Tegucigalpa, Honduras.- La capital del país dio un paso importante en su camino hacia una ciudad más preparada frente a los desafíos del cambio climático y los desastres naturales. Tegucigalpa fue sede del Congreso Internacional “Sistema Municipal de Gestión de Riesgos, Una Ciudad Preparada y Segura”, un encuentro que reunió a especialistas, autoridades, organismos internacionales, académicos y representantes comunitarios de más de una decena de países para intercambiar experiencias y construir soluciones orientadas a la resiliencia urbana.
El evento, desarrollado en el marco del Programa de Adaptación Urbana al Cambio Climático (PAUCC) y del Proyecto de Fortalecimiento de la Alcaldía Municipal del Distrito Central para la Gestión del Cambio Climático (ECA), permitió visibilizar los avances alcanzados por la ciudad en materia de prevención, mitigación y adaptación frente a amenazas cada vez más frecuentes e intensas.
Alcance regional
Uno de los principales resultados del congreso fue la amplia participación internacional, con delegaciones provenientes de México, Puerto Rico, Guatemala, El Salvador, Panamá, Costa Rica, República Dominicana y Colombia, además de representantes de organismos especializados en planificación urbana y gestión del riesgo.
Para Julio Quiñónez, director del Sistema Municipal de Gestión de Riesgos (Simger), la convocatoria obtenida refleja el reconocimiento regional al trabajo que se desarrolla en la capital hondureña.
“El logro más importante fue obtener la convocatoria que tuvimos de autoridades de la gestión del riesgo de Centroamérica y otros países de la región, lo que nos confirma claramente que este es el camino correcto para pensar que el Simger nos llevará a tener una ciudad resiliente en un futuro cercano”, afirmó.
Durante las jornadas de trabajo, los participantes destacaron el enfoque integral implementado por la Alcaldía Municipal del Distrito Central, que combina planificación territorial, gobernanza climática, preparación comunitaria, fortalecimiento técnico, monitoreo climático e inversiones orientadas a la reducción de riesgos y la adaptación urbana.
Desafíos comunes
Las discusiones desarrolladas durante el congreso permitieron identificar retos compartidos por las ciudades de la región ante los efectos del cambio climático. Entre las principales conclusiones se destacó la necesidad de fortalecer la articulación entre los compromisos internacionales y las acciones ejecutadas por los gobiernos locales.
Según Quiñónez, los expertos coincidieron en que las ciudades desempeñan un papel decisivo para convertir los acuerdos globales en resultados concretos para la población.
“La conclusión más clara es que los acuerdos internacionales entre naciones sobre el cambio climático deben ir de la mano con los gobiernos locales porque son estos los que hacen posible dichos compromisos”, señaló.
Asimismo, se confirmó que Tegucigalpa y Comayagüela continúan enfrentando una alta exposición a amenazas como inundaciones, deslizamientos e incendios, lo que obliga a mantener una estrategia permanente de prevención y preparación.
En este contexto, el congreso también permitió socializar herramientas innovadoras para la toma de decisiones, fortalecer el intercambio de conocimientos técnicos y visibilizar el trabajo que realizan las comunidades organizadas a través de los Comités de Emergencia Local (Codel), actores fundamentales en la respuesta ante situaciones de emergencia.
Próximos pasos
Más allá del intercambio de conocimientos, el encuentro dejó compromisos concretos para la capital hondureña. Entre ellos destaca el acercamiento con la ciudad de Medellín, Colombia, para conocer experiencias exitosas de transformación urbana y analizar la posibilidad de desarrollar proyectos piloto adaptados a la realidad local.
También se alcanzaron acuerdos de cooperación con el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana (Cepredenac), con el propósito de compartir y replicar experiencias exitosas impulsadas desde el Simger en otros países de la región.
Los resultados del congreso llegan en un momento clave para la ciudad, que actualmente ejecuta 18 obras de mitigación de manera simultánea y proyecta completar 55 intervenciones durante este año como parte de su estrategia integral de reducción de riesgos.
Aunque las amenazas derivadas del cambio climático continúan representando un desafío para las ciudades, las conclusiones del encuentro reflejan que la preparación, la inversión en prevención y la participación ciudadana siguen siendo herramientas esenciales para proteger vidas y fortalecer la resiliencia urbana.
La experiencia desarrollada en Tegucigalpa demuestra que construir una ciudad más segura requiere del trabajo conjunto entre gobiernos, comunidades, organismos internacionales y sector académico.
El congreso dejó claro que la gestión del riesgo ya no es una tarea exclusiva de respuesta ante emergencias, sino una visión de desarrollo que busca anticiparse a los desafíos del futuro y garantizar mejores condiciones para las próximas generaciones.