Como pocas veces visto en los últimos años, la Novia de Honduras volvió a vibrar con el fútbol e hizo propio su apelativo de Ceibita la Bella al lucir esplendorosa con la final entre Victoria y Olimpia.
Tras un torneo caracterizado por la ausencia de público en los estadios, La Ceiba demostró que el fútbol sigue corriendo en la venas del pueblo hondureño y así lo dejaron de manifiesto los más de 15 mil aficionados que colmaron las graderías del Municipal Ceibeño.
Desde muy temprano, familias enteras, extranjeros y diversas parejas hicieron presencia masiva al inmueble deportivo para redimir aquellos llenos impresionantes del pasado y disfrutar de una tarde repleta de fútbol en el primer partido de la gran final.