Tegucigalpa, Honduras.- Una narrativa falsa sobre el supuesto regreso del Bono 10,000 desató el lunes 16 de febrero de 2026 una aglomeración en el barrio Cabañas, donde decenas de personas llegaron a una vivienda particular para dejar copias de identidad y números de teléfono.
La convocatoria se difundió por Facebook, WhatsApp y TikTok con mensajes que prometían un apoyo de 10,000 lempiras para personas de escasos recursos y señalaban una casa del sector, identificada por vecinos como la de “Doña Rosa”, como punto de entrega de documentos.
La cadena digital empujó a los asistentes a actuar como si se tratara de un proceso oficial, pese a que en el lugar no había personal del Estado ni un mecanismo legítimo de inscripción.
Algunas personas depositaron su documentación por el portón de la vivienda y otras se retiraron al notar desorden y falta de control institucional.
“Por Facebook miré yo la foto de la casa, que hay que venir a dejar los papeles”, relató María Ramírez, una de las ciudadanas que acudió al sitio.
Otra asistente explicó que llegó por información vista en redes sociales y decidió no entregar sus datos al no encontrar un procedimiento formal.
Del bulo al hecho
La versión falsa aseguró que el presidente Nasry Asfura anunció el retorno del Bono 10,000, pero EH Verifica no encontró ese anuncio en cuentas oficiales del Gobierno ni en canales del mandatario, como lo explicamos aquí.
El Partido Nacional también publicó un comunicado para negar la convocatoria y aclaró que ningún apoyo gubernamental se distribuye en viviendas particulares ni fuera de canales oficiales.
EH Verifica ya había desmentido esta narrativa el 2 de febrero de 2026, luego de consultar a la designada presidencial María Antonieta Mejía, quien confirmó que no existe reactivación ni proceso abierto de inscripción para ese programa.
El Bono 10,000, creado en 2010 durante la administración del nacionalista Porfirio Lobo Sosa bajo el nombre de Programa Presidencial de Salud, Educación y Nutrición, mediante el decreto ejecutivo PCM 24-2010, no ha sido restablecido oficialmente.
Cuando pasa la frontera
El caso evidencia cómo la desinformación en Honduras cruza fronteras entre lo digital y lo real y termina alterando decisiones de personas en contextos de necesidad económica.
La cadena no solo generó confusión y zozobra en el barrio Cabañas, también abrió la puerta a la recolección irregular de datos sensibles como número de identidad, teléfono y dirección.
Ese patrón convierte un contenido falso en un riesgo concreto de fraude, suplantación y uso indebido de información personal.
La recomendación sigue siendo verificar cualquier supuesto beneficio social en cuentas gubernamentales verificadas y comunicados institucionales antes de compartir o actuar.
Las personas que entregaron documentos en convocatorias no oficiales deben vigilar posibles movimientos sospechosos y denunciar intentos de fraude ante las autoridades competentes.