Recorrido en la temporada
Tegucigalpa, Honduras
Con el libro “De estas Honduras mis estampas”, Miguel Albero se saltó una línea roja.
Aunque dice que está contento con el resultado, ha tenido que romper esa autoimposición de no escribir nada de los países en los que ha estado ( Senegal, Italia, Costa Rica, Argentina). Con Honduras se dio la libertad de quebrantar este punto de su carrera y entregar, a manera de regalo, una obra en la que registra diversos tópicos relacionados con lugares, personas, animales y expresiones.
La idea de este poemario, que fue presentado en el Museo para la Identidad Nacional (MIN), surge luego de un pedido del escritor Rolando Kattán, que desde su sello editorial ManoNostra le propuso publicar una antología.
A Albero le pareció pretencioso hacer una edición así cuando solo tiene tres libros publicados, por lo que pensó hacer una contraoferta: escribir un poemario sobre Honduras.
“La idea de que se llame ‘De estas Honduras mis estampas’ es porque se trata de hacer estampas del país, de los lugares que he conocido, de la gente, los modismos, como si fueran eso, postales, frases... un libro de exaltación de Honduras, rescatar cosas del país que no se conocen, dar mi impresión sobre ellas”, expresó el embajador español.
En este libro hay registros poéticos de lugares - Tegucigalpa, San Nicolás, Santa Rosa de Copán, Gracias, Comayagua, Trujillo e Islas de la Bahía, etc-, de comidas - las fresas de La Tigra, las lichas de Lancetilla, los tamales-, también expresiones -“Fíjese que” o “Ni quiera Dios”- y gestos como el de señalar con la boca, “luego hay un pequeño bestiario que son relatos cortos sobre animales en Honduras, hay un poco de todo”, señaló.
Albero define sus letras como poemas simples, “en el sentido de que no son pretenciosos... son poemas de una estructura simple y claros, no hay nada oscuro en la manera de escribirlos, lo que pretendía era eso, dejar esas estampas y a la vez dejar un recuerdo de lo que ha sido mi paso por Honduras que todavía no termina, porque no me voy hasta fin de año”, expresó.
Le preguntamos a Albero qué evocará en su memoria el nombre de Honduras cuando ya no esté aquí y dijo que muchas cosas: “Hay destinos que te marcan más que otros, este ha sido muy intenso profesionalmente, estoy muy contento de haber estado aquí, del trabajo realizado, lo he hecho bien o mal, pero sí que le he puesto mucha intensidad en tratar de mejorar las relaciones de España en Honduras en todos los ámbitos... y estos destinos en los que la parte profesional es tan intensa, también lo es en la parte vital, te deja muchos recuerdos, y luego, sobre todo, por la gente, porque de los destinos lo que te llevas son amigos que ya conservas para siempre, así que te deja un recuerdo gratísimo”.
En 2018 el diplomático regresará a España, ese año será la presentación de la novela 'Mal', con la que ganó Premio Vargas Llosa de Novela 2016.
Además de este libro, Albero ha publicado las novelas “Principiantes” y “Ya queda menos”, el ensayo “Enfermos del libro”, el poemario “Sobre todo nada” (Premio Gil de Biedma de Poesía) y “Godot sigue sin venir” (Premio Málaga de Ensayo).
Con el libro “De estas Honduras mis estampas”, Miguel Albero se saltó una línea roja.
Aunque dice que está contento con el resultado, ha tenido que romper esa autoimposición de no escribir nada de los países en los que ha estado ( Senegal, Italia, Costa Rica, Argentina). Con Honduras se dio la libertad de quebrantar este punto de su carrera y entregar, a manera de regalo, una obra en la que registra diversos tópicos relacionados con lugares, personas, animales y expresiones.
La idea de este poemario, que fue presentado en el Museo para la Identidad Nacional (MIN), surge luego de un pedido del escritor Rolando Kattán, que desde su sello editorial ManoNostra le propuso publicar una antología.
A Albero le pareció pretencioso hacer una edición así cuando solo tiene tres libros publicados, por lo que pensó hacer una contraoferta: escribir un poemario sobre Honduras.
“La idea de que se llame ‘De estas Honduras mis estampas’ es porque se trata de hacer estampas del país, de los lugares que he conocido, de la gente, los modismos, como si fueran eso, postales, frases... un libro de exaltación de Honduras, rescatar cosas del país que no se conocen, dar mi impresión sobre ellas”, expresó el embajador español.
En este libro hay registros poéticos de lugares - Tegucigalpa, San Nicolás, Santa Rosa de Copán, Gracias, Comayagua, Trujillo e Islas de la Bahía, etc-, de comidas - las fresas de La Tigra, las lichas de Lancetilla, los tamales-, también expresiones -“Fíjese que” o “Ni quiera Dios”- y gestos como el de señalar con la boca, “luego hay un pequeño bestiario que son relatos cortos sobre animales en Honduras, hay un poco de todo”, señaló.
Albero define sus letras como poemas simples, “en el sentido de que no son pretenciosos... son poemas de una estructura simple y claros, no hay nada oscuro en la manera de escribirlos, lo que pretendía era eso, dejar esas estampas y a la vez dejar un recuerdo de lo que ha sido mi paso por Honduras que todavía no termina, porque no me voy hasta fin de año”, expresó.
Le preguntamos a Albero qué evocará en su memoria el nombre de Honduras cuando ya no esté aquí y dijo que muchas cosas: “Hay destinos que te marcan más que otros, este ha sido muy intenso profesionalmente, estoy muy contento de haber estado aquí, del trabajo realizado, lo he hecho bien o mal, pero sí que le he puesto mucha intensidad en tratar de mejorar las relaciones de España en Honduras en todos los ámbitos... y estos destinos en los que la parte profesional es tan intensa, también lo es en la parte vital, te deja muchos recuerdos, y luego, sobre todo, por la gente, porque de los destinos lo que te llevas son amigos que ya conservas para siempre, así que te deja un recuerdo gratísimo”.
En 2018 el diplomático regresará a España, ese año será la presentación de la novela 'Mal', con la que ganó Premio Vargas Llosa de Novela 2016.
Además de este libro, Albero ha publicado las novelas “Principiantes” y “Ya queda menos”, el ensayo “Enfermos del libro”, el poemario “Sobre todo nada” (Premio Gil de Biedma de Poesía) y “Godot sigue sin venir” (Premio Málaga de Ensayo).