Florida, Estados Unidos.- El mapa mágico de Disney amaneció hoy con la opción de cambiar el idioma a español, como parte de un paquete de mejoras pensado para aligerar la planificación de los viajeros hispanohablantes.
La medida alcanza a las dos herramientas centrales del universo temático de la firma. Por un lado, My Disney Experience, la app que gobierna la experiencia en Walt Disney World, en Florida. Por otro, la aplicación de Disneyland, en California.
Ambas quedaron habilitadas para funcionar en español, según informó la agencia EFE desde Miami a partir del anuncio de la propia empresa.
Hasta ahora, quien no dominara el inglés tenía que arreglárselas con soluciones caseras. Muchos visitantes terminaban apoyándose en traductores automáticos como Google Translate para descifrar tiempos de espera, ubicar atracciones o cerrar una reserva de comida, un rodeo que restaba fluidez a jornadas ya de por sí intensas.
El reclamo se colaba incluso en las tiendas de aplicaciones. En una reseña publicada en Google Play el pasado 6 de mayo, un usuario resumía el sentir general al escribir que la app "es intuitiva, pero sería genial que tuviera la opción de cambiar idioma".
Disney había adelantado esa promesa semanas atrás y ahora la concreta, aunque con matices. El despliegue avanza de forma gradual, de modo que no todos los teléfonos mostrarán la novedad al mismo tiempo.
Además, la interfaz aparecerá en español solo cuando el propio dispositivo esté configurado en ese idioma, un detalle técnico que conviene revisar antes de dar por fallida la actualización.
La traducción tampoco es total. La empresa aclaró que algunas funciones seguirán en inglés, entre ellas los pedidos de comida a través de Mobile Order y las compras de productos mediante Mobile Merchandise Checkout.
Son, justamente, dos de las herramientas que más se usan dentro del parque, así que el cambio, por ahora, resuelve la etapa de planificación más que la operación del día a día.
El idioma es apenas una pieza de una remodelación más amplia. A lo largo del año, la compañía fue afinando otros procesos, desde un sistema más ágil para reservar en restaurantes hasta ajustes en el registro en línea, el llamado "online check-in", y la posibilidad de gestionar las reservas de los parques desde las mismas aplicaciones.
En paralelo, el sistema Lightning Lane, que regula el acceso preferente a las atracciones, recibió una revisión de fondo. Disney simplificó su marca y trasladó buena parte del proceso de reserva hacia los días previos a la llegada, alejándolo de la competencia frenética por conseguir un turno a primera hora de la mañana.
La firma sostiene que los primeros datos apuntan a mejoras de dos dígitos tanto en facilidad de uso como en satisfacción de los visitantes, un alivio para quienes veían arrancar sus vacaciones madrugando solo para asegurar un lugar en la fila rápida.
Hubo espacio, también, para un pedido recurrente de los fanáticos. Ahora se puede guardar una Disney Gift Card directamente en la cuenta y emplearla dentro del ecosistema de las apps para pedidos de comida y bebida, entradas a los parques y compras habilitadas desde el teléfono.
A ello se suma un rediseño de la página de inicio en la aplicación de Walt Disney World, con una cuenta regresiva más visible hacia el próximo viaje y un acceso más ordenado a reservas y planes.
Vale una precisión para quienes ya se manejaban en su lengua desde la computadora. Los sitios web de Walt Disney World y Disneyland ofrecían desde hace tiempo varios idiomas, entre ellos español, francés, portugués y japonés.
La novedad, entonces, corrige una asimetría que incomodaba a más de uno, porque el teléfono es la herramienta que de verdad acompaña al visitante mientras recorre el parque.
Con esta tanda de ajustes, la empresa deja entrever hacia dónde empuja su estrategia digital, más orientada a resolver todo antes de cruzar la entrada que a improvisar sobre la marcha.
Para el enorme público hispanohablante que cada año llena las calles de Main Street y las filas de las montañas rusas, el gesto tiene una lectura sencilla. Planear las vacaciones en Orlando o en Anaheim dejó de exigir un diccionario a mano.