Tegucigalpa, Honduras.- Hay comediantes que entran al escenario como si el mundo les debiera algo. Carlos Ballarta entra con lentes oscuros, pasos lentos y la convicción tranquila de quien sabe exactamente lo que va a hacer, aunque nadie más lo sepa todavía.
No baila. No canta. No hace voces. Y sin ninguno de esos recursos, ha logrado llenar teatros en tres continentes con nada más que un micrófono, un guion afilado y una forma de ver el mundo que incomoda tanto como divierte.
El próximo 18 de abril, Tegucigalpa se convierte en una de las últimas capitales hispanoamericanas en recibir por primera vez al comediante nacido en Ciudad de México en 1990.
Será en Radio House de Casa Campo, como parte de "Naco ladino", su sexto espectáculo unipersonal, una producción que ya recorrió Europa, Australia y Nueva Zelanda antes de llegar a Centroamérica.
En entrevista exclusiva con EL HERALDO, Ballarta habló sobre su método, su miedo y lo que busca del público hondureño.
¿Cómo describiría su comedia a alguien que nunca lo ha visto?
Creo que es una comedia muy distinta a lo que usualmente entendemos por comedia en Latinoamérica. Esa es la forma más certera que tengo de describirla sin caer en el elogio ni en la autocrítica.
¿Será su primera vez en Honduras? ¿Qué sabe del país hasta ahora?
Sí, siempre me pongo muy nervioso cuando me toca ir por primera vez a un nuevo país, a una nueva capital. Por alguna razón nunca me había tocado ir a Tegucigalpa, así que estoy a la espera de ver qué tan diferente es.
La única referencia que tengo, regionalmente hablando, son los shows que he dado en El Salvador y en Guatemala. De ahí en fuera no tengo mayor referencia de cómo es el tipo de humor en Honduras.
¿Adapta el material antes de llegar a un nuevo país o llega tal cual?
Intento llegar lo más en frío posible, como decimos aquí en México, para enfrentarme realmente a la audiencia tal cual es, sin buscar atajos para llegar a la meta que sería la risa de la gente.
Lo más que puedo llegar a intentar adaptar es preguntar si aquí se entiende tal palabra, alguna que tenga el show. Pero de ahí en fuera siempre intento llegar sin demasiada preparación previa.
En su sitio web hay una especie de advertencia que dice que no hace voces, no baila, no canta, que con dificultad se mueve. ¿Qué sí hace durante dos horas en el escenario?
Me gusta concentrarme en el texto, lograr que el guion sea lo más gracioso que pueda ser sin apoyarse en otro tipo de recursos. Además de que no tengo ningún talento para cantar ni para bailar.
En el stand-up existe algo llamado delivery, que es la forma en que entregas los chistes, y dentro de esos estilos el que me gusta practicar raya un poco en lo que se llama deadpan, que es una forma muy seria de contar tus chistes. No tengo talento para hacer otra cosa más que hablar.
A veces me da pena también hacer más cosas, entonces intento mantenerlo todo en el texto, que sea lo más gracioso, sin apoyos extravisuales.
Quienes lo han entrevistado dicen que llegan preparados para el silencio y los monosílabos. ¿Cómo convive esa timidez con la soltura que muestra en escena?
Creo que la única forma que tuve de entender la labor escénica es entendiéndote a ti mismo como dos personas distintas. Tú eres una persona en tu vida diaria y eres otra en el escenario.
Es un poco como Superman y Clark Kent. Superman utiliza a Clark Kent para la vida diaria, pero realmente él es Superman. Se me acaba de ocurrir esa analogía, por cierto.
Yo soy quien soy en mi vida diaria porque tengo que atenerme a ciertas reglas de convivencia, protocolos, etiquetas. Pero en el escenario soy quien realmente soy, quien me gustaría ser en general. Entendiéndote así esa dualidad, la vergüenza queda mucho de lado.
¿Cuánto tiempo le toma materializar un show completo?
Siempre cambia. En el stand-up, al menos en mi caso, siempre estoy escribiendo el show. Cada nueva audiencia es una audiencia de prueba en la que voy a cambiarle cosas, a agregarle cosas.
El estado de ánimo de esa noche me puede permitir añadirle un nuevo remate a un chiste, alguna observación que no había visto, algún elemento local que le dé sazón a la presentación de esa noche.
Es el mismo show que ocurre en diferentes ciudades con diferentes almas, pero la base es la misma y siempre está avanzando. El show realmente termina el último día que te presentas.
Empieza como un intento de explicar tu visión del mundo en el momento en que estás, y a partir de ahí vas generando diferentes conexiones con las audiencias. La risa que te dan te da una pauta para saber por dónde irte, qué cosas nuevas escribir.
¿Cuál considera que ha sido el momento más memorable de su trayectoria?
En general me llena mucho de orgullo todo lo que he hecho. Hay sus excepciones, claro, pero lo que más me llena es poder haberme aventado a dar shows en la mayoría de las capitales de Hispanoamérica.
Cuando se haga el show en Honduras ya nada más me faltarían tres capitales. Me gusta mucho poder pensar en que a través de la risa, con una herramienta que nos dieron hace muchos años que es el español, puedo llegar a conocer a mis hermanos en otros países, entender cómo ven el mundo, hacerlos reír, pasearme en su ciudad y sentir la vibra.
Y lo más importante después de ir a hacer reír a otro país es comer lo más local que puedas, porque así entiendes un poco más el alma de otro hispanoamericano.
¿Hubo algún punto de quiebre en su carrera?
La pandemia fue muy difícil. No podíamos trabajar, cerraron los teatros, los clubes. El 2020 fue el año donde se podía hacer muy poco.
Fue muy complicado porque no sé hacer otra cosa, me gusta mucho mi trabajo. Tuve que recurrir mucho a redes sociales.
Podría haber buscado otro trabajo, pero la verdad es que nadie estaba contratando. Yo diría que ese fue el punto más bajo en el que me ha tocado estar, por razones ajenas a cualquier persona.
Para cerrar, extienda una invitación a quienes aún no tienen su boleto para "Naco ladino".
Voy a estar presentándome por primera ocasión en Tegucigalpa, este 18 de abril en Radio House. Los espero para acompañarnos en "Naco ladino", stand-up comedy.
Es la primera vez que visito Honduras, estoy muy emocionado y ojalá puedan acompañarnos.
Sobre las entradas
Las entradas ya están disponibles a través de eticket.hn.
La localidad Experiencia BAC tiene un precio de L2,657, mientras que General Central se consigue por L1,594. Para quienes buscan una opción más accesible, las localidades General/Lateral y General Butaca están disponibles a L1,329, y la zona General de Pie cierra las opciones a L1,063.
"Naco ladino" es un evento presentado por BAC Credomatic y producido por Plus Entertainment y Gimana Entertainment. Una apuesta que trae por primera vez a Tegucigalpa a uno de los comediantes más singulares del español, con un show que ya probó su fuerza ante públicos de tres continentes y que el próximo 18 de abril encontrará, por fin, su primera audiencia hondureña.