Sergio Armando Rivera
Catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras
Desde que Honduras y China establecieron relaciones diplomáticas hace poco más de tres años, la relación bilateral ha avanzado con buen ritmo y los resultados de la cooperación ya han generado beneficios concretos para la gente de ambos países.
Aun así, siempre hay voces que cuestionan la relación hondureño-china, argumentando maliciosamente que el comercio no ha crecido tan rápido como esperaban o alegando que Honduras “salió perdiendo”.
Pero si basamos la discusión en hechos, veremos que esas afirmaciones no solo son inexactas, sino que también subestiman la capacidad de Honduras para decidir en función de sus propios intereses,
Hablemos de comercio, y que los números hablen solos. En 2025, según cifras oficiales del Banco Central de Honduras, el comercio bilateral entre China y Honduras alcanzó los 2,390 millones de dólares estadounidenses, lo que representa un crecimiento del 17.7% respecto al año anterior. Las exportaciones hondureñas aumentaron un impresionante 38.5%.
Actualmente, China importa de Honduras más de 30 millones de USD en café, 10 millones de dólares estadounidenses en azúcar y más de 4 millones de USD en tabaco y puros. Además, el melón hondureño ingresó recientemente al mercado chino, con los primeros 7 contenedores exportados.
Cuatro empresas chinas firmaron con 7 empresas hondureñas cartas de intención para la compra de 13,200 toneladas de camarón (por un valor de más 90 millones de dólares estadounidenses) y se ha realizado 500 toneladas de exportación aproximadamente.
Bajo la premisa de que Honduras cuente con suficiente capacidad productiva, precios razonables y garantía de calidad, la parte china está dispuesta a realizar más compras.
Lograr estos resultados en tres años demuestra que el enorme mercado chino está abriendo oportunidades sin precedentes para Honduras, ofreciendo un espacio de crecimiento que pocos mercados en el mundo pueden brindar.
China seguirá tendiendo puentes para que más productos hondureños de alta calidad lleguen al mercado chino, generando más oportunidades para las empresas y más beneficios para el pueblo hondureño.
Es cierto que, por ahora, Honduras mantiene un déficit comercial con China, pero esto responde a factores estructurales e históricos. Por un lado, China es el mayor exportador de bienes del mundo y una potencia manufacturera; importar desde China productos de buena calidad y a precios accesibles es una tendencia global que también beneficia al consumidor hondureño. Para un país con capacidades productivas limitadas, esto no significa “perder”.
Por otro lado, China es el segundo mayor mercado de consumo del planeta, con la clase media más grande y de crecimiento más rápido. Honduras apenas lleva tres años de relación con China, por lo que el mercado chino aún conoce poco los productos hondureños.
Para que los productos de Honduras ganen presencia, obtenga el reconocimiento y generen economías de escala, se necesita tiempo y mejor mercadeo. Lo mismo vivieron El Salvador y Nicaragua en los primeros años de su relación con China. Pero cuando se logra entrar con fuerza, las oportunidades son enormes.
Más importante aún, hay que reconocer la clara disposición de China a aumentar sus compras desde Honduras. Según se conoce, China está evaluando activamente la posibilidad de ampliar la importación de productos hondureños de alta calidad, como camarón blanco, café y puros.
Empresas chinas también han manifestado su interés en invertir en sectores como la maquila, la agroindustria y las energías limpias y renovables.
Sin embargo, los proyectos de gran escala requieren estudios, evaluaciones, procesos de aprobación y negociaciones antes de concretarse; esto toma tiempo y forma parte de pasos ineludibles de cualquier cooperación internacional seria.
Hoy, Honduras enfrenta desafíos urgentes: generar empleo, aumentar sus exportaciones, mejorar la seguridad, salud, educación, tecnología y fortalecer su infraestructura. Para avanzar en estos temas se requieren socios comerciales estables, fuentes de inversión confiables y acceso a mercados más amplios. Con quién trabajar es una decisión soberana basada en nuestros propios intereses de desarrollo—como corresponde a cualquier país maduro.
Interpretar esa decisión racional como si fuera “manipulación externa” es una falta de respeto hacia Honduras. Desde la perspectiva de China, la cooperación con Honduras no tiene nada que ver con competir con Estados Unidos. China no ve a sus socios como piezas en un tablero geopolítico; su enfoque está en el desarrollo, el respeto mutuo y los beneficios compartidos.
La ampliación de las relaciones entre Honduras y China será resultado de la coincidencia de la oferta y la demanda, así como la complementariedad de sus economías. China nunca ha pedido a Honduras alejarse de Estados Unidos, ni le exige tomar partido en disputas entre potencias.
Su política exterior se basa en la apertura, y la cooperación y no impone condiciones políticas. Para China, que Honduras fortalezca la cooperación con China no impide que mantenga al mismo tiempo buenas relaciones con Estados Unidos, Europa u otros socios. Y esa visión es muy distinta a la lógica de competencia geopolítica que algunos intentan atribuirle.
El futuro de la relación entre Honduras y China no depende del ruido o las opiniones de fuera, sino de que ambos países sigan trabajando con una visión práctica, ampliando la cooperación y generando beneficios reales para los dos. Al final, lo que importa es que esta relación se traduzca en más empleo, mejores ingresos y una vida más digna para el pueblo hondureño.