Bloqueo de narcopistas: así combate Honduras el tráfico de drogas
En lugar de interceptar y asegurar las avionetas cargadas de droga, fuerzas hondureñas bloquean pistas para impedir su aterrizaje y forzar su desvío, según testimonios y fotografías recopiladas por la Unidad de Investigación de EL HERALDO Plus
- Actualizado: 26 de abril de 2026 a las 23:00
Tegucigalpa, Honduras.- La alerta llega desde la plataforma de radares de Estados Unidos; la traza se comienza a marcar lentamente: una aeronave sospechosa de transportar drogas está en ruta hacia Honduras. Los protocolos se encienden; lo primero es lograr establecer cuál será la ruta que tomará al ingresar al país: norte, sur, este u oeste.
Estos datos son importantes para el Centro Combinado de Operaciones Interagencial (CCOI), un ente creado en 2020 por el expresidente Juan Orlando Hernández, que integra agencias de inteligencia, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas (FF AA) y el Ministerio Público (MP).
Como parte de la estrategia "Escudo de las Américas" y gracias a la confianza que la administración de Donald Trump en Estados Unidos tiene con el gobierno de Nasry Asfura, resurge el CCOI con el objetivo de combatir el narcotráfico aéreo, debido a que en la administración anterior cayó en el olvido.
Un agente que forma parte de esta estrategia afirmó a la Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus, bajo anonimato, que en las agencias antidrogas reconocen que los radares de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH) para detectar aeronaves sospechosas de transportar estupefacientes están en mal estado o, simplemente, no sirven.
Tampoco ignoran que, dentro de las instituciones dedicadas al combate al narcotráfico, existen infiltrados, desde altos personajes políticos hasta ministros de Estado, jefes policiales y militares. Los altos cargos contaminan a sus subalternos.
Una de las alternativas ante esta deficiencia es bloquear los aterrizajes de narcoavionetas.
Debido a estos riesgos, toda la información sobre alertas de aeronaves sospechosas se maneja en grupos reducidos de agentes antes de confirmarse la amenaza, para evitar que las organizaciones criminales sean alertadas.
Una vez establecida la ruta, es decir, cuando la aeronave ha ingresado al territorio nacional, se informa a las unidades más cercanas en tierra apostadas en cada región. La misión es asegurar todas las denominadas Áreas Clandestinas de Aterrizaje (ACA), mejor conocidas como narcopistas, en el perímetro cercano y evitar que el avión aterrice.
Esta acción ha sido una de las estrategias utilizadas en los últimos años, afirmó la fuente, con el fin de evitar que Honduras siga siendo el puente del narcotráfico o, en otras palabras, que la droga haga escala en el país antes de llegar a México y Estados Unidos.
La información proporcionada por el agente fue corroborada por este equipo con videos, fotografías e informes internos de las operaciones ejecutadas en los últimos años en las narcopistas detectadas. Varios de estos puntos se ubican en terrenos alejados, donde tienen que abrir falsos (portones de alambre de púas) o pedir permiso para encontrarlas y allanar el camino.
Cambio de ruta
Cuando la aeronave hace contacto visual con la pista de aterrizaje, la tripulación decide cambiar de ruta. Así lo han comprobado los agentes antidrogas en las operaciones de los últimos años.
Las autoridades estiman que, cuatro años atrás, las organizaciones del narcotráfico intentaban ingresar a Honduras de una hasta cuatro aeronaves a la semana, pero hasta la primera quincena de abril de 2026 la incidencia estaba en cero.
La Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus reveló en una publicación previa, citando agentes antidrogas, que las organizaciones criminales transnacionales también modificaron la estrategia de transportar los estupefaciente, utilizando en ocasiones las terminales aéreas legales.
Otra alternativa empleada por los carteles de narcotráfico es producir parte de la sustancia en Honduras y otras zonas de la región de Centroamérica y México para disminuir los costos de operación y los riesgos en el transporte.
Sin embargo, la amenaza sigue latente. Habilitar una ACA o narcopista en Honduras es una de las actividades más sencillas para las organizaciones criminales, pues en menos de 24 horas el terreno está listo para recibir los cargamentos y luego enviarlos a Guatemala o México hasta llegar a Estados Unidos.
El territorio hondureño lo permite, ya que departamentos como Olancho, Colón, Atlántida, Gracias a Dios y, ahora, Choluteca, en el Pacífico, reúnen todas las condiciones para los aterrizajes y despegues de aeronaves.
La fuente estimó que en Honduras existen alrededor de 50 narcopistas en distintas zonas, especialmente en territorios privados; algunas completamente limpias para hacer operaciones, otras que rápidamente pueden ser acondicionadas.
Al interior del país, en los pueblos remotos del territorio nacional, tampoco es necesario tener una narcopista privada; las aeronaves cargadas con droga también pueden aterrizar en tramos carreteros cortos, suficientemente planos, con longitudes de 800 a 1,500 metros lineales, dijo la fuente.
Información recabada por las agencias de inteligencia en el campo revela que operar una pista clandestina puede tener un costo de hasta 70,000 dólares, alrededor de 1.8 millones de lempiras.
El dinero se divide entre funcionarios policiales y militares corruptos, el dueño de la propiedad y, en algunas zonas, hasta con las autoridades municipales, que son pieza clave para este tipo de operaciones ilegales.
Por ejemplo, recientemente fue condenado a siete años y seis meses de prisión Nelvin Nain Ramos Vásquez, integrante de la estructura criminal "Los Yanez", quien trabajaba con el exalcalde de Brus Laguna, Wilmer Manolo Wood, fallecido en 2025 cuando guardaba prisión.
Las investigaciones de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) del MP establecen que el exalcalde recibía cargamentos de droga en coordinación con narcotraficantes de la zona.
El exjefe municipal del postergado municipio habría recibido alrededor de 30 toneladas de cocaína, que llegaron en 99 narcoavionetas procedentes de Sudamérica, según establecen las investigaciones.
Dinero y corrupción
Una avioneta cargada con droga ya puesta en Honduras tiene un valor de hasta 10 millones de dólares, unos 260 millones de lempiras; por ello, según la fuente, siempre existe la amenaza de corrupción por las millonarias sumas de dinero que manejan los criminales.
La Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus tuvo acceso a expedientes de altos jefes policiales que, cuando estaban al mando de estaciones regionales donde hay fuerte actividad del narcotráfico, no atendieron la alerta de resguardar la narcopista y lograron aterrizar algunas aeronaves.
En uno de los casos, desde el CCOI dieron la alerta a los jefes regionales de la Policía Nacional de que una aeronave estaba por aterrizar en una narcopista de Olancho, pero los agentes no llegaron a tiempo.
Según el informe presentado después de encontrar la aeronave vacía, la excusa del jefe policial fue que a las patrullas se les poncharon las llantas y tuvieron que regresar a repararlas, e incluso les atravesaron unos árboles para que no lograran pasar.
Datos de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena), proporcionados a EL HERALDO Plus por medio de la solicitud de información pública SOL-SDD-676-2026, establecen que el paso de aeronaves por el espacio aéreo hondureño se redujo en un 80% entre 2021 e inicios de 2026.
La fuente antidrogas explicó que, a pesar de las fuertes medidas aplicadas por el gobierno de Estados Unidos contra las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, las aeronaves cargadas siguen saliendo de Sudamérica.
Aunque aparentemente se han reducido los vuelos desde Venezuela y Colombia, las trazas muestran más actividad reciente desde Ecuador, utilizando rutas por el Pacífico; es por ello que en Choluteca se han encontrado Áreas Clandestinas de Aterrizaje y en Valle se ve un aumento en la circulación de drogas.
También se ha detectado que, cuando las narcoavionetas no pueden entrar a Honduras, buscan nuevas rutas, haciendo escalas en Costa Rica, que se ha convertido en un punto estratégico para el narcotráfico, para luego dirigirse a Guatemala y Belice antes de llegar a México y Norteamérica.
Un agente del MP experto en narcotráfico, consultado por la Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus, consideró que ubicar policías o militares en las pistas clandestinas es una negación del espacio aéreo que obliga al crimen organizado a abandonar sus rutas establecidas, desarticulando temporalmente su logística y aumentando sus costos de operación.
También reafirma la soberanía del Estado en zonas que suelen ser "tierra de nadie", evita que el territorio nacional sea utilizado como centro de acopio o procesamiento, y reduce la violencia local asociada a la custodia o traslado de la droga por tierra.
No obstante, esta estrategia tiene puntos en contra, porque solo desplaza y no elimina el problema. Mantener policías o militares en las pistas, además, es costoso y agota al personal, mientras los narcos pueden abrir una nueva pista en 24 horas.
Según un excomandante de la FAH en condición de retiro, que solicitó el anonimato, esa estrategia se aplicaba "en mi tiempo. Como Honduras estaba bloqueada, (Estados Unidos) no nos daba esa información, sino que la conseguíamos con otros países de Centroamérica, porque la comparten con todos los países aliados".
Para desarrollar esas operaciones se necesita una logística inmensa, incluyendo una rotación de elementos cada 15 o 30 días, abastecimiento de alimentos, helicópteros, aviones y vehículos, expresó.
Riesgos
El experto del MP advirtió que existe un riesgo altísimo de corrupción, porque esta técnica expone a pequeños y aislados grupos de efectivos a la enorme capacidad de soborno del narcotráfico; es un riesgo crítico para la integridad de las instituciones de seguridad.
También hay que tomar en cuenta que esta es una estrategia altamente pasiva: estar esperando a que lleguen las avionetas, en lugar de atacar la inteligencia financiera o a las cabezas de las organizaciones criminales.
"La estrategia es buena como medida complementaria, pero mala como estrategia única; si solo se ponen botas en la pista sin radares, interceptación aérea y cooperación con los países vecinos, solo estaríamos pasándole el problema al vecino, hasta que el narco encuentre o afine una forma de volver", criticó.
Para el comisionado de Policía Nacional en condición de retiro, Danilo Orellana, al momento de realizar ese tipo de operaciones se debe contar con equipo de reacción.
Se ocupan unidades especializadas con helicópteros rápidos y vehículos para llegar; sin embargo, quien juega un papel estratégico en todo eso es Estados Unidos.
Lo importante es la coordinación, porque al haber presencia de la autoridad la avioneta no aterriza, a menos que alguien no haga caso de la orden de desplazarse a la zona; por eso es importante Estados Unidos, destacó.
Se debe tomar en cuenta, analizó Orellana, que no solo es un cartel, son varios carteles que tienen un gran número de rutas, tanto marítimas, aéreas y terrestres; entonces, es bastante complicado, tomando en cuenta la ubicación estratégica de Honduras, que es un punto obligatorio para la droga que va hacia Estados Unidos.
Destacó que la ventaja del CCOI es que el actual ministro de Seguridad, Gerson Velásquez, tiene una experiencia sólida en el combate al narcotráfico, porque ha trabajado con agencias norteamericanas, como la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés).
Sin embargo, los análisis internos de las agencias apuntan a una fuerza desigual con respecto a los carteles; las armas y el equipo que usan las estructuras criminales son de alto calibre.
Mientras que las unidades antidrogas caminan con armas menos potentes, patrullas comunes, viejas o desgastadas, sin blindaje y expuestas a emboscadas en todo momento.
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