Honduras perdió el 7.3% de sus bosques en 11 años: “Si no se corrige los daños serán grandes”

Honduras perdió 900 hectáreas de bosque desde 2013 hasta 2024, lo que equivale al tamaño del departamento de Colón. De seguir esa tendencia, el país podría quedarse sin cobertura boscosa en 71 años

  • Actualizado: 20 de abril de 2026 a las 23:00

Tegucigalpa, Honduras.- Ecocidio. Esa palabra describe lo que vive Honduras con sus bosques, víctimas de tala ilegal, incendios forestales provocados intencionalmente, invasiones, plagas y expansión de la agricultura y ganadería.

No, no sé trata de alarmismo, es una realidad que está pasando desapercibida. Las proyecciones de la pérdida de bosque hondureño no son nada alentadoras, ya que podríamos quedarnos sin cobertura forestal en los próximos 71 años.

Y es que Honduras ha perdido desde 2013 hasta 2024 (en 11 años) el 7.3% de su cobertura forestal, evidencia el informe "Estado de País 2026: Cambio climático, bosques y vida en riesgo" del Instituto de Justicia y la Asociación para una Sociedad más Justas (ASJ). Los hallazgos del informe serán presentados este martes.

El documento, realizado con cifras de Instituto de Conservación Forestal (ICF), expone que “el área boscosa colapsó de 6.6 millones de hectáreas en 2013 a solo 5.7 millones en 2024, 900 mil hectáreas perdidas en once años, lo que equivale al (tamaño del) departamento de Colón”.

EL HERALDO Plus realizó un análisis más amplio de los últimos 25 años basado en cifras del Global Forest Watch, que evidencian que la cobertura para 2001 era de 6.7 millones de hectáreas, pero para 2024 había 5.3 millones de hectáreas, es decir, que se perdió el 20.9%. Incluso, visitó el municipio de Lepaterique en Francisco Morazán, donde en dos décadas y media se han perdido más de 5,000 hectáreas de bosque.

Estas alarmantes cifras muestran un problema crítico, que debe ser revertido más pronto que tarde, porque "si no se corrige esta situación los daños serán bastante grandes para la vida, incluso de los seres humanos, porque el agua básicamente es nuestra vida", consideró Mario Romero, experto en gobernanza climática de la ASJ.

La pérdida de cobertura forestal se traduce en "pérdida de la biodiversidad, el tema de erosión del suelo, el tema del cambio también en las temperaturas. Entonces, vemos que los beneficios que tiene el bosque son bastante grandes, sobre todo porque juegan un papel crucial, con el tema del agua", alertó el experto.

En Lepaterique se rigen con el Plan de Manejo Forestal que, según los pobladores, permite talar árboles con el permiso de la alcaldía, pero deben reforestar.

Pérdida lamentables

Los incendios forestales, la tala ilegal y la expansión de la agricultura y la ganadería, así como la proliferación de plagas, como el gorgojo descortezador, que afectó gravemente al país entre 2014 y 2017, son algunos de los factores que han incidido en la pérdida de cobertura boscosa.

En Lepaterique, ubicado a 1 hora con 30 minutos de la capital, los han sufrido todos. Han visto camiones repletos de madera saliendo de las entrañas del municipio, les ha tocado sufrir la pérdida de árboles por gorgojo descortezador, han sufrido por incendios y ahora se enfrentan a dos de las causas de deforestación más difíciles de controlar: la ocasionada por la ganadería y la agricultura expansiva.

En recorrido por las polvorientas calles de la zona, EL HERALDO Plus pasó por Las Tablas, El Naranjo hasta llegar a El Espino, aldeas donde la incidencia de deforestación es bastante marcada. En las zonas montañosas se conservan bosques de pino, pero también se observan grandes extensiones de tierra en las que talaron árboles para dar paso a cultivos agrícolas como lechuga, repollo, papa y otros productos comestibles.

Ahora, el municipio se rige por el Plan de Manejo Forestal, que obliga a solicitar permisos y reforestar cada vez que se tala un árbol; sin embargo, los pobladores cuestionan su manejo, especialmente cuando son terrenos privados.

También se quejan que “un árbol para que llegue a una estatura deben pasar unos 40 o 50 años, para que pueda ser un árbol adulto. Imagínese que yo en el tiempo del huracán Mitch, hubo una parte que quedó limpio, así como donde estamos; allá a los tres años ya se miraban los pinos así —dijo, colocando su mano al nivel de su pecho— y ahora ya están grandes, pero cuántos años tenemos desde que pasó”, preguntó Wilfredo Reconco Martínez, un residente de la zona cercana a la reserva de Yerba Buena.

Para él, se deben tomar medidas rigurosas en los puntos de control, para asegurarse que la madera que llevan los camiones no sea producto de la tala ilegal, especialmente proveniente de áreas protegidas.

Solo en ese municipio han perdido más de 5,000 hectáreas de bosque en 25 años, según datos de la plataforma Global Forest Watch, y, aunque no ha impactado en la producción de agua, los pobladores sienten que las temperaturas cada vez son más cálidas.

En Catacamas, Olancho, la cifra es mucho mayor: se perdieron más de 207 mil hectáreas desde 2001 hasta 2024, mientras que Iriona, Colón, fueron más de 109 mil. En Dulce Nombre de Culmí, también en Olancho, fueron 97,928 hectáreas.

En otros municipios como Güinope y Yuscarán, en El Paraíso, los pobladores graban videos de los camiones repletos de madera y los suben a las redes sociales denunciando tala ilegal, mientras piden a las autoridades intervenir.

“Sin los árboles no podemos vivir, son la fuente de ingreso, las fuentes de agua, no la podemos destruir. Tenemos que aprender a cuidar los que nuestro Padre Celestial nos ha dado”, pidió Carlos Elvir, un poblador de La Morera, en Lepaterique.

En términos globales, las cifras de Global Forest Watch mencionan la pérdida de más de 1.4 millones de hectáreas en 25 años. En contraste, el informe de ASJ habla de 900 mil hectáreas en 11 años.

En el documento, que EL HERALDO Plus obtuvo en primicia, se menciona que en 2015 el país perdió 55,893, pero un año después, en 2016, prácticamente se duplicó.

Entre 2017 y 2019 la cifra disminuyó, aunque en 2020 (durante la pandemia del covid-19) hubo un repunte significativo, principalmente por la deforestación en departamentos como Olancho y Gracias a Dios, donde construían una carretera ilegal y talaban árboles para extender las actividades de agricultura y ganadería, evidenció EL HERALDO Plus durante un recorrido por la zona en 2021, 2022 y 2024.

Francisco Morazán y Gracias a Dios son los departamentos con más incendios forestales. En Gracias a Dios hubo 513 incendios que dejaron 154,281 hectáreas afectadas.

Para 2022, cuando hubo otro repunte significativo, el país, golpeado por el fenómeno de El Niño, tuvo un incremento en los incendios forestales, lo que también provocó mayor pérdida de bosque. Este patrón se mantuvo hasta 2024.

Según el Instituto de Justicia y la ASJ, la pérdida de cobertura forestal fue más acelerada entre 2022 y 2024, periodo en el que la tasa de pérdida fue de 2.25%. En contraste, desde 2013 se estima una tasa de 0.66%.

Partiendo de estas cifras, “nosotros hicimos dos proyecciones. Una es si seguimos perdiendo la cantidad de bosque vista entre 2022 y 2024, en el 2045 (en 21 años) Honduras ya no tendría bosque. Pero si continúa la tendencia de 2013, entonces el bosque desaparecería en 71 años (en 2094)”, advirtió Romero.

“La gente no tiene conciencia de que ese árbol que están talando no es como que se sustituye, sino que están escombrando y eso queda totalmente desprotegido”, condenó.

Afirmó que, además, la pérdida del bosque ocurre por los incendios, en su mayoría provocados por mano criminal, ya que los datos muestran que por cada 10 siniestros, 8 fueron provocados.

Francisco Morazán y Gracias a Dios son los grandes epicentros de los incendios forestales. Entre 2020 y 2025 hubo 4,500 incendios que afectaron 374,000 hectáreas. De esa cifra, 513 siniestros ocurrieron en Gracias a Dios, pero el impacto fue mucho mayor porque destruyeron 154,281 hectáreas.

“Son menos incendios, pero la verdad es que son más devastadores”, indicó Romero.

Según el ICF, la agricultura migratoria es una de las causas de la pérdida de bosque en Honduras, pero también la más difícil de erradicar.

Reforestación

Aunque Honduras ha realizado esfuerzos para detener la deforestación y recuperar las zonas afectadas, no son suficientes.

El informe del Instituto de Justicia y ASJ detalla que desde 2015 hasta 2024 se habían reforestado 327,094 hectáreas de bosque, pero en esos mismos años se perdieron 722,442 hectáreas.

Esto significa que el promedio anual de reforestación era de 32,300, mientras se perdían 71,399 hectáreas, es decir, se pierde el doble del bosque que se recupera.

De seguir con esta tendencia, el país no cumpliría la meta de llegar a 1.3 millones de hectáreas reforestadas para 2030. La proyección indica que sólo podría alcanzar el 52% de la meta.

Para llegar a 1.3 millones de hectáreas reforestadas se tendría que triplicar los resultados para pasar de 64,222 hectáreas por año a 188,939, indica el documento de ASJ.

En mayo de 2024, el Gobierno de la expresidenta Xiomara Castro lanzó la Iniciativa Cero Deforestación, con el objetivo de eliminar la deforestación para 2029.

EL HERALDO Plus intentó dialogar con Julio Martínez, jefe del departamento de defensa ambiental y deforestación del ICF, pero no se pudo concretar la entrevista para conocer el impacto de la pérdida de bosque en Honduras.

En el informe “Deforestación en Honduras”, publicado en febrero de 2025, el Gobierno afirmó que en 2022 “la deforestación bajó a 50,635 hectáreas, por debajo del promedio nacional de 63,096 hectáreas, reflejando un impacto positivo de las estrategias implementadas. Sin embargo, en 2023, la deforestación volvió a subir significativamente a 73,642 hectáreas, lo que indica que las presiones sobre los bosques continuaron y que fue un año crítico en términos de pérdida forestal”.

En 2024, tal como lo expone el informe de ASJ, se mencionó una disminución producto de la iniciativa Cero Deforestación y las intervenciones en puntos clave, pero también se expuso una serie de retos, especialmente en áreas protegidas, donde ocurre el 80% de la deforestación.

Marlene Pineda, quien trabaja como técnico de producción de plantas y apoyo a las actividades de reforestación del Programa Nacional de Reforestación del ICF, confirmó que en los últimos años han reportado altos y bajos en la recuperación de los bosques.

Dijo que desde 2018 hasta 2025 han restaurado entre 300 mil y 350 mil hectáreas de bosque, algunas con regeneración natural y reforestación.

Las autoridades también hablan de deforestación por expansión ganadera. Áreas protegidas, como la Biósfera del Río Plátano, concentran el 80% de la pérdida de bosque.

“Hemos tenido un gran impacto en las regiones de Olancho, Comayagua, Francisco Morazán se ha recuperado bastante, se ha tenido bastante influencia, en El Paraíso, son las regiones fuertes que se ha trabajado bastante restauración y también en la zona norte, San Pedro Sula y sus alrededores”, afirmó.

Estos departamentos son, precisamente los más golpeados por la pérdida de bosque, según análisis realizados por este rotativo con datos del Global Forest Watch.

A la lista se suman los municipios que abarcan la Biósfera del Río Plátano, así como otras cuatro áreas protegidas ubicadas en varias regiones del país.

Según Pineda, ellos están trabajando desde las comunidades para hacer conciencia que donde hubo bosque no se puede sembrar otro tipo de cultivo, porque han visto casos en donde ahora ese suelo se usa para ganadería, agricultura o invasiones.

Afirmó que desde el ICF tratan de contrarrestar los daños que dejan los incendios, la tala ilegal, las plagas, pero lo más difícil de erradicar es la agricultura migratoria porque “las personas van de un lugar a otro y donde se asientan tienen que generar su cultivo agrícola para sobrevivir, pero es ahí donde se debe tener conciencia de no migrar a aquellas áreas protegidas, a aquellas microcuencas, porque es lo que se está viendo, la agricultura migratoria está yendo a áreas protegidas, micro cuencas y prácticamente son el pulmón de la naturaleza, del agua, entonces de ahí es donde subsistimos”.

La funcionaria dijo que el reto es saber cómo reacomodar o reeducar a estas personas para que ya no sigan avanzando en esta deforestación en microcuencas y áreas protegidas.

En este punto juega un papel fundamental la justicia hondureña, de acuerdo con Romero, ya que muchos casos llegan como denuncia a la Fiscalía del Medio Ambiente, pero por cada 10 casos 8 quedan en impunidad.

El informe de ASJ concluye que entre 2017 y 2025 sumaron 751 casos de delitos ambientales, pero únicamente 7 obtuvieron una sentencia condenatoria.

Esto significa, según concluyó la organización de sociedad civil, que la “falta de investigación, sanción y judicialización envía un mal mensaje: cometer delitos ambientales en Honduras no tiene consecuencias”.

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Haydi Carrasco
Haydi Carrasco
Periodista

Periodista por la UNAH. Coeditora y redactora de la sección de Datos e Investigación de El Heraldo Plus. Cubre temas relacionados con salud, educación, migración, medioambiente, derechos humanos y género. Con experiencia en periodismo de datos y visualización.