Tegucigalpa, Honduras.- La menor devaluación del tipo de cambio del lempira frente al dólar y el ordenamiento gradual del sistema de divisas destacan entre los mayores logros del Banco Central de Honduras (BCH).
Así lo indican los informes oficiales; del 2 de enero al 6 de julio de 2025 la depreciación fue de 3.03% y la adjudicación de divisas 61.7% respecto a la demanda aceptada.
No obstante, los resultados de igual periodo de 2026 son mejores: menor devaluación al sumar 1.39% y mayor venta de dólares a los agentes económicos con 97.1%.
Roberto Lagos, presidente del Banco Central, comparte con D&N los resultados de las medidas de política monetaria y cambiaria adoptadas en su gestión para preservar el valor interno y externo de la moneda nacional.
¿Cuál era el resultado de las políticas monetarias y cambiarias cuando asume la presidencia del BCH?
Hay un principio básico en economía que indica que la incertidumbre genera presiones sobre cada uno de los mercados que interactúa; desde que asumimos el cargo, allá por el 27 de enero de 2026, ya sabíamos que había un problema en la adjudicación de divisas, lo que se debía a la tardanza en ajustar la Tasa de Política Monetaria (TPM) -se aumentó de 3% a 5.75% en el segundo semestre de 2024- y se decidió tener casi un tipo de cambio fijo.
Luego, cuando se toman medidas, la TPM tiene ese golpe repentino con la subida y el tipo de cambio se flexibiliza más rápido.
¿Qué impacto tuvieron esas medidas en la economía de Honduras?
El tema es que cuando el agente económico siente incertidumbre lo que hace es que demanda más dólares. Nosotros lo que teníamos que garantizar era eliminar la incertidumbre y regulaciones, lo que se traduce en una menor demanda de divisas; el dólar es un bien, que se rige por las reglas de oferta y demanda, y eso ha quitado presión sobre el tipo de cambio. El acceso a dólares -en la subasta- es un buen mensaje para los inversionistas.
¿Cuáles son las medidas que han permitido menor devaluación y mayor adjudicación de divisas?
Diseñamos un plan para ser aplicado en dos etapas. En la primera, subimos el monto de 50,000 a 100,000 dólares para ir a la subasta y eliminamos una serie de documentación que generaba restricciones al acceso a dólares, los rechazos de ofertas ahora casi son cero.
La demanda promedio de divisas oscila entre 88 a 90 millones de dólares diarios.
Las actuales autoridades del Banco Central hablaron de medidas de primera y de segunda generación para el sistema de divisas. ¿Cuáles son los avances?
Aún estamos en las medidas de primera generación, las que adoptamos en dos partes. En la primera parte aumentamos los montos de divisas de 50,000 a 100,000 dólares, en la segunda subimos de 100,000 a 125,000 dólares, y flexibilizamos la documentación. Ahora los bancos ya no tienen que presentar plantillas en Excel; antes enviar documentación a la subasta era costoso para las empresas.
¿Cuál es el objetivo de todo ese paquete de medidas de política monetaria y cambiaria que han aplicado?
Vamos a regresar al Mercado Interbancario de Divisas (MID), hacía eso apuntamos, de forma ordenada y garantizando competencia, lo que nos va a permitir un ordenamiento y un marco lógico.
Lo que buscamos es tener reglas claras y que permitan la libre competencia en el mercado cambiario de divisas. Este no es un tema ideológico, es un tema de eficiencia y de competencia, que son los principales fundamentos.
Lo que queremos es darle certidumbre al sector privado y garantizarle cuál será nuestra meta de acumulación de reservas.
¿Qué lecciones deja el sistema de subasta de divisas en Honduras?
Mantener una subasta de divisas y las necesidades de dólares es un arte en nuestra economía. Muchas veces se quiere controlar el precio como la cantidad de dólares, el dólar es un bien, se ofrece cantidad y el precio se tiene que mover de una forma.
Lo que hemos visto con el Fondo Monetario Internacional (FMI) es que el ritmo de deslizamiento que tenemos está bien (1.39% en 2026), el ajuste que se realizó fue fuerte por haber paralizado el nivel de deslizamiento, y ese ajuste golpeó al pueblo hondureño.
Entonces la subasta de divisas poco a poco desaparecerá de Honduras.
Honduras es de los pocos países del mundo que funciona con una subasta, con un crawling peg (microdevaluación).
Todo parte porque en Honduras, durante muchos años, la cultura fue que muchas personas leyeron en un libro de macroeconomía que decía que la cobertura de reservas debe ser de tres meses de importaciones.
Con el nivel de importaciones que nosotros tenemos, la cobertura de reservas no puede ser de tres meses o 3.5 meses de importaciones, eso es quedarnos en el pasado.
La cobertura de reservas debe ser la mayor cantidad posible, en Guatemala la cobertura es de 11 meses de importaciones, en Honduras es de 6.6 meses.
A pesar de que la venta de divisas se ha incrementado este año, el nivel de las reservas que registra el BCH es el que esperaban.
Claro que sí, hemos tenido una acumulación importante (el saldo aumentó de 10,219.9 a 11,652.2 millones de dólares, o sea $1,432.3 millones más), lo que sigue es continuar diversificando las fuentes de atracción de divisas, seguir atrayendo inversión extranjera directa, continuar promoviendo las reformas estructurales que permiten garantizar certidumbre y eso es lo que permite atraer inversión, atraer los dólares y continuar diversificando nuestro sector exportador.
El acumulado de reservas está en línea con nuestras metas y al final de año queremos acumular 1,500 millones de dólares en reservas, o sea más de cinco meses de importaciones de bienes y servicios.
En el gobierno anterior se usaron 1,000 millones de dólares de las reservas del BCH para financiar el presupuesto general de la República 2022-2023. ¿Cuál es el impacto de esa medida monetaria?Lo que se hizo fue duplicar la masa monetaria, esos 24,000 millones de lempiras, equivalente a 1,000 millones de dólares; esos 1,000 millones de dólares se sacaron del Banco Central y ahora circulan en la economía nacional en forma de lempiras.
Esa medida puede generar crecimiento económico, pero a largo plazo se paga con inflación estructural.
¿Cada cuánto se deben revisar las política monetaria y cambiaria?
Se deben revisar todos los días, hay que estar pendiente de lo que ocurre en el mundo, analizar las variables para actualizar el Programa Monetario y esperamos hacerlo este mes.
Hay variables como las remesas que tienen tasas de crecimiento entre 13% y 14%, mayor que el 3%-5% que habíamos proyectado; también tenemos que actualizar el precio del petróleo, ya que los precios están bajando a cerca de 70 dólares por barril, así como ver otros temas como precios del café y los términos de intercambio para ajustar metas de déficit corriente y de inflación.
Habrá medidas adicionales para fortalecer el sistema de adjudicación de divisas.
Lo que tenemos que seguir haciendo es continuar construyendo esa confianza, todo parte de la instrucción del presidente de la República, Nasry Asfura, y eso quedó evidenciado recién al firmar por primera vez, un presidente de la República, la carta de intenciones enviada al Fondo Monetario.
¿Qué impacto tuvo la emisión monetaria inorgánica que realizó la administración anterior?
Sí, entre 2022 y 2025 se emitieron 37,000 millones de lempiras, lo que generó al descomponer la inflación de 6%, el 40%, o sea 2%, fue por la emisión monetaria inorgánica; la inflación en todo momento y en todo lugar es un fenómeno monetario, tal como lo describía el economista estadounidense Milton Friedman.
De esa inflación de 6%, el impacto del tipo de cambio apenas fue de 1%; la emisión inorgánica es la más onerosa para la inflación, ya que aumenta la cantidad de dinero en la economía de forma desordenada y no hay la suficiente cantidad de bienes y servicios para atender esa población, lo que provoca que los costos se incrementen.
Bajo la presidencia de Roberto Lagos en el BCH desaparecen las emisiones monetarias inorgánicas.
La política monetaria manda no financiamiento al sector público, hay que cumplir, hay una evaluación continúa, hay una meta continúa, de no hacerlo no hay acceso a los recursos del Fondo Monetario Internacional