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Evita, mito vigente de Argentina a 60 años de su muerte


El carisma y las dotes de oradora que desplegó en actos frente a sus 'descamisados' la convirtieron en 'santa' para muchos.

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25.07.2012

Evita, venerada como una santa por las multitudes y temida por los poderosos, sigue siendo el gran mito femenino argentino a 60 años de su muerte prematura, alimentado por su ascenso al poder desde la pobreza y la lucha por los humildes, inspirando libros, musicales y películas.

'A las 20h25 ha fallecido la señora Eva Perón, jefa espiritual de la Nación', decía el 26 de julio de 1952 un lacónico informe oficial. Evita tenía 33 años

A millones, que escucharon la noticia pegados a la radio, se les heló la sangre. Otros, que semanas antes pintaban en las paredes de los barrios ricos de Buenos Aires la leyenda 'Viva el cáncer', celebraban alborozados el fallecimiento de 'esa mujer', como la llamaban.

En ese mismo instante nacía un mito popular que tendría una influencia decisiva en la política de Argentina, cuya presidenta Cristina Kirchner la cita frecuentemente, y se presenta junto a su imagen.

'Lo que trasciende de Evita es lo hecho en una vida política de cinco años, corta pero intensa, vinculada a lo social y al voto femenino', dijo a la AFP el historiador Felipe Pigna, autor de la biografía 'Jirones de su vida', que vendió en menos de un mes 30.000 ejemplares. 'Influye su juventud, pero también la incontaminación del personaje: nunca tuvo funciones ejecutivas', agregó.

Evita conoció en 1944 a su futuro esposo, Juan Perón, tres veces presidente argentino y fundador un año después del movimiento popular que gobernó Argentina por más de tres décadas en varios períodos, incluido el actual de Kirchner.

Fue en ocasión de un festival, cuando Eva Duarte ya era una consagrada actriz de radioteatro, después de haber dejado su natal ciudad de Los Toldos a los 15 años, corrida por la pobreza, en pos de su vocación o de un amor, según distintas versiones.

Una extensa gira en 1947 por Europa, la propulsó a la actividad política, que continuó a través de la Fundación Evita, desde donde lanzó una vasto programa social que benefició a millones de pobres, impulsando la construcción de doce hospitales, hogares para ancianos y más de mil escuelas.

'Ella es la entrega, una concepción propia de sus orígenes, de una familia pobre e hija adulterina y muy discriminada', describió a la AFP Norberto Galasso, autor de 'La compañera Evita' de reciente edición.

'No abandonaré nunca lo que traje de la calle', solía decir, burlándose de quienes la criticaban por el lujo de su vestimenta y las costosas joyas que lucía cuando recibía a cientos de pobres en la sede de la Fundación.


Evita y el Che, los dos grandes íconos de Argentina


El carisma y las dotes de oradora que desplegó en actos frente a sus 'descamisados', como llamaba a los pobres, así como su brega por el voto femenino, que se concretó en 1949, la convirtieron en mito tras su muerte, o en 'santa' para muchos, solo comparable al Che Guevara, el otro gran ícono argentino.

'El Che es el máximo referente del mundo revolucionario a nivel global: en cualquier país se encuentra una imagen suya. Evita no es tan así: es vista como la gran mujer revolucionaria de Argentina', dijo Pigna.

Como el Che en la Plaza de la Revolución de La Habana, en Buenos Aires una imagen con la misma técnica de hierro se montó en la fachada del ministerio de Desarrollo Social con la figura de Evita que se divisa a cuadras de distancia.

Ambos íconos son abordados en la exitosa ópera Evita que se presenta ahora en un teatro de Broadway, encarnados por el puertorriqueño Ricky Martin como El Che y la argentina Elena Roger como la segunda esposa de Perón.

Su personalidad llevó a Madonna a ponerse en 1996 en la piel de Evita en una película dirigida por Alan Parker, aunque en Argentina se filmaron una decena de cintas sobre la vida de la política.

Evita motivó decenas de libros de investigaciones, ensayos y novelas entre ellas 'Santa Evita', del fallecido Tomás Eloy Martínez, y entre los más recientes 'La razón de sus vidas: Evita y Cristina', de Araceli Bellota.

La devoción popular por 'Evita capitana', como también se la conocía, irrumpió en su funeral al que acudieron millones de personas que desfilaron desconsoladas ante su féretro durante 14 días: la mayor movilización de masas en la historia argentina.


El increíble derrotero del cadáver de Evita

En cambio, su figura siguió causando pánico entre sus detractores después de su muerte. Militares secuestraron su cadáver embalsamado de la sede de la central obrera donde estaba expuesto, tras el golpe que derrocó a Perón en 1955. Luego de un increíble derrotero, fue enterrado en secreto en un cementerio de Milán, para evitar que una sepultura en Argentina se convierta en un sitio de culto.

Tras su secuestro, el cuerpo estuvo bajo custodia de un oficial de Inteligencia obsesionado con el cadáver.

'Antonio Arandía casi no dormía porque estaba convencido de que comandos peronistas irían a rescatar el cuerpo y hasta soñaba con Evita. Una noche vio la sombra de una mujer y creyendo que se trataba de Evita tomó la pistola y disparó: mató a su mujer embarazada', dijo Pigna.

En ese momento los militares deciden llevar el cuerpo al camposanto de Milán hasta que en 1971 se lo devuelven a Perón porque los gobernantes de facto temían que fuera recuperado por la guerrilla peronista de izquierda, Montoneros.

Recién en 1976 el cuerpo de Evita fue trasladado a la bóveda de la familia Duarte en el exclusivo cementerio porteño de La Recoleta, donde el jueves su partidarios le harán uno de tantos homenajes previstos.

En la sede del Parlamento porteño, donde trabajó Evita en su fundación, habrá una exposición que incluye réplicas de los costosos vestidos de la exprimera dama, dijo a la AFP la directora de la muestra, Patricia Malanca.