Esponda compró propiedades por casi L7.2 millones mientras fue secretario de Educación

Registros del IP muestran que Esponda pasó de dos terrenos que le costaron 249 mil lempiras a comprar una casa y tres terrenos más en zonas exclusivas de la capital cuando fue titular en Educación

  • Actualizado: 17 de mayo de 2026 a las 23:59
Esponda compró propiedades por casi L7.2 millones mientras fue secretario de Educación

Tegucigalpa, Honduras.- Daniel Esponda llegó a la Secretaría de Educación teniendo dos terrenos en Las Crucitas, Tatumbla, que juntos le costaron 249 mil lempiras. Ya en el poder, compró una casa en Tres Caminos y tres terrenos en la residencial Monteverde, dos zonas exclusivas del Distrito Central, por casi 7.2 millones de lempiras, de acuerdo con documentos en poder de EL HERALDO Plus.

Para acceder a las escrituras, esta unidad de investigación revisó el Sistema Nacional de Administración de la Propiedad del Instituto de la Propiedad (IP), a partir de las matrículas y fichas registrales de cada inmueble. En esas fichas se identificó quién aparece como dueño, si hubo compraventa, si existen deudas y si alguna hipoteca fue cancelada.

En la sección “Resúmenes”, que funciona como historial del inmueble, se ubicaron los documentos que respaldan la compra de la casa, su venta posterior, las adquisiciones en Monteverde, los préstamos usados para financiarlas y las hipotecas inscritas.

Además de la información documental, una fuente que conoció de cerca estos movimientos sostuvo, bajo reserva, que Esponda mantuvo relación con dirigentes de colegios magisteriales, un circuito en el que acceder a terrenos y financiamientos no estaba al alcance de cualquier maestro.

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Esta unidad de investigación consultó a Esponda por el crecimiento millonario de su patrimonio mientras dirigía Educación. Su respuesta fue breve: “No puedo (hablar), estoy en una reunión”.

El tema patrimonial ya había sido abordado públicamente por Esponda. El 17 de mayo de 2023, en su cuenta de X, afirmó que se preparaba una “campaña sucia” en su contra y rechazó que se le atribuyeran bienes adquiridos “con un costo altísimo y comprado en efectivo”.

De dos terrenos rurales a una casa en Tres Caminos

Antes de ser secretario de Educación, Esponda tenía bajo su propiedad dos terrenos en la aldea Las Crucitas, en Tatumbla: uno de 3,000 varas cuadradas, comprado el 10 de abril de 2013 por 50 mil lempiras, y otro de 1,000 varas cuadradas, adquirido el 2 de mayo de ese mismo año por 199 mil lempiras.

El primer terreno fue pagado de contado. El segundo, en cambio, fue financiado con el Inprema: Esponda pagó 19 mil lempiras de entrada y dejó financiados 180 mil lempiras. Esa deuda fue cancelada el 3 de enero de 2022, 24 días antes de que asumiera como secretario.

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El segundo terreno tuvo un movimiento posterior. El 23 de febrero de 2023, Esponda donó esa propiedad a su madre, Silvia Emely Velásquez Benavides, identificada en la escritura como maestra de educación primaria. Sin embargo, se reservó el usufructo del inmueble: el terreno quedó a nombre de ella, pero Esponda conservó el derecho de usarlo o aprovecharlo.

El salto patrimonial llegó el 15 de agosto de 2022. Ese día, Esponda compró junto a Lina Saraí Ortiz, su exesposa, una casa amplia de dos plantas en la residencial Tres Caminos, una zona exclusiva del Distrito Central, por 4 millones de lempiras.

Ortiz también fue funcionaria del Estado durante el gobierno anterior. Documentación de la Agencia de Regulación Sanitaria (ARSA) muestra que, solo en junio de 2025, recibió más de 56 mil lempiras entre servicios personales, pasajes y viáticos.

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La casa tiene sala, comedor, cocina, despensa, cuarto de empleada con baño, área de lavandería, medio baño, cisterna, bodega, patio y seis dormitorios en la planta alta. De acuerdo con la escritura, mide 258 metros cuadrados, unas 371 varas cuadradas.

Esponda y Ortiz pagaron 1.5 millones de lempiras de entrada y financiaron 2.5 millones con la Cooperativa de Ahorro y Crédito Educadores de Honduras Limitada (Coacehl), una entidad financiera vinculada al sector magisterial.

El 8 de abril de 2024, casi dos años después de comprarla, Esponda y Ortiz vendieron la misma vivienda por 4 millones de lempiras, el mismo valor por el que la habían adquirido en 2022.

Los terrenos del Inprema en Monteverde

El 12 de julio de 2024, Esponda compró al Inprema los primeros dos terrenos en la residencial Monteverde. Para entonces, el instituto de previsión magisterial era dirigido por una Comisión Interventora presidida por Héctor Wilfredo Díaz Romero, nombrada durante el gobierno de Xiomara Castro.

Se trata de los terrenos 3 y 4 del bloque L, ubicados en un sector frente a las instalaciones de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ). En conjunto, la compra fue pactada por unos 2.2 millones de lempiras.

El terreno 3 mide 173 metros cuadrados, unas 248 varas cuadradas, y fue valorado en 955 mil lempiras. El terreno 4 mide 218 metros cuadrados, unas 313 varas cuadradas, y fue valorado en 1.2 millones de lempiras.

Esta unidad de investigación calculó que Esponda pagó alrededor de 3,845 lempiras por vara cuadrada en ambos terrenos. Aunque cada uno tuvo un precio distinto, el valor por vara cuadrada fue casi igual porque el terreno más caro también era el de mayor tamaño.

La compra no fue de contado. Esponda pagó 500 mil lempiras de entrada y dejó financiado con el propio Inprema un saldo de 1.7 millones, a 15 años, en 180 cuotas mensuales de 17,605 lempiras, con una tasa anual de 8.65%.

El 24 de abril de 2025, Esponda compró un tercer terreno al Inprema en el mismo bloque L. Se trata del terreno 5, unido a los anteriores, por un valor de 1 millón de lempiras.

El terreno 5 mide 184.47 metros cuadrados, equivalentes a 264.77 varas cuadradas. Esta unidad calculó que Esponda pagó aproximadamente 3,842 lempiras por vara cuadrada.

En esa operación también pagó 500 mil lempiras de entrada y financió 517 mil lempiras con el Inprema. La deuda fue pactada a 15 años, con una cuota mensual de 5,491 lempiras y la misma tasa anual de 8.65%.

Ese tercer terreno ya quedó pagado. Un documento firmado el 13 de abril de 2026 establece que Esponda canceló el crédito y sus intereses.

Julia Yanes, coordinadora nacional de las bases del magisterio, sostuvo que un docente común difícilmente accede a créditos de ese tipo, sobre todo cuando se pactan a 15 años y con montos que pueden comprometer sus ingresos por largo tiempo.

“Un funcionario que apenas viene iniciando funciones tampoco debería asumir deudas a 15 años con tanta facilidad, porque su cargo dura cuatro años y después la deuda puede volverse insostenible”, dijo Yanes.

Durante un recorrido por la zona, esta unidad constató que los tres terrenos forman parte de un predio amplio del Inprema. Desde la calle se observa una sola extensión de tierra, cercada con alambres oxidados, sin divisiones internas visibles, con maleza y pequeñas elevaciones donde permanecen cabras. Esa fue la referencia que dieron los vecinos para ubicar el lugar.

El predio del Inprema se observa como una sola extensión de tierra, pese a que las escrituras identifican tres lotes.

En el predio hay una caseta de vigilancia y al menos cuatro rótulos deteriorados. Algunos dicen “Inprema propiedad privada” y otro, más antiguo y oxidado, conserva la frase “propiedad Inprema no está en venta”.

Cabras permanecen dentro del terreno señalado como propiedad privada del Inprema en Monteverde.

El poder detrás de las compras

Cuando Esponda compró los terrenos de Monteverde, no llegaba al Inprema como un afiliado cualquiera, llegaba como titular de Educación, con poder acumulado dentro del sistema docente y una gestión marcada por nombramientos, asistencias técnicas y favores administrativos.

Ese poder ya había quedado expuesto en artículos previos de EL HERALDO Plus. En el reportaje “Un festín de plazas fueron aprobadas a exfuncionarios y dirigentes magisteriales en un día”, se evidenció cómo durante su gestión se aprobaron nombramientos y asistencias técnicas a exfuncionarios, dirigentes magisteriales y figuras influyentes del partido Libertad y Refundación (Libre).

En ese contexto cobra fuerza lo mencionado por la fuente que habló bajo anonimato: abrir plazas con salarios de hasta 60 mil lempiras, bajo la figura de asistencias técnicas, era una forma de pagar favores a dirigentes magisteriales y a personas con poder para mover influencias.

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En los documentos en poder de EL HERALDO Plus, Héctor Wilfredo Díaz Romero, representante del Inprema en la venta de Monteverde, no figura como beneficiario de esas plazas.

El abogado penalista Francisco Pascua explicó que comprar propiedades mientras se es funcionario no constituye delito por sí solo, pero advirtió que los crecimientos patrimoniales abruptos deben ser revisados.

“Los funcionarios que inflaron su patrimonio de forma abrupta durante el periodo de gobierno deben ser investigados. Ser sujetos de investigación administrativa y penal no es sinónimo de corrupción; la parte inicial es detectar si su salario les permitió esas adquisiciones”, afirmó Pascua.

El experto se refirió a varios casos exfuncionarios y funcionarios, incluyendo a Esponda, quien tenía dos terrenos en Tatumbla que costaron 249 mil lempiras; ya como secretario, compró una casa de cuatro millones en Tres Caminos y tres terrenos al Inprema por 3.2 millones.

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Dos de los terrenos de Monteverde siguen sin una cancelación de hipoteca identificada en los documentos revisados; el tercero ya aparece totalmente pagado.

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