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El Rey Midas del verde y una sana tradición...

El Bigotón dice que será una final pareja. ¿Cómo se formó ese vínculo eterno que existe entre él y el club?

30.04.2014

En la mitología verdolaga, Manolo Keosseián es el Rey Midas que transforma en títulos todo lo que toca. El Bigote más famoso del Mundo Verde alista el equipaje para hacer el viaje por su tercera final en Honduras, todas dirigiendo al equipo de su corazón...

Para 2007, 2008 y 2009, los torneos Apertura se los reservaron a este entrenador de sangre armenia y 60 años bien puestos. “A mí no me interesan los títulos personales, a mí me importa que el que celebre sea el aficionado del Marathón”. Y pensar que Manolo inició su idilio con la gente del Monstruo un 12 de agosto de 2006 con un empate 1-1 ante Hispano.

Tantas cosas han pasado. Muchos insultos recibidos. Muchas palmas enrojecidas para celebrar un campeonato, la agresión de un hincha en plena lucha por el descenso y el sabor dulce del deber cumplido una vez que se tachara el objetivo menos pensado: salvar a la Sinfonía Verde del fatídico descenso...

“Trabajo para Marathón y para mi convencimiento, para mis jugadores, amigos, mi familia y la afición de Marathón y si a los demás no les gusta es problema de ellos”, ha sido una de las frases que utilizó el uruguayo para definir su amor por el color verde.


Todo por vos...

“Siendo el Marathón, estoy a la orden”. La frase, repetida cada vez que el orgullo del Paz Baraona se mete a líos, se le atribuye a Manolo. La dice vía teléfono desde el lugar donde se encuentre, porque el socio uruguayo de Marathón es el perfecto apagafuegos de Yankel Rosenthal; repleto de una carga explosiva que detona en cada entrevista, al Bigotón hay que irle de frente, con la pregunta precisa, para recibir la respuesta que alegra los titulares. “A lo largo de mis 29 años de trayectoria tuvimos buenas y malas, pero lo importante siempre es poder levantarse y rescatar lo positivo”.

Y si en San Pedro Sula su cara reposa en un póster gigante con la leyenda “gracias Manolo por hacernos creer”, sus agitados movimientos de banquillo lo han llevado de punta a punta en América (Uruguay, Guatemala, Costa Rica, Honduras, Perú, Argentina...), con tremendos éxitos y algunos fracasos. Pero su mejor anécdota nos lleva al lejano 1985, cuando cumplía sus últimos años como volante central en el fútbol uruguayo: cuentan que lo fueron a buscar para jugar en el modesto Fénix, pero él respondió que había decidido colgar los tacos, aunque se ponía a las órdenes ¡para dirigir! Ascendió a Fénix, al que no pudo mantener en la A la temporada siguiente...

Campeón con Bella Vista (otro de los cuadros chicos de Uruguay), paseó sus conocimientos por Municipal, Liga Alajuelense y Marathón, hasta convertirse en una especie de talismán para el equipo sampedrano. “Reviviremos el clásico más antiguo de Honduras y lo único que me importa es lograr el noveno título para Marathón”.

Y ya se lo imagina el periodismo al Bigotón. Caminando de un lado a otro en la zona técnica, acaso disfrutando un bombón o la dulzura de un gol de último minuto. “Cuando salvamos el descenso a Rolin Peña lo vi llorando y él me vio llorando a mí. Es así, es una pasión que existe más allá de mi trabajo”, se despide el trébol de cuatro hojas de color verde, verde..

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