Los Ángeles, Estados Unidos.- Eddie, Dominic, Aldo y Marie-Nicole Cascio hablaron en "60 Minutes Australia" el domingo por la noche, alegando que Michael Jackson los sometió a abuso sexual y manipulación psicológica durante un período de 25 años.
Lo que durante décadas fue presentado al mundo como una entrañable amistad familiar, quedó esta semana expuesto en términos radicalmente distintos por quienes aseguran haberla vivido desde adentro.
La conexión entre los Cascio y el llamado Rey del Pop nació a mediados de los años ochenta, cuando su padre, Dominic Cascio padre, trabajaba como gerente de un hotel donde Jackson era huésped frecuente.
Jackson visitó por primera vez el hogar familiar en Nueva Jersey en 1986, y esa relación se extendería por 25 años, hasta la muerte del cantante en 2009, a los 50 años.
Durante todo ese tiempo, según los hermanos, la familia recibió regalos, viajes en jet privado y una atención que los hizo sentir únicos.
"Mis padres eran jóvenes. Para ellos, tener a una celebridad tan grande que quería ser su amigo, que quería conocer a sus hijos... definitivamente se sintieron especiales, y nosotros también", declaró Eddie Cascio al programa australiano. "Nos hacía sentir como si fuéramos su familia, sus hijos, su todo".
Pero detrás de esa imagen construida con cuidado durante décadas, los hermanos describen ahora una realidad muy diferente.
Eddie relata que el abuso comenzó durante la gira Dangerous, cuando tenía apenas 11 años. Jackson, según su testimonio, usaba frases afectuosas, creaba códigos secretos y lo mantenía constantemente a su lado, compartiendo cama y exigiendo silencio a cambio de sostener los privilegios y la llamada "relación especial".
Dominic, por su parte, recuerda que el abuso empezó cuando tenía ocho años, disfrazado de juegos. Detalla que el cantante introdujo alcohol y medicamentos como Vicodin y Xanax en sus rutinas, reforzando su lealtad y dependencia como parte del selecto grupo que Jackson llamaba el Apple Head Club.
En el documental, Dominic ofreció uno de los testimonios más crudos: "Él me masturbaba, y luego pasábamos a más cosas, como besos, sexo oral, y él me decía que eso era un vínculo especial que teníamos".
La demanda presentada el 28 de febrero ante un tribunal también detalla que Jackson mantenía un lenguaje en clave para referirse a los abusos: usaba frases como "¿Puedo tener una reunión?" o "Vamos a Disneylandia" como señales para iniciar los encuentros.
Además, la denuncia señala que el artista les enseñó qué decir si un policía u otro adulto les preguntaba si los estaba abusando, y les advirtió que sus vidas —y las de sus familiares— serían destruidas si lo que ocurría llegaba a saberse.
El caso de Aldo Cascio resulta particularmente sobrecogedor. Aldo, hoy de 35 años, asegura que tenía siete años cuando Jackson se metió a su cama e inició un acto sexual oral.
Los encuentros sexuales continuaron durante años, hasta días antes de la muerte del cantante en 2009. "Solo voy a vivir para morir", dijo Aldo al explicar por qué nunca había revelado los hechos antes. Marie Nicole, en tanto, afirma que tenía 12 años cuando comenzó el abuso.
El peso de esos secretos dejó marcas
El peso del secreto y la manipulación les impidió reconocerse como víctimas durante muchos años, marcando su salud mental con ansiedad, depresión y dificultades para establecer relaciones de confianza en la adultez.
La revelación de los abusos dentro de la propia familia llegó años después de la muerte de Jackson, detonada por el documental Leaving Neverland en 2019, el cual llevó a los hermanos a compartir sus experiencias y descubrir que, aunque vivieron realidades similares, cada uno soportó el abuso en soledad.
Lo que hace aún más compleja la historia es el papel público que la misma familia tuvo durante años. La familia defendió a Jackson durante más de 25 años, dando fe de su inocencia ante cualquier conducta inapropiada.
En diciembre de 2010, tres de los hijos aparecieron en el programa de Oprah Winfrey y aseguraron que "nunca" hubo "conductas impropias" en su relación con el cantante.
Ahora, Eddie Cascio alega que Jackson los había entrenado para defender siempre su reputación porque era "la estrella más grande del mundo", y que los condicionó sobre qué decir ante cualquier cuestionamiento externo.
Según reveló The New York Times, mucho antes de hacer pública su demanda, los hermanos Cascio informaron a la sucesión de Jackson que también habían sido víctimas de abusos.
Las partes llegaron a un acuerdo en 2020 y los hermanos recibieron, en total, aproximadamente 16 millones de dólares en pagos a lo largo de cinco años. Los pagos cesaron en 2025, cuando los Cascio quisieron negociar una compensación adicional.
La respuesta del patrimonio de Jackson fue inmediata y contundente. En un extenso comunicado enviado al programa australiano, el abogado Marty Singer calificó la demanda como "un desesperado intento de obtener dinero por parte de miembros adicionales de la familia Cascio que se han subido al carro de su hermano Frank, quien ya está siendo demandado en arbitraje por extorsión civil".
Singer también señaló la "consistente y repetida" defensa que la familia hizo del cantante durante décadas.
Sin embargo, el abogado de los hermanos, Howard King, respondió a las críticas: "Cualquiera que vea la entrevista con los Cascio o vea mis más de diez horas de testimonio bajo juramento de los Cascio no podría posiblemente concluir que están mintiendo".
Sobre la película biográfica
El documental llega en un momento de renovado interés en la figura de Jackson. La película biográfica sobre el cantante acaba de romper récords en taquilla, con una apertura de 97 millones de dólares en el mercado doméstico —el debut más grande en la historia del cine biográfico, superando a Oppenheimer— y ha cruzado los 443.8 millones de dólares a nivel mundial. Para los hermanos Cascio, ese reconocimiento público resulta insoportable.
En el documental, definen sin rodeos al hombre que los crio entre privilegios: "Es un monstruo. Es malvado. Lo que hizo fue malvado, y engañó al mundo entero para que pensara que era un ser humano inocente y perfecto", declaró Dominic.
Las acusaciones de los Cascio se suman a un expediente de señalamientos que acompaña al legado de Jackson desde hace décadas.
En 1993, el niño Jordy Chandler lo denunció públicamente y, para evitar un juicio, el cantante acordó un pago de 25 millones de dólares, aunque siempre rechazó los señalamientos.
En 2003 fue arrestado tras nuevas denuncias y en el juicio de 2005 resultó absuelto de todos los cargos.
Años después, Wade Robson y James Safechuck —protagonistas de Leaving Neverland— también demandaron al patrimonio del cantante. Tras una serie de apelaciones, su caso conjunto está programado para ir a juicio en noviembre.
La figura del Rey del Pop sigue siendo, décadas después de su muerte, un territorio donde la fascinación y el horror conviven sin resolverse.