Cuando Koko conoció a Robin Williams, su rostro dejó salir la primera sonrisa en seis meses.
Ese fue el tiempo exacto que había trancurrido desde que la gorila que se comunica a través de señas, había perdido a su compañero Michael.
'En 2001, Robin Williams fue invitado a reunirse con Koko. No teníamos ni idea de qué esperar, pero todo el mundo estaba emocionado, se hicieron amigos muy especiales', dijo la Fundación del Gorila, hogar de la primate con sede en Carolina del Norte.
El lunes, día del fallecimiento de Williams, Koko se encontraba junto a sus cuidadores cuando estos recibieron varias llamadas telefónicas para notificar el triste acontecimiento.
Después de la primera llamada, Koko se acercó a uno de los doctores con una mirada inquisitiva en su cara.
El doctor Patterson le explicó que 'hemos perdido a un querido amigo, Robin Williams'.
Luego de escucharlo, Koko se quedó tranquila y parecía muy pensativa.
Las llamadas continuaron y media hora más tarde, Koko expresó su congoja con dos gestos que en el lenguaje a señas significan: 'mujer' y 'llorar'.
Al final del día, Koko continuó muy sombría, con la cabeza baja y su labio tembloroso.
'En la Fundación Gorila todos estamos muy tristes por la noticia de la muerte de Robin Williams y nos gustaría ofrecer a su familia nuestro más sentido pésame. También nos gustaría honrar su vida, que fue un regalo profundo a la humanidad - y para otros grandes simios como Koko', expresó la organización en un mensaje publicado en su página Web.
Para recordar la visita, la fundación compartió un video en homenaje al actor, fallecido a los 63 años.