Los Ángeles, Estados Unidos.- ““Del divorcio se sale” afirma de manera categórica Elena Crespo Lorenzo (San Sebastián, España, 1978), abogada especializada en derecho de familia y fundadora del despacho Crespo Law.
Con esas mismas cuatro palabras, Crespo ha dado nombre tanto al exitoso podcast semanal que ha creado y dirige, como a su último libro, que ha escrito “no solo como un testimonio, sino para ofrecer un faro o guía para quienes atraviesan el huracán del divorcio o una ruptura”, según ella misma lo describe.
Para Crespo, una de las abogadas matrimonialistas más prestigiosas de España, la expresión “del divorcio se sale” no es una frase hecha sino una declaración de principios, que defiende con argumentos contundentes y un enfoque constructivo y transformador, en su faceta como conferenciante y divulgadora, así como en los casos legales que trata.
Salir bien, en vez de ganar
El divorcio no es el final de la vida de los integrantes de una pareja y futuros ‘ex’, sino el principio de su mejor versión, si saben cómo atravesar ese huracán vital y reconstruirse a sí mismos con ilusión, fuerza y libertad, según Crespo, que describe en una entrevista con EFE algunos rasgos de su labor profesional y ciertas recomendaciones que esta actividad le ha inspirado.
— ¿Cómo enfoca los divorcios como abogada, para llegar a una solución satisfactoria para ambas partes?
Abordo cada proceso de divorcio con una premisa innegociable: no se trata de ganar, sino de salir bien de esa situación. Porque en un divorcio mal gestionado, aunque uno de los miembros de la pareja “gane”, al final ambos terminan perdiendo.
Mi trabajo no consiste en alimentar el conflicto, sino en desactivarlo con inteligencia. Combino la firmeza jurídica con la estrategia emocional: escucho, ordeno el caos y convierto el dolor en decisiones que protejan el futuro de ambos.
— ¿Cuál es el objetivo que guía su accionar como abogada?
Quien atraviesa una ruptura no necesita solo una abogada, también necesita una visión. Alguien que le diga: “esto te conviene hoy, pero esto otro te conviene dentro de cinco años”.
Mi objetivo es que ambas partes cierren esa etapa con dignidad, evitando guerras inútiles que solo dejan facturas emocionales y económicas y, ¡lo más grave de todo!, conducen a que los hijos queden atrapados en conflictos que no les pertenecen.
Considero que un buen divorcio no es el más rápido ni el más agresivo, sino el que menos daño deja.
Problemas y soluciones
— ¿Cuál es el principal escollo con el que se enfrenta en los procesos de ruptura o divorcio?
El mayor obstáculo no suele ser jurídico, sino emocional. El ego herido, la sensación de traición o el miedo al cambio son los verdaderos detonantes de los conflictos más complejos.
Cuando una persona quiere “ganar” al otro, pierde de vista lo más importante: su propia estabilidad futura.
— ¿De qué manera aborda y resuelve esa problemática?
Mi trabajo consiste en bajar la intensidad emocional sin invalidarla, poner foco en lo importante y hacer que cada decisión tenga sentido a medio y largo plazo.
Utilizo la claridad, la anticipación y, sobre todo, la honestidad. A veces, decir lo que el cliente necesita oír, y no aquello que quiere escuchar, es lo que realmente cambia el rumbo de un proceso.
Evitar las decisiones impulsivas
— ¿Qué recomienda a quienes atraviesan un divorcio o ruptura para "sobrevivir" a ese huracán vital y emocional?
Mi principal recomendación es: “no tomes decisiones de manera impulsiva”.
El divorcio es uno de los momentos de mayor vulnerabilidad en la vida de una persona. Es fácil actuar desde el dolor, la rabia o el miedo, pero ahí es donde más errores se cometen.
Además, recomiendo a quienes se están divorciando que se rodeen de buenos profesionales, que no entren en provocaciones y que protejan su propia energía como si fuera un recurso limitado, porque realmente lo es.
Y, sobre todo, les pido que recuerden esto: “sobrevivir a un divorcio no es salir ileso, es salir más fuerte, más consciente y con el control de tu vida de nuevo en tus manos”.
Renacer mirando hacia adelante
— Señala en su libro que después de un divorcio o una ruptura se produce un “renacimiento”. ¿En qué consiste?
Ese “renacer” empieza cuando dejas de mirar atrás buscando respuestas y comienzas a mirar hacia adelante tomando decisiones.
El divorcio no es el final de tu historia personal, es el final de una versión de tu vida que ya no encajaba contigo. Y entender esto lo cambia todo.
Muchas personas se quedan atrapadas en lo que perdieron. Las que de verdad avanzan se enfocan en lo que pueden construir.
— ¿Cuál sería su recomendación clave para afrontar este renacer de la manera más positiva?
La etapa post divorcio es una oportunidad radical, aunque pocas veces se la describe así, de rediseñar tu vida desde cero: tus relaciones, tus límites, tu forma de amar y de elegir.
No se trata de volver a ser quien eras, sino de convertirte en alguien que ya no acepta menos de lo que merece.
Porque del divorcio no solo se sale: se sale mejor, más libre... y con una vida mucho más alineada con quien realmente eres.