Tegucigalpa, Honduras:.-Edith Fúnez sonríe al saber que venció el cáncer de mama, pero hablar de aquella batalla todavía le quiebra la voz.
A sus 45 años, las lágrimas aparecen cuando recuerda el miedo, los tratamientos y el día en que perdió su seno derecho. La cicatriz en su pecho y su cabello corto le recuerdan el camino que recorrió para sobrevivir.
Hoy, celebra estar libre de cáncer, aunque las heridas emocionales de aquella experiencia todavía no terminan de sanar.
“El cáncer comienza como un granito de arroz y luego, cuando ya está en la etapa terminal, se hace una bola grande y pega dolor, provoca discriminación y humillaciones”, expresa Edith al recordar una experiencia que cambió su vida y la forma en que mira su propio cuerpo.
Su historia comenzó años atrás, cuando notó cambios en su seno derecho. En 2023, según su testimonio, le diagnosticaron mastitis y recibió tratamiento con vitamina E. Sin embargo, las molestias continuaron y la situación empeoró.
“Mi seno derecho se me hizo más grande, se me puso rojo, y la bola se me hizo más grande de un extremo a otro y se palpaba supergrande”, relató al recordar cómo avanzaron los cambios físicos que la llevaron a buscar respuestas.
Un año después, en 2024, recibió el diagnóstico de cáncer maligno avanzado. La noticia marcó el comienzo de una etapa difícil, en la que tuvo que someterse a quimioterapia y a una mastectomía, una cirugía que implicó la extirpación de su seno derecho.
El tratamiento exigió a Edith enfrentar no solo las consecuencias físicas de la enfermedad, sino también el temor y la incertidumbre que acompañan un diagnóstico de cáncer. Su cuerpo cambió y, con él, su vida cotidiana.
Hoy, su cabello corto y la cicatriz en el pecho forman parte de los recuerdos visibles de ese proceso. La ausencia de su seno derecho le recuerda lo que tuvo que atravesar para superar la enfermedad.
Aunque contó con el apoyo de familiares y amigos, Edith reconoce que el camino fue duro. Recordar aquellos días todavía le cuesta: cuando intenta hablar de lo vivido, las palabras se le entrecortan y la emoción termina por imponerse.
El cáncer también afectó su salud mental. Durante el proceso atravesó una depresión, una carga emocional que se sumó a los tratamientos y a los cambios físicos. La experiencia le mostró que la lucha no se limita a combatir la enfermedad, sino que también implica afrontar las consecuencias que deja en la vida personal
Diagnósticos de cáncer de mama
El sistema público de salud de Honduras registró 1,471 casos de cáncer de mama durante 2025 y el primer semestre de 2026, según datos de la Secretaría de Salud (Sesal).
De acuerdo con las estadísticas oficiales, 915 diagnósticos corresponden a 2025 y otros 556 se reportaron entre enero y junio de 2026.
Del total de pacientes registrados, nueve son hombres y 1,462 mujeres, con edades comprendidas entre los 20 y los 99 años. El grupo de entre 43 y 70 años concentra la mayor cantidad de casos.
Francisco Morazán es el departamento con más diagnósticos de cáncer de mama. Durante el primer semestre de 2026 reportó 195 casos, frente a los 290 registrados en todo 2025, para un acumulado de 485, según la Sesal.
Le sigue Cortés, con 190 diagnósticos acumulados, de los cuales 63 corresponden a los primeros seis meses de 2026. En tercer lugar figura El Paraíso, con un total de 146 pacientes registrados.
El Hospital San Felipe registra la mayor cantidad de atenciones oncológicas entre los centros mencionados, con 930 pacientes a nivel nacional. Le sigue el Hospital Mario Catarino Rivas, en San Pedro Sula, con 132 consultas reportadas.
Ondina Pastrana, jefa del área de Enfermería de Oncología del Hospital San Felipe, advirtió que, pese a la amplitud del servicio, la demanda supera la capacidad de atención.
Según explicó, en el centro hospitalario se detectan entre ocho y diez casos de cáncer en general cada día.
Las instalaciones tienen capacidad para atender aproximadamente a 190 pacientes diarios. La sala de cirugía oncológica dispone de espacio para 42 pacientes, mientras que el área de quimioterapia ambulatoria realiza entre 50 y 60 atenciones. Además, las salas de hombres y mujeres cuentan con un total de 35 camas.
Pastrana destacó la importancia de la autoexploración y de acudir a los exámenes médicos correspondientes para detectar la enfermedad a tiempo. La detección temprana puede mejorar las posibilidades de tratamiento y supervivencia.
Asimismo, señaló que algunos pacientes llegan a los servicios médicos cuando el cáncer se encuentra en una etapa avanzada, mientras que otros abandonan el tratamiento debido a las dificultades económicas o a las distancias que deben recorrer para recibir atención.