Pepe fue repudiado por la afición del Barcelona en el partido que sellaron la clasificación a semifinales
de la Copa del Rey al empatar 2-2 ante Real Madrid.
“Asesino, asesino”, gritó todo el Camp Nou al defensa central del Real Madrid y cada vez que tocaba el balón la silbatina no se hacía esperar.
Cuando se acaloraban las cosas le cantaban “ese portugués, hijo p… es”. Pepe no se inmutó por las manifestaciones de odio y en cada jugada entró a su estilo, con rigurosidad extrema y po ello se ganó una tarjeta amarilla en el tramo final del partido.
Pepe pudo haber terminado expulsado si el árbitro hubiera visto múltiples duras entradas del portugués en la que se incluye un penal que la afición reclamó pero el central lo desestimó.