Los Ángeles, Estados Unidos.-El reconocido actor británico Tim Curry, recordado por sus papeles como Dr. Frank-N-Furter en "The Rocky Horror Picture Show", Pennywise en "It" y el conserje en "Mi pobre angelito 2", murió a los 80 años en su residencia de Los Ángeles.
Su representante y amiga de muchos años, Marcia Hurwitz, confirmó el fallecimiento. Sin embargo, hasta el momento no se ha informado públicamente la causa exacta de su muerte.
El Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) confirmó que sus agentes acudieron alrededor de las 23:20 horas del 25 de agosto a una vivienda ubicada en North Hollywood, donde realizaron una investigación relacionada con la muerte de un hombre de aproximadamente 80 años.
De acuerdo con información citada por TMZ de fuentes policiales, no existen indicios de que se haya cometido un crimen. No obstante, las autoridades todavía no han establecido públicamente qué provocó el fallecimiento.
Un derrame cerebral que marcó sus últimos años
Uno de los principales antecedentes médicos conocidos de Curry fue el grave derrame cerebral que sufrió en 2012. El accidente cerebrovascular afectó considerablemente su movilidad y, desde entonces, el actor utilizó una silla de ruedas.
A pesar de las secuelas, Curry continuó trabajando y redujo principalmente sus apariciones frente a las cámaras para concentrarse, entre otras actividades, en la actuación de voz.
En septiembre de 2025, durante una celebración por el 50 aniversario de The Rocky Horror Picture Show, Curry habló sobre su estado de salud y señaló que todavía no podía caminar y que tenía problemas con una de sus piernas.
El actor también relató que su derrame cerebral fue detectado después de que la persona que le realizaba un masaje se preocupara por su estado y solicitara una ambulancia.
Hasta ahora, no se ha confirmado que las secuelas de aquel accidente cerebrovascular estén relacionadas con su muerte. Tampoco se ha informado si Curry padecía alguna otra enfermedad durante sus últimos años.
La causa oficial del fallecimiento deberá ser determinada por las autoridades correspondientes y, mientras no exista una confirmación oficial, cualquier versión sobre el motivo de su muerte permanece sin confirmar.