Tegucigalpa, Honduras.- Si consideramos que en Honduras el 68% de adultos tiene sobrepeso y el 32% padece obesidad, no estamos hablando de modas de TikTok ni de estándares estéticos, estamos hablando de un problema de salud pública.
En el ciclo sin fin de dietas para morirse de hambre, jornadas extensas en el gimnasio, fajas reductoras, medicamentos para bajar de peso, la obesidad se ha convertido en una de las enfermedades crónicas peor comprendidas y una de las que va en ascenso en este siglo.
En este contexto de desinformación y la creciente oda a los cuerpos “perfectos”, el enfoque sobre la salud se difumina, y ante una situación como esta la comunidad médica sigue insistiendo en cambiar la narrativa: la obesidad no es un defecto de voluntad ni un mero asunto estético, es una enfermedad crónica y compleja que viene acompañada de otras enfermedades también crónicas y complejas
Justamente sobre este tema conversamos con César Tróchez, gastroenterólogo y endoscopista avanzado, que nos habla sobre los mitos de esta enfermedad, su abordaje multidisciplinario y las alternativas de los pacientes para recuperar su bienestar y salud.
De acuerdo con Tróchez, seis de cada diez adultos padecen de obesidad, y agrega que “se considera obesa a una persona con un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor de 30, o bien con más de 27 si presenta alguna enfermedad asociada como hipertensión arterial, prediabetes, resistencia a la insulina, apnea obstructiva del sueño o alteraciones osteoarticulares. Todas estas condiciones deterioran la calidad de vida. Es crucial entender que no es solo un número en la báscula, pues reducir apenas entre un 5% y un 10% del peso puede mejorar significativamente estas enfermedades”.
Consecuencias
Uno de los principales riesgos de abordar la obesidad como un estado superficial es la progresión de enfermedades hepáticas y metabólicas. El hígado graso o esteatosis hepática —frecuentemente normalizado por la población— constituye una de las afecciones asociadas más delicadas.
“Anteriormente se consideraba que el hígado graso o la esteatosis hepática era algo normal o que aparecía en muchos pacientes, y sabemos que no. De hecho, es una de las principales causas de cirrosis. En mi consulta tengo muchos pacientes ya con cirrosis y con complicaciones graves que nunca han consumido alcohol, pero han luchado con el peso durante muchos años”, expresa el especialista.
Tróchez es enfático al decir que la pérdida de peso no es una simple ecuación de fuerza de voluntad, y que si bien la alimentación saludable y la actividad física son pilares indispensables, la evidencia científica demuestra que, en casos de obesidad, estas medidas por sí solas suelen lograr una pérdida de apenas entre un 5% y un 7% del peso corporal total.
“Decirle al paciente ‘deje de comer y va a bajar de peso’ es como decirle a un paciente con neumonía ‘deje de respirar’ o ‘respire mejor’. Realmente eso no va a ayudar en un momento así. La obesidad es una enfermedad clínica donde intervienen múltiples factores genéticos, hormonales, neurológicos y ambientales”.
Fármacos populares y riesgos
Ante la vorágine de información falsa sobre enfermedades, la obesidad siempre será un tema para generar contenido y vender soluciones al margen de un diagnóstico médico.
Al respecto, el gastroenterólogo menciona que el uso de medicamentos inyectables (como los agonistas del receptor GLP-1) ha ganado un volumen mediático sin precedentes. Sin embargo, su adquisición fuera de las indicaciones médicas y su prescripción por personal no calificado representan un serio peligro para la salud pública.
“Es muy peligroso porque han surgido clínicas estéticas o personas que ni siquiera son médicos ofreciendo estos medicamentos. Usar de forma indiscriminada estos fármacos es un riesgo; se debe iniciar con dosis bajas e ir escalando bajo supervisión porque existen eventos adversos como náuseas, vómitos, reflujo, pancreatitis o diarreas severas”, aclara.
Tróchez incluso señala que hay pacientes sin sobrepeso ni obesidad que piden medicamentos para alcanzar ciertas metas estéticas, “y así no funciona”, agrega, y acota que “antes de prescribir cualquier cosa, realizamos una evaluación metabólica completa con exámenes de sangre, bioimpedancia (para medir la grasa visceral) y valoración psicológica”.
Abordaje según la necesidad del paciente
Entre los métodos actuales para tratar la obesidad, el gastroenterólogo César Tróchez menciona los siguientes:
- Cambios en el estilo de vida (dieta y ejercicio): Logran una reducción del 5% al 7% del peso. Aunque reducen el riesgo metabólico, en casos de obesidad moderada o severa suelen requerir intervenciones complementarias.
- Fármacos recetados (agonistas GLP-1): Bajo prescripción, pueden generar una pérdida de peso de entre un 15% y un 20%. Requieren un seguimiento médico estrecho y continuo para evitar el efecto de reganancia al suspenderlos.
- Procedimientos endoscópicos (balón intragástrico y manga gástrica endoscópica): Alternativas no quirúrgicas que permiten reducciones de peso de entre un 16% y un 25%, con menores riesgos asociados y sin alterar permanentemente la anatomía digestiva.
- Cirugía bariátrica (manga gástrica quirúrgica y bypass gástrico): Indicados principalmente para pacientes con un IMC superior a 35 o 40 que requieren reducir más del 30% o 35% de su peso corporal total.
Cuál será el procedimiento para cada paciente dependerá del porcentaje de peso que necesite perder.
"En la actualidad se están combinando tratamientos (por ejemplo, medicamentos con un balón o manga endoscópica) para potenciar los resultados", menciona el especialista.
La temida recuperación de peso
El gastroenterólogo explica que en el caso de la obesidad el término efecto "rebote" está mal utilizado, "la obesidad es una enfermedad de por vida, tal como la diabetes o la hipertensión; no la tratas por tres meses y ya. Si suspendes el tratamiento de forma abrupta, habrá reganancia de peso y se perderán las ganancias metabólicas alcanzadas".
Tróchez dice que en el tratamiento se busca trabajar la "memoria metabólica", un proceso sostenido por aproximadamente cinco años manteniendo el peso adecuado, "para que eventualmente se puedan retirar ciertos apoyos sin recuperar el peso. Los cambios de hábito y la ganancia de masa muscular son esenciales, pero deben ir de la mano del tratamiento médico".
Quitemos de nuestra mente esto:
El doctor Tróchez mencionó una serie de creencias que se han arraigado en la memoria popular y que no son más que frenos desinformativos para entender la obesidad de manera correcta.
Por ejemplo, menciona que la obesidad no se padece por falta de voluntad, porque es una enfermedad en la que intervienen muchos factores. Aunque esto no quiere decir que quien se someta a un tratamiento no tiene que fortalecer su disciplina para lograr los objetivos alcanzables según su condición.
La obesidad tampoco se trata de comer menos, "no es tan simple como ´cerrar la boca´", dice.
Los medicamentos no son la "salida fácil", "requieren supervisión médica, cambios de hábito y seguimiento continuo para evitar la reganancia de peso".
Otra creencia es que "todos los pacientes con el mismo peso son iguales; no es así, las complicaciones y la distribución de grasa cambian en cada persona".
Y una última: "que los procedimientos bariátricos o endoscópicos son estéticos. No, son intervenciones clínicas diseñadas para salvar vidas y controlar enfermedades asociadas", concluye nuestro entrevistado.
Contacto
El doctor César Tróchez atiende en el Honduras Medical Center, de lunes a viernes en un horario de 3:00 de la tarde a 7:00 de la noche. El contacto para citas es: 3353-7353.