Los Ángeles, Estados Unidos.- La familia de Sam Neill confirmó su muerte este lunes en Sídney, a los 78 años, tras un episodio descrito como súbito e inesperado.
Según el comunicado familiar, el actor estuvo acompañado por sus seres queridos hasta el final y falleció "con la dignidad que ha caracterizado toda su vida".
Neill fue padre de cuatro hijos y abuelo de ocho nietos. Su primogénito, Andrew, nació en 1969 y fue dado en adopción cuando el actor tenía poco más de veinte años, ya que en ese momento no se sentía "capaz" de ejercer la paternidad.
Con el paso del tiempo, ambos decidieron buscarse mutuamente y se reencontraron en 1994, cuando Neill ya tenía otros tres hijos. En una entrevista con The Times en 2014, el actor explicó que su reencuentro con Andrew fue distinto a lo que suele mostrarse en la ficción.
"Estas reuniones se retratan como sentimentales y dramáticas, pero no tienen nada de sentimental, nadie llora en los brazos de nadie, es mucho más adulto", señaló.
También reflexionó sobre su experiencia como padre joven, afirmando que "uno es más capaz de lo que cree". Neill tuvo a su hijo Tim en 1983, fruto de su matrimonio con la actriz Lisa Harrow, con quien estuvo casado once años.
Posteriormente se casó con la maquilladora Noriko Watanabe, con quien tuvo a su hija Elena y adoptó a Maiko, hija de Noriko de una relación anterior. La pareja se separó en 2017.
Sobre la paternidad, el actor había señalado en distintas entrevistas que buena parte de su rol como padre estuvo marcado por la ausencia debido a los viajes de trabajo, aunque aseguró no arrepentirse de ello.
Su hijo Tim lo describió como "un muy buen padre" y "un buen abuelo", al que la familia llamaba cariñosamente "Grad". En el plano de su salud, Neill había revelado en 2023 un diagnóstico de linfoma en etapa tres, tras experimentar inflamación en los ganglios.
En ese momento afirmó no sentir temor ante la muerte, aunque reconoció que le resultaría "molesto" por los proyectos pendientes que aún deseaba concretar.
En abril de este año, el actor anunció que los estudios confirmaron que estaba libre de cáncer, tras someterse a una terapia CAR-T, un tratamiento que modifica genéticamente las células T del paciente para combatir las células cancerosas.
Según explicó, el procedimiento privado tiene un costo aproximado de 540,000 dólares australianos.