Tegucigalpa.- Detrás de cada pedaleada, después de cada respiración y antes de mirar un repecho, ahí vive el espíritu combatiente de Marlon García, el eterno campeón de la Máster C que se sienta a solas con El Heraldo para quitarse ese duro caparazón que curtió en la Guerra Fría y hablar de su vida en la previa de la decimoquinta edición de la Vuelta El Heraldo 2026.
El "Pitbull" es toda una leyenda de la VCEH y mientras analiza la rivlidad que tendrá este año con la presencia del intibucano Marlon Cálix, el tetracampeón de la madre de todas las batallas del ciclismo recuerda cómo llegó al mundo de los pedales, una historia de subidas y bajadas, como la competencia que se nos viene el 15N:
"Cuando no existía el anillo periférico, salíamos con un grupo de amigos a hacer ejercicio a El Cimarrón, hasta que un día Rigo Faraj me dijo que tenía buen pedaleo y que me probara en una competencia: entonces me inscribí en la Vuelta El Heraldo 2012".
Pero el hijo de San José de Copán era un tipo depresivo, que se dejaba vencer por las circunstancias; "a veces no podía hacer ni cinco kilómetros y ya me tiraba al suelo y me sentía decepcionado". Lo peor es que el "Pitbull" no aceptaba su padecimiento. Pasó por el siquiatra, por la rivotril recetada, por muchos medicamentos que más bien "me ponían peor, me daban ganas de pelear, me sentía histérico"... hasta que finalmente se fue a sentar al diván de un sicólogo y todo cambió.
"Me empezó a tratar un sicólogo enemigo de los medicamentos y a pura terapia me ayudó a encontrarme a mí mismo. Es que la mente es tan poderosa", sentencia Marlon García, un tipo de semblante duro como un martillo pero con una mirada clavada en la paciencia que la nueva vida le ha regalado...
Un hombre de retos...
Destacado como miembro de la Fuerza Naval en el Golfo de Fonseca, de 1987 a 1992, el rememorar su paso por la Guerra Fría podría explicar las huellas emocionales y físicas que perduran en su vida. "Después que salí, tenía sueños muy duros, pesadillas, como que todavía estaba ahí, en Isla Conejo, Amapala, Coyolito, Punta Condega ... quedé con traumas", recuerda.
Pero una bicicleta lo cambió todo, fue como una terapia inconsciente que le permitió volver a vivir mientras luchaba con la cadencia de sus memorias: "Creo que todo es mental y siento que si dejo de hacer deporte me empiezo a sentir raro... para mí el deporte es vida, el ciclismo es mi mejor medicamento, me despeja la mente, me transporta, me encanta ir en medio de la montaña, del bosque".
Ahora, el "Pitbull" hace rutinariamente circuitos entre Santa Rosa de Copán y Esquipulas, por ejemplo, o Tegucigalpa, Santa Rosa de Copán y Comayagua. "No necesito nigún medicamento para estar bien, agarro mi bicicleta y regreso diferente", explica.
Medalla de bronce en el Cross-Country Marathon centroamericano de 2025 y actual subcampeón regional de Cross Country, el que se denomina "el patrón de la Máster C de la Vuelta El Heraldo" entrena diaramente 45 kilómetros para llegar en el mejor estado de forma al 15N: "Los invito a dar lo mejor en este circuito, esta es una vuelta explosiva, rápida, por eso debemos estar atentos a cualquier llamado de las autoridades".