Al verlos juntos es evidente el respeto, cariño y camaradería, y es que no es para menos, si a ambos los une la misma pasión y dedicación por la música que los ha llevado a compartir juntos muchos escenarios en diferentes países.
Y fue en el marco de su gira Latinoamericana ¨Tras las huellas de Mangoré¨, que Berta Rojas y Paquito D´Rivera llegaron a Honduras,
uno de los países que visitó entre 1930 y 1934, Agustín Barrios, el músico paraguayo al que está dedicado este homenaje.
Y en la comodidad del Hotel Florencia, Rojas y D´Rivera recibieron a Vida Cultural con la humildad y carisma que les caracteriza.
La guitarrista paraguaya es una mujer de voz suave que al estar en el escenario se transforma con los acordes de su guitarra, la cual ejecuta con una suavidad tal, que sus dedos parecen pañuelos de seda movidos por el viento sobre las cuerdas de su guitarra.
Rojas se ha convertido en una de las figuras femeninas más destacadas en la guitarra, con ocho producciones en su haber. La guitarrista se ha presentado en escenarios importantes en casi todo el mundo, y se ha preocupado por impulsar la carrera de jóvenes artistas, con programas que incluyen el Festival Iberoamericano de Guitarra, realizado en Washington, el Beatty Competition y el Premio Cardozo Ocampo.
D´Rivera es un artista con casi 60 años de trayectoria, una persona muy jovial y humilde, que con su alegría ilumina el entorno de quienes le rodean. Sobre el escenario es un artista comprometido y responsable, y al ejecutar su saxofón y clarinete, hace que la gente se transporte al maravilloso mundo de la música que invade todos los sentidos.
Ganador de 9 premios Grammy, el cubano ha sobresalido en importantes eventos y se ha desenvuelto tanto como solista, como integrante de orquestas, sin dejar de mencionar sus colaboraciones con otros exponentes de la música como Mark Summer, el pianista Alon Yavnai, o Yo-Yo Ma.
En 2005, el entonces presidente estadounidense George W. Bush, le otorgó la National Medal for the Arts. Con más de 30 discos solistas de jazz, bebop y música latina, y su valiosa contribución a la música clásica, D´Rivera se ha ganado la admiración de sus colegas y público en general.
En 2000 publicó un libro de memorias My life sax, y la novela ¨ ¡Oh! La Habana¨, que relata el ambiente artístico de la Cuba de los años 40 y 50.
A continuación una entrevista con los artistas, quienes ya han realizado presentaciones en países como Chile, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, Argentina, Uruguay, Honduras, entre otros, conquistando a los latinoamericanos con la música de Agustín Barrios, ¨Mangoré¨.
Berta Rojas
¿Cómo ha sido su paso por el mundo de la música, ha sido complicado?
Yo creo que a nadie que se dedique a la música las cosas le son tan fáciles, hay que trabajar mucho y hacer las cosas con mucha convicción y mucho coraje. Cuando tú eres mujer, latinoamericana, sientes que todo esto de andar transitando por el mundo de la música clásica, es un mundo difícil y tú tienes que ir abriéndolo de a poco con calidad y trabajo serio, sobre todas las cosas, y eso es lo que hemos tratado de hacer a lo largo de estos años.
¿Cómo fue que decidió dedicarse a la guitarra clásica?
Yo creo que la guitarra me eligió a mí, sinceramente, porque es un instrumento que te enamora con la calidez de su sonido, creo que esto es lo primero que te conmueve de la guitarra.
Este es un instrumento que te acompaña, tú sabes que con la guitarra puedes ir a todos lados, entonces nos hicimos compañeras desde hace muchos años, desde mi infancia.
¿Cómo fue su infancia en la música?
Empecé con mi hermano, mi hermano tocaba la guitarra y él me enseñó mis primeros acordes. Después empecé a tomar clases formales de música, con profesores de música clásica, estudié piano y guitarra, y después finalmente la guitarra terminó reconquistándome por completo y entonces dejé el piano y seguí con la guitarra.
Es una historia linda también, mi bisabuela era una migrante alemana, se llamaba Berta, y ella tocaba la guitarra a dúo con mi abuelo, él tocaba el violín, y creo que a través de mi bisabuela me viene lo de tocar la guitarra.
¿Cómo se dio a conocer en sus inicios?
Mis inicios fueron como los de todo estudiante, yendo a tus clases, empezando a tocar en los concierto de los fines de curso, hasta que en algún momento se dio una primera oportunidad y se fue dando otra.
Mi primera gran oportunidad fue cuando toqué en Londres, fue mi debut, a partir de ahí salió una buena crítica y una invitación a ir a los Estados Unidos a tocar a Washington, al Salón de las Américas de la OEA, esa fue mi segunda gran oportunidad, de ahí en el Washington Post leí una crítica excelente.
Ya con eso las otras cuerdas se fueron agregando, y así ha sido el transcurrir de mi vida, acompañada de la guitarra y llevando siempre conmigo la música del Paraguay y América Latina.
¿Cuántos años de carrera?
Desde 1992 que hice mi debut internacional.
¿Qué ha hecho en su país para que la música alcance a más jóvenes?
Hacemos giras por el interior del Paraguay, ya hemos tocado para cerca de 16.000 jóvenes, porque creemos que nadie puede amar lo que no conoce, entonces promovemos el gusto por la guitarra y la música clásica haciéndosela conocer a los jóvenes. Llevamos proyectos de encuentro con los jóvenes, y ya vamos por la V edición del festival.
¿Ha realizado colaboraciones con otros artistas?
Sí, con maestros brasileños como Carlos Barbosa, Paquito D' Rivera, y también con un músico paraguayo muy querido que es Juan Barreto.
¿Está satisfecha con el desarrollo de su carrera, o le gustaría incursionar en otras áreas?
Yo creo que como dice Paquito, el músico que cree que lo ha alcanzado todo está terminado, uno siempre tiene muchas ganas de hacer otras cosas, nuevas experiencias, vivencias que hay que incorporar. Creo que en la música, al igual que en la vida, todo es un constante desafío. Pero son esos desafíos y esas ilusiones para el futuro, lo que te mantiene caminando.
Así que estoy llena de sueños, llena de ilusiones y proyectos, y espero que se puedan concretar.
¿De qué artistas tiene influencia su música?
Mi música, por sobre todas las cosas, es una música que se alimenta del repertorio de América Latina y el Paraguay.
¿Qué otros proyectos tiene por desarrollar proximamente?
Termino este proyecto con Paquito D'Rivera, tocamos varios conciertos en Honduras, Costa Rica, Paraguay y Brasil; luego me voy a una gira por Inglaterra que son como nueve conciertos.
¿Qué países ha visitado?
Casi todo el mundo, pero me faltan los países africanos.
¿Qué siente al recibir tan buenas críticas?
Se siente muy bien, como la vida es para adelante, esas cosas te nutren, y no te puedes quedar en ellas porque el éxito de hoy es el éxito de hoy, pero mañana tienes que ganarte de nuevo, nuevos comentarios, nuevos aplausos del público, por eso no te puedes quedar y dormir en los laureles, sino que tienes que seguir para adelante. Pero ciertamente son como un baúl de recuerdos el cual te nutre.
¿Qué siente al salir al escenario?
Muchas mariposas, y siempre es la misma sensación, y se va cuando te encuentras con el público. Aunque tengas una amplia trayectoria siempre sientes mariposas, y no sé si son nervios.
¿Cuál es el mejor regalo de un artista?
El aplauso del público, los rostros, la alegría que se siente, la comunicación, la capacidad de poder comunicarse a través del arte.
¿Considera que los músicos tienen un espacio más global que un cantante?
Yo creo que la voz es un don, la fuerza que tiene la voz y las palabras unidas creo que es única, y creo que la música instrumental hace la otra parte, hay que ser buena en esto, sino no se te abren puertas.
¿Qué le parece la música hondureña?
Tengo muchas ganas de conocerla más, y ya tuvimos una primera incursión con los jóvenes de la universidad (Universidad Nacional Autónoma de Honduras), y es una música hermosa, y espero conocer todavía más de lo mucho que ustedes tienen por ofrecer.
Paquito D´Rivera
¿La vena artística viene de familia?
Sí, bueno solamente mi padre, quien era un saxofonista clásico que le gustaba el jazz, escuchábamos todo tipo de música en casa, a él le gustaba oír a Mario Lanza, después ponía un concierto de Beethoven. Ponía cualquier tipo de música, nada más que hay dos músicas: una buena y otra mala.
¿Cómo fue su desarrollo musical en Cuba?
Primero con mi papá, y ya cuando a él se le acabaron los conocimientos, él tenía muchos amigos que eran buenos maestros, me llevó a sus amigos, inclusive cuando entré al conservatorio todos eran sus amigos, entonces yo tuve mucha suerte.
Después estudié en el conservatorio de mi pueblo que se llama Marianao, hasta que me agarró el servicio militar tres años. Pero pude graduarme en el conservatorio por los años 1967.
¿Desde pequeño le han gustado los grandes escenarios?
A mí me gusta el escenario y yo lo siento como que estoy en casa, y como casi nunca estoy en casa, entonces por eso el escenario es como estar en casa.
¿Cómo fue que se internacionalizó su música?
Huy, no tengo la menor idea, debe ser quizá por la música del jazz, esa música fue creada en un país multinacional, y por lo tanto refleja el carácter multinacional de ese país, es gente muy variada, gente que no ha nacido ahí.
Yo me enamoré del jazz desde que era muy chiquito, y me dediqué a eso, y trabajé con muchos músicos norteamericanos, mucha gente del jazz y organicé mi grupo de jazz desde que llegué a Nueva York, quizá por eso fue que se internacionalizó mi figura alrededor de mundo.
¿Cómo considera que ha sido su desarrollo en la música, se siente satisfecho?
Yo nunca me he creído, yo tenía un amigo pianista finlandés que decía ¨cuando tú pienses que eres un músico que ya ha terminado, estás terminado¨, yo siempre he tenido el deseo de aprender, y decir que solo sé que no sé nada.
¿Espero tener el éxito que ha logrado?
No, porque yo trabajo y no miro para atrás. Los militares estadounidenses tienen un lema que dice ¨si funciona, ya está anticuado¨, en español sería ¨no me digas lo que hiciste, sino lo que estás haciendo¨. Hay que seguir para adelante.
¿De qué manera considera usted que la música puede incidir en una sociedad?
Es curioso, como cada vez que hay problemas económicos en el país lo primero que cortan es el arte, como que es un lujo, y no es un lujo, es una necesidad muy importante, porque cuando el país está muy jodido, el arte ayuda a la gente a sobrevivir esa crisis. Pero esto es en el mundo entero.
Yo pienso que el arte en general y sobre todo la música, es un vehículo de alivio. Es muy importante que no quiten la enseñanza del arte en las escuelas.
Mira, si educaran más a la gente en las escuelas no hubiera tanta porquería en la radio, porque si la gente sale con mayor educación, esa gente que va a trabajar a la radio no pondría esas pavadas que ponen, que a veces es mejor tenerlo apagado.
¿Cuál ha sido la prueba más difícil que ha enfrentado en su carrera musical?
Tener que tocar con alegría mientras estoy triste. Yo estuve separado de mi hijo y su madre durante nueve años, y a veces tenía que tocar con una pena profunda, pero tenía que hacer como el payaso de la ópera, ¨ríe payaso, aunque estés triste ríe¨, ese es el trabajo nuestro y la gente no tiene la culpa de que estés triste.
¿Cuál es la sensación que usted experimenta al salir al escenario?
Un miedo que me c... Fíjate que hay otra cosa que me gusta mucho y son las montañas rusas, pero cada vez que me subo, cuando te ponen la seguridad y no puede irte de ahí, yo siempre digo una frase: ¨quién me habrá mandado a meterme en esto, para qué habré yo hecho esto¨, pero siempre lo disfruto muchísimo, lo mismo el escenario.
Hay algo ahí que me pone nervioso, que algo vaya a salir mal.
¿Por qué esa sensación de que algo puede salir mal?
No sé por qué, realmente es una sensación inexplicable, y pienso: ¨quién me habrá mandado a meterme en esto¨.
¿Y alguna vez ha salido algo mal en algún concierto?
No, siempre ha habido algún problema en el escenario, pero siempre son menores y han sido solucionables. Una vez me pasó tocando con la Orquesta Sinfónica Nacional, en Washington, toqué un concierto dificilísimo, y yo había salido muy nervioso, y cuando toqué la última nota, una pieza clave del clarinete cayó en el suelo, sin eso no hubiera logrado ni una nota, y mientras la gente aplaudía yo estaba mirando al suelo la pieza que se había caído, y el director me decía saluda a la gente, y yo estaba viendo la pieza tirada en el suelo.
¿Cómo fue que decidió escribir su libro de memorias?
Estábamos reunidos una vez en el Festival de Cine, de Miami, y estaban unos amigos, y yo hice un chiste de una anécdota que me había pasado, y uno de ellos me dijo ¨oye, si algún día tú escribes todo eso, y se lo das a Guillermo Infante para que te escriba el prólogo, a la gente le va a encantar leer tus aventuras saxuales (de saxofón). Entonces me puse a escribir y pasé tres años haciéndolo.
A mí me gusta mucho escribir, desde niño siempre tuve facilidad para redactar, y me gusta mucho hacerlo, y soy muy irónico para escribir. Si no hubiera sido músico habría sido escritor, me gusta mucho este trabajo.
El segundo libro que tengo es una novela que se llama ¨¡Oh! La Habana¨, que es el título de una rumba, pero siempre está basado en cosas reales.
¿Qué error no debe cometer un músico?
Creer que lo sabe todo y caer en la arrogancia, yo odio a los artistas arrogantes, me da eso que se llama vergüenza ajena.
La modestia y la humildad son fundamentales. Hay un hombre sabio que ya murió, Shinichi Suzuki, y él decía que cuando usted pierde la capacidad de ser humilde, está perdiéndose de disfrutar la grandeza que le rodea. Y esa gente que es así se pierde muchas cosas.
Lo que pasa es que mis padres me criaron así, para tratar de no caer en la arrogancia.
Usted dirige el Festival Internacional de jazz en Uruguay ¿a cuántos músicos reúnen en la actividad?
Depende, ahora estamos en una crisis que impide que la gente tenga apoyo, y aunque hay muchos problemas hemos llevado a muchísimos músicos buenos, grandes nombres, pero cada vez se hace más difícil.
Ahora estoy organizando el nuevo festival de jazz del Teatro del Lago en Chile.
¿Qué proyectos tiene a futuro?
Estoy escribiendo una ópera que se llama ¨Cecilio Valdés, rey de La Habana¨, con dos escritores cubanos, ellos son Enrique del Risco y Alexis Romay, y estamos trabajando en esa ópera para ver si podemos entusiasmar a alguna compañía de ópera en presentarla.
Este es un gran espectáculo, y esperamos que nos ayuden a echar esto ¨pa´lante¨.
¿Cómo ha sido el desarrollo de la gira ¨Tras las huellas de Mangoré¨?
Siempre muy satisfactorio y agradable trabajar con Berta, ella es muy carismática y risueña, la gente la adora.
¿Qué le parece la música hondureña?
La conozco muy poco, vimos un grupo en la universidad que nos gustó mucho, pero de ahí no conocemos mucho. Me gustaría llevarme unos cuantos discos, y regresar algún día aquí, quizás al festival de jazz, que me enteré que tienen uno y no me han invitado, ya yo protesté (risas).
¿Qué le gustaría conocer de Honduras si tuviera tiempo de hacerlo?
Dicen que hay unas islas muy bonitas aquí, y como decimos en Nueva York,
¨se me metió el diablo en el cuerpo¨ y ya yo quiero ir a las islas esas, y han de ser las Islas de la Bahía.