Tegucigalpa, Honduras.- La volatilidad de los precios internacionales de los combustibles tendrá impacto en los países importadores de carburantes, entre ellos Honduras.
Esa situación se traducirá en mayores niveles de inflación si el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán se prolonga y, por ende, la tasa al cierre de 2026 será mayor al 4.98% de 2025. Honduras ya vivió una situación similar en 2022 por la crisis Rusia-Ucrania y por la disrupción de la cadena global de suministros que impactó en la inflación de ese año al cerrar en 9.80%. La meta de inflación para ese año era de 6.19% y fue revisada al alza en 10.30%.
Situación actual
Para Manuel Bautista, expresidente del Banco Central de Honduras (BCH), todos los sectores del país serán afectados por los altos precios de los carburantes. Ante ese panorama, considera que “el gobierno puede tomar medidas para proteger a los más vulnerables”. Añade que se debe garantizar la seguridad alimentaria, abastecer los Banasupro y adoptar medidas como el teletrabajo en la administración pública.
Sin embargo, sostiene que la población también tiene que aportar para amortiguar los altos precios de la canasta de consumo de bienes y servicios.
Sostiene que las políticas de subsidio -combustibles y energía eléctrica- tienen poco impacto al no ser focalizados en la población más pobre, ya que se ha demostrado que para que haya mayor impacto este tipo de apoyo deben focalizarse en los más necesitados. Amparo Canales, expresidenta del Colegio de Economistas de Honduras (CHE), señala que el fuerte incremento de los combustibles que se registra en marzo es devastador al generar un impacto transversal en la economía nacional.
“Aunque el gobierno aplica un subsidio de 50% a la gasolina regular y al diésel, el alza internacional del petróleo ya presiona los costos y precios en distintos ámbitos productivos y sociales”.Entre los sectores más afectados por las alzas a los carburantes, de acuerdo con Canales, destacan transporte, agrícola, agroalimentario, industrias, la generación de energía, el comercio y la canasta básica. Edwin Araque, expresidente del BCH y del Banhprovi, indica que la población asalariada resulta la más afectada por los altos precios de los carburantes, ya que los sectores productivos trasladan los incrementos por la cadena de suministro. Agrega que la situación externa también presiona la Tasa de Política Monetaria (TPM), el tipo de cambio y las tasas de interés.Sin embargo, hay una serie de medidas que el gobierno debe tomar, de acuerdo con Araque.
Una de sus recomendaciones es reducir de manera temporal los impuestos que se aplican a los combustibles, como ocurrió en 2022 al bajar 10 lempiras a las gasolinas y al diésel.
También se debe estabilizar la Tasa de Política Monetaria (TPM), la que se mantiene en 5.75%. Esas últimas medidas evitarían que el transporte de carga y de pasajeros aumenten el costo de los fletes y los pasajes.
Araque recomienda estabilizar de manera temporal el tipo de cambio del lempira ante el dólar; el Banco Central tiene la capacidad de asignar 100% de la demanda de divisas y se debe dialogar con los banqueros para atenuar el aumento de las tasas de interés.