¿Sirve de verdad el colágeno? Lo que dice la evidencia sobre piel y articulaciones

El colágeno arrasa como suplemento de belleza, pero ¿cumple lo que promete? Una experta explica qué dice la evidencia sobre piel y articulaciones

  • Actualizado: 29 de octubre de 2026 a las 11:28
¿Sirve de verdad el colágeno? Lo que dice la evidencia sobre piel y articulaciones

Tegucigalpa, Honduras.- "Donde hay más evidencia de su funcionamiento es en la piel y en las articulaciones", explica a EFE María Martorell, farmacéutica del equipo técnico de Missence, firma insignia en suplementación sobre el ‘boom’ de uno de los suplementos más consumidos.

Esta proteína estructural es la más abundante del organismo, y forma parte de la piel, los tendones, los cartílagos y otros tejidos. Con la edad, su producción y organización cambian, pero eso no significa que todas las personas necesiten tomarlo ni que un suplemento pueda revertir esos procesos.

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Lo que sabemos sobre sus beneficios

En la piel, algunos ensayos clínicos han observado mejoras en parámetros como la hidratación y la elasticidad tras varias semanas de suplementación, en concreto, de ocho a doce semanas, según indica la experta.

Martorell sitúa la constancia entre los factores que pueden influir en los resultados: "En la piel, los estudios muestran mejoras en la hidratación y la elasticidad si se toma a diario ". La duración, sin embargo, no garantiza por sí sola un efecto; también importan las características de los estudios, la formulación y la respuesta individual.

El colágeno se ha convertido en uno de los suplementos más populares para el cuidado de la piel y las articulaciones.

¿Qué ocurre cuando lo ingerimos? Una de las dudas tradicionales sobre el colágeno oral es si llega intacto a los tejidos que se pretende cuidar. Como cualquier proteína ingerida, se digiere y se descompone en aminoácidos y fragmentos más pequeños.

"La duda de si se absorbía correctamente, tan planteada, tenía sentido: el colágeno es una proteína y, al ingerirla, el organismo la descompone", señala Martorell. "No es que el colágeno que tomamos 'viaje' directamente a la piel; aporta péptidos y aminoácidos que el organismo puede aprovechar en su propia síntesis".

En estudios con personas se han detectado péptidos derivados del colágeno en la sangre, lo que demuestra que algunos de esos fragmentos pasan a la circulación. Eso no significa que el suplemento viaje directamente hasta las arrugas o las articulaciones ni que todo lo absorbido se transforme en nuevo colágeno.

El colágeno hidrolizado se obtiene mediante un proceso que divide la proteína en péptidos de menor tamaño. Esta característica facilita su digestión y permite estudiar cómo se absorben determinados fragmentos, aunque no basta por sí sola para demostrar que un producto vaya a ofrecer mejores resultados clínicos.

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La vitamina C también interviene en la formación normal de colágeno. Su función está reconocida en las declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea, pero eso no implica que añadir cantidades extra a un suplemento mejore necesariamente sus efectos si la alimentación ya aporta suficiente vitamina.


La suplementación con colágeno hidrolizado se estudia por sus posibles efectos sobre la hidratación y la elasticidad cutáneas, con resultados que varían según los ensayos.

¿Existe una edad ideal para comenzar a consumirlo?

No existe una edad oficial a partir de la cual se recomiende tomar colágeno. La producción del organismo cambia progresivamente con los años, pero la velocidad de esos cambios depende de distintos factores y no constituye, por sí sola, una indicación para suplementarse.

"La producción propia empieza a reducirse de forma progresiva a partir de los 25-30 años, y esa pérdida se acelera en las mujeres con los cambios hormonales de la perimenopausia y la menopausia", afirma Martorell. La edad, no obstante, no debería ser el único criterio para decidir.

La pérdida de firmeza cutánea es multifactorial, y las molestias articulares pueden responder a causas distintas que requieren una valoración específica. Si existe dolor persistente, no conviene atribuirlo automáticamente a una supuesta falta de colágeno ni intentar resolverlo únicamente con suplementos, indica la experta.

Cómo leer la etiqueta sin dejarse llevar por las promesas

La variedad de productos disponibles hace que comparar fórmulas resulte importante. Martorell recomienda comprobar la forma del colágeno, su origen, la cantidad por dosis y el resto de los ingredientes. También aconseja desconfiar de las promesas que aseguran resultados extraordinarios o garantizados.

"Que aparezca el ingrediente en el envase no es suficiente: hay que mirar la dosis real por toma, expresada en gramos", explica. La procedencia también puede ser relevante para quien tenga alergias, restricciones alimentarias o preferencias concretas, puesto que debe ser de origen animal.

En el mercado se encuentran fórmulas con colágeno de distintos orígenes y combinaciones con vitamina C, ácido hialurónico o biotina. Sin embargo, que varios ingredientes aparezcan juntos no demuestra que la mezcla sea más eficaz que cada uno por separado.

La evidencia sobre el beneficio de combinarlos es desigual y depende de las cantidades y de los resultados que se hayan estudiado. "El ácido hialurónico y la biotina son otros complementos habituales en fórmulas orientadas a la piel, aunque su evidencia en combinación es menor que la del propio colágeno", apunta Martorell.

La farmacéutica también aclara una confusión frecuente: el colágeno como proteína es de origen animal. Los productos comercializados como alternativas veganas suelen contener nutrientes u otros ingredientes que se presentan como apoyo a la síntesis del colágeno propio, pero no son colágeno animal.

La constancia no sustituye a los hábitos.

La dosis adecuada depende del producto y de la finalidad con la que se haya estudiado. Por eso, Martorell recomienda respetar las instrucciones del fabricante y valorar los resultados tras un periodo suficiente, en lugar de aumentar la cantidad por cuenta propia o esperar cambios inmediatos.

"Ningún suplemento sustituye a una buena alimentación, al descanso y a la protección solar, que siguen siendo la base", recuerda Martorell. El colágeno puede despertar interés por sus posibles beneficios, pero la decisión de tomarlo debe partir de expectativas realistas y de una lectura crítica de la evidencia.

En un mercado que presenta cada novedad como una solución integral, distinguir entre una función biológica conocida y un efecto clínico demostrado es el primer paso para elegir con criterio.

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Redacción web
Redacción

Staff de EL HERALDO, medio de comunicación hondureño fundado en 1979.

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