San Pedro Sula, Honduras.- Europa está poniendo nuevas condiciones para comprar café, cacao y palma, y Honduras acelera el trabajo para demostrar de dónde provienen sus productos.
La georreferenciación de miles de parcelas se convierte así en una pieza clave para que los productores puedan mantener el acceso a uno de sus principales mercados de exportación.
La tarea cobra especial importancia por el peso que tiene Europa en las exportaciones agrícolas hondureñas.
De acuerdo con datos del Instituto Hondureño del Café (Ihcafé), ese continente compra alrededor del 55% del café producido en el país, mientras que las cifras del gremio palmero señalan que cerca del 40% de la producción nacional se envía a países europeos.
Las nuevas condiciones están relacionadas con el Reglamento de la Unión Europea sobre productos libres de deforestación, conocido como EUDR, que establece requisitos para materias primas como el café, el cacao y la palma aceitera, entre otras.
En términos prácticos, los exportadores deberán contar con información que permita rastrear el producto hasta su lugar de origen y demostrar que no proviene de tierras deforestadas después del 31 de diciembre de 2020. Por ello, uno de los puntos centrales para cumplir con esta normativa es la georreferenciación de las parcelas productivas.
Francisco Ordóñez, viceministro de Caficultura de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), explicó que el Gobierno trabaja en un esquema que involucra a varias instituciones para avanzar en el levantamiento de esa información.
En el caso del café, el funcionario indicó que Honduras cuenta con cerca de 400,000 manzanas cultivadas que deben completar este proceso.
Para ello, se conformó un equipo que incluye a la SAG, el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), el Instituto Hondureño del Café (Ihcafé), el Instituto de Conservación Forestal (ICF) y el acompañamiento de un comisionado presidencial.
El esfuerzo se concentra en uno de los principales productos de exportación del país. En 2025, las ventas hondureñas de café al exterior alcanzaron los $2,329.1 millones, impulsadas tanto por mejores precios internacionales como por un incremento en el volumen exportado, de acuerdo con datos del Banco Central de Honduras (BCH).
El sector cacao también registra avances
Aníbal Ayala, presidente de Fenaprocacao, estimó que Honduras cuenta con unas 5,000 hectáreas productivas y más de 1,900 productores georreferenciados. Aseguró que el 100% de quienes venden al mercado europeo ya cumple con este requisito.
Sin embargo, la principal preocupación es la tenencia de la tierra. De acuerdo con Ayala, muchos productores tienen años de ser propietarios de sus parcelas, pero carecen de documentos que acrediten formalmente la propiedad. Por ello, pidió apoyo del Gobierno para agilizar su legalización y evitar dificultades para mantener ese mercado.
Mientras tanto, el sector palmero reportó un progreso significativo en la identificación de sus áreas productivas.
Allan Maradiaga, director de Gremios Palmicultores, explicó que las plantas extractoras han trabajado durante los últimos meses en el mapeo de las fincas y en la construcción de herramientas que permitan respaldar el origen del aceite que sale del país.
A julio de este año, el sector contabilizaba 156,570 hectáreas georreferenciadas mediante 13,536 mapas que abarcan a 10,811 productores.
El proceso resulta especialmente relevante en una actividad donde los pequeños productores representan alrededor de la mitad de la producción nacional.
Maradiaga señaló, además, que, con base en herramientas de monitoreo del ICF, más del 96% de la palma evaluada no registra deforestación posterior al 31 de diciembre de 2020.
El porcentaje restante todavía debe ser revisado con mayor detalle debido a que, según indicó, “algunos casos podrían corresponder a falsos positivos generados durante los análisis”.
No obstante, contar con mapas y coordenadas no es el único desafío. El gremio también trabaja en trasladar los nuevos requerimientos a los productores en un lenguaje más sencillo, considerando que muchos pequeños agricultores no tienen acceso directo a información técnica o jurídica sobre las disposiciones europeas.
Para ello, se capacita a técnicos de asociaciones y plantas extractoras, quienes servirán de enlace con los productores. Paralelamente, las herramientas desarrolladas por el sector están siendo revisadas junto con algunos de los principales compradores de aceite hondureño, para que la información pueda continuar su recorrido hasta los importadores en Europa.
Ese vínculo con los compradores será determinante porque son ellos quienes deberán respaldar ante las autoridades europeas el cumplimiento de las nuevas condiciones.
Desde Honduras, los productores y exportadores tendrán que proporcionar la información necesaria para acreditar la trazabilidad y demostrar que el aceite comercializado cumple con los requisitos establecidos.
El sector palmero reconoce que el impacto de no completar el proceso podría sentirse directamente en las exportaciones. Aunque países como México y El Salvador son mercados importantes y existen otros destinos con demanda creciente, Europa continúa siendo su principal comprador.
La aplicación obligatoria del nuevo marco europeo está prevista para comenzar el 1 de enero de 2027, por lo que tanto el Gobierno como los sectores productivos han colocado el cierre de este año como un período clave para completar buena parte del trabajo pendiente.
Más allá del cumplimiento ambiental, el desafío para el café, el cacao y la palma será demostrar, con información verificable, de dónde proviene cada producto y mantener con ello su acceso a uno de sus principales mercados.