ortega, de Nicaragua, acordaron la noche del martes nombrar una comisión trinacional con la responsabilidad de velar por la paz, la tranquilidad y desarrollo en el Golfo de Fonseca.
Este grupo de trabajo también tiene como obligación revisar el estado de cumplimiento de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya de 1992.
Lo que hicieron los presidentes fue ratificar una obligación de cumplir los acuerdos donde Honduras es posesionaria de una parte del Golfo de Fonseca y sus costas le dan un acceso de salida al océano Pacífico y los derechos del mar, precisó Montoya.
Explicó que la sentencia estableció una línea en la bocana para que Honduras tenga salida al Pacífico, otorgándole también derecho al mar territorial, al mar patrimonial y a lo que llamamos zona económica exclusiva.
Incluso, Honduras es miembro de la Asociación Internacional de la Pesca del Atún y en todos los organismos se reconoce como Estado ribereño del océano Pacífico.
Comisión hace 10 años
Recordó que debido a los conflictos que han surgido en ese sector marítimo producto de la pesca, hace unos diez años se le declaró zona de interés común, donde una autoridad tripartita iba a realizar un manejo global, comenzando por el ambiente, la fauna, el control de las especies, las vedas y el tráfico internacional, pero ahora nadie sabe qué pasó con esa comisión.
A la fecha no se ve a ninguna de las partes interesada en la preservación y desarrollo del Golfo, “ya es tiempo que la autoridad hondureña, así como en el resto de la frontera, tenga planes de desarrollo integral”, dijo el exembajador.
Ahora que Nicaragua tiene una sentencia favorable en un conflicto limítrofe con Colombia, es obvio “que ellos quieren demostrar -y es buena estrategia- que son exactos y completos en la sustanciación o aplicación de la sentencia de La Haya de septiembre de 1992. Esa actitud nicaragüense le refuerza su posición frente a Colombia en el Atlántico”, añadió.
La demarcación ayudaría a que cada país vea lo que le corresponde y evitaría algunos conflictos con los pescadores. “Es como cercar una propiedad, físicamente queda demostrado dónde está cada quien, si ese esfuerzo es necesario se debe hacer, pero lo más importante es buscar un desarrollo conjunto de la región, que es un lugar fabuloso para la pesca y excelente para el turismo”, agregó.
De acuerdo con sus conocimientos, en el caso con Nicaragua hace unos años se puso una boya, pero con El Salvador no se ha avanzado.
En el caso de El Salvador, “como país pequeño y conflictivo no quiere señalizar la frontera marítima por reservas políticas internas, pero la sentencia está dada, ahí no hay nada que hacer, tarde o temprano tendrán que demarcarla si es necesario; pero como le digo, no es necesario seguir en eso, lo más importante es hacer un patrimonio común para desarrollar el golfo”, expuso Montoya.
El acuerdo de Managua, suscrito anteanoche por los presidentes de Honduras, Nicaragua y El Salvador, ratifica la obligación de cumplir con la sentencia limítrofe de La Haya, dijo Carlos Orbin Montoya, exembajador de Honduras en Nicaragua.
Los presidentes Porfirio Lobo, de Honduras; Mauricio Funes, de El Salvador; y Daniel Ortega, de Nicaragua, acordaron la noche del martes nombrar una comisión trinacional con la responsabilidad de velar por la paz, la tranquilidad y desarrollo en el Golfo de Fonseca.
Este grupo de trabajo también tiene como obligación revisar el estado de cumplimiento de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya de 1992.
Lo que hicieron los presidentes fue ratificar una obligación de cumplir los acuerdos donde Honduras es posesionaria de una parte del Golfo de Fonseca y sus costas le dan un acceso de salida al océano Pacífico y los derechos del mar, precisó Montoya.
Explicó que la sentencia estableció una línea en la bocana para que Honduras tenga salida al Pacífico, otorgándole también derecho al mar territorial, al mar patrimonial y a lo que llamamos zona económica exclusiva.
Incluso, Honduras es miembro de la Asociación Internacional de la Pesca del Atún y en todos los organismos se reconoce como Estado ribereño del océano Pacífico.
Comisión hace 10 años
Recordó que debido a los conflictos que han surgido en ese sector marítimo producto de la pesca, hace unos diez años se le declaró zona de interés común, donde una autoridad tripartita iba a realizar un manejo global, comenzando por el ambiente, la fauna, el control de las especies, las vedas y el tráfico internacional, pero ahora nadie sabe qué pasó con esa comisión.
A la fecha no se ve a ninguna de las partes interesada en la preservación y desarrollo del Golfo, “ya es tiempo que la autoridad hondureña, así como en el resto de la frontera, tenga planes de desarrollo integral”, dijo el exembajador.
Ahora que Nicaragua tiene una sentencia favorable en un conflicto limítrofe con Colombia, es obvio “que ellos quieren demostrar -y es buena estrategia- que son exactos y completos en la sustanciación o aplicación de la sentencia de La Haya de septiembre de 1992. Esa actitud nicaragüense le refuerza su posición frente a Colombia en el Atlántico”, añadió.
La demarcación ayudaría a que cada país vea lo que le corresponde y evitaría algunos conflictos con los pescadores. “Es como cercar una propiedad, físicamente queda demostrado dónde está cada quien, si ese esfuerzo es necesario se debe hacer, pero lo más importante es buscar un desarrollo conjunto de la región, que es un lugar fabuloso para la pesca y excelente para el turismo”, agregó.
De acuerdo con sus conocimientos, en el caso con Nicaragua hace unos años se puso una boya, pero con El Salvador no se ha avanzado.
En el caso de El Salvador, “como país pequeño y conflictivo no quiere señalizar la frontera marítima por reservas políticas internas, pero la sentencia está dada, ahí no hay nada que hacer, tarde o temprano tendrán que demarcarla si es necesario; pero como le digo, no es necesario seguir en eso, lo más importante es hacer un patrimonio común para desarrollar el golfo”, expuso Montoya.