“¿Y si regresa?”: Conviviendo con la incertidumbre tras el cáncer de mama

Terminó el tratamiento y las citas de control se dispersan, pero la incertidumbre de recaer se queda. Una experta explica cómo atravesar este proceso

  • Actualizado: 30 de octubre de 2026 a las 13:50
“¿Y si regresa?”: Conviviendo con la incertidumbre tras el cáncer de mama

Tegucigalpa, Honduras.- Octubre se despide y los lazos rosas empiezan a guardarse, pero para muchas pacientes que concluyeron su tratamiento contra el cáncer de mama queda una conversación pendiente.

Terminan las sesiones, las citas se espacian y en la calma de la rutina aparece la infaltable pregunta: “¿y si regresa?”.

Un miedo comprensible

La psicoterapeuta Judith Andino aclara que se trata de “un pensamiento bastante normal”, y lo explica por el camino recorrido, ya que los tratamientos son invasivos, prolongados y de mucho desgaste emocional, y pueden dejar secuelas de estrés postraumático o de ansiedad anticipatoria.

El miedo al diagnóstico, una barrera en la prevención del cáncer de mama

Con el tiempo ese temor puede pesar tanto como la enfermedad, porque “la preocupación constante o rumiación cognitiva a largo plazo da agotamiento mental y físico”, y suele venir acompañado de irritabilidad y deseos de aislarse.

Frente a ello, la especialista recomienda comenzar por “reconocer y darle nombre a ese pensamiento, que en varios casos es miedo”.

Una vez identificado, propone buscar un espacio seguro donde sentirlo sin juicio, preguntarse qué lo activó, dónde estaba la persona en ese momento y por qué le afectó tanto, con la intención de llegar a “poder sacar su propia conclusión sobre los hechos”.

¡Autoexamínese! Frente al espejo observe si hay cambios en tamaño, forma o piel de sus senos. Luego, con la yema de tres dedos y con movimientos circulares, se palpa desde la clavícula hasta el sostén y la axila. Procure hacer esta autoexploración una vez al mes.

El paso siguiente consiste en elegir una actividad sana y tranquila que ayude a desconectarse.

Apoyo y seguimiento

Andino subraya el valor de la compañía, porque “sirve mucho tener o crear una red de apoyo que ayude a estabilizar en esos momentos”, y también el del seguimiento médico, ya que haber mejorado no significa dejar la consulta.

Para ella, asistir a los chequeos “debe ser un hábito del autocuidado”, pues saberse atendida da seguridad y permite actuar a tiempo si algo cambia.

Detección temprana contra el cáncer de mama: un salvavidas color rosa

Nadie puede garantizar que la enfermedad no vuelva, por lo que el planteamiento de Andino se concentra en lo que sí está al alcance de cada paciente, que es nombrar el temor, mantener sus controles, tener a quién recurrir y pedir ayuda cuando el miedo empiece a quitarle espacio a la rutina.

Para quienes les rodean, preguntarles cómo se sienten cuando el tratamiento ya terminó puede ser la primera forma de red de apoyo, y quizá la continuación más útil que pueda tener cada octubre rosa.

Apoyo profesional

Existen momentos en que se necesita acompañamiento profesional, Andino los reconoce cuando los pensamientos aparecen a diario y generan problemas de funcionalidad en el trabajo, la casa y otras áreas de la vida, o cuando hay “aislamiento prolongado, fatiga mental o solo querer dormir y dormir por mucho tiempo”, además de pérdida de apetito.

Únete a nuestro canal de WhatsApp

Infórmate sobre las noticias más destacadas de Honduras y el mundo.
Cinthya Bardales
Cinthya Bardales
Cinthya Bardales

Licenciada en Periodismo por la UNAH. Creadora de contenido impreso y digital, orientada a lifestyle, acontecer social y cultural.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias