Menos alcohol, más gimnasio: así cambia el ocio de la generación Z

Cada vez más jóvenes cambian las salidas nocturnas por el gimnasio, donde entrenan, hacen amigos y convierten el bienestar en una nueva forma de socializar

  • Actualizado: 14 de julio de 2026 a las 18:07
Menos alcohol, más gimnasio: así cambia el ocio de la generación Z

Tegucigalpa, Honduras.- Imagine un viernes por la tarde en el corazón de cualquier gran urbe. Si retrocediéramos 10 años, lo habitual a partir de las 8:00 sería ver locales llenos, filas para entrar a bailar y a jóvenes de 20 años disfrutando de las primeras bebidas de la noche.

Sin embargo, el paisaje urbano actual muestra una estampa muy distinta. Ahora, las recepciones de los centros deportivos se llenan de jóvenes equipados con ropa técnica que conversan de forma distendida, batido de proteínas o bebida isotónica en mano, antes de comenzar su clase de entrenamiento funcional.

Para una parte cada vez más importante de la generación Z y de los “millennials”, dar la bienvenida al fin de semana ya no implica pedir una ronda de chupitos. En su lugar, el plan estrella es levantar peso o completar una carrera de diez kilómetros.

Esta evolución en las costumbres va más allá de una tendencia pasajera o de un mero interés por la estética: se trata de una transformación social y económica profunda que ya analizan de cerca los sectores del bienestar, el ocio y la industria de las bebidas alcohólicas.

Porque las nuevas generaciones han decidido bajarse del taburete para agarrar la barra de pesas, transformando no solo el cuidado de su salud física, sino también el modo en que interactúan, hacen amigos y construyen su identidad en sociedad.

Menos copas, más pesas: la radiografía financiera del cambio

Esta transición de hábitos no solo es visible en las calles, sino también en los gastos y facturas. Un informe del Bank of America Institute revela que el gasto destinado a la compra de bebidas alcohólicas dentro del presupuesto familiar se mueve hoy en cifras que rozan los mínimos históricos de las últimas cuatro décadas.

El mismo estudio se apoya en los registros de la Administración de Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias de Estados Unidos (SAMHSA) para ilustrar este declive: el número de personas entre los 21 y los 34 años que incurren en un consumo excesivo de alcohol se redujo en unos 4 millones en la década comprendida entre 2014 y 2024.

La tendencia es clara: mientras las ventas en establecimientos de licores, cerveza y vino retroceden de forma constante (con una caída del 5% interanual detectada a comienzos de 2026), el sector del “acondicionamiento físico” vive una época de bonanza.

El 51% de los jóvenes de la generación Z logra forjar nuevas amistades mientras entrena, y un 44% acude a las instalaciones con el objetivo claro de socializar.

De hecho, el informe del Bank of America Institute detalla que el desembolso en gimnasios, centros deportivos y actividades de ejercicio físico aumentó más de un 8% interanual entre los usuarios de tarjetas pertenecientes a la generación Z, y por encima de un 4% en el caso de los millennials.

La brecha generacional en este aspecto es evidente. Según un análisis demográfico de InvestorPlace, las familias encabezadas por jóvenes de la generación Z llegan a gastar hasta 2.8 veces más en mantenerse en forma que los hogares de la generación del baby boom.

Entrenar el core no es excederse al hacer abdominales

Esta diferencia también se palpa en el día a día de las ciudades. Desde 2021, la afluencia de personas a los centros de entrenamiento ha superado a la de los bares y locales nocturnos en un 22%.

Un mercado en movimiento: las cifras de un bienestar al alza

Los informes de la consultora de investigación de mercados Mintel, confirman este viraje hacia un tiempo libre más dinámico: el 30% de los jóvenes estadounidenses de la generación Z ha aumentado el presupuesto que dedica a las mensualidades de gimnasios y a clases dirigidas en comparación con el año anterior.

Y este cambio de prioridades tiene una explicación clara para Claire Tassin, estratega principal de bienestar en Mintel, quien señalaba en Los Angeles Times: “Estamos viendo a los consumidores en general centrarse más en su bienestar... Pero la generación Z en particular está impulsando gran parte de esa energía”.

Para la experta, las salas de entrenamiento están asumiendo un rol social inédito, convirtiéndose en entornos donde “los gimnasios y estudios están llenando un vacío que antes ocupaban los bares, restaurantes e incluso las oficinas”.

Un comportamiento que impulsa un mercado global del bienestar al que la firma McKinsey & Company estima ya en 2,000 millones de dólares.

Su informe Future of Wellness destaca que son precisamente las generaciones más jóvenes las que lideran el crecimiento de este sector. Y es que, aunque los millennials y la generación Z suponen tan solo el 36% de la población adulta en Estados Unidos, concentran más del 41% del desembolso anual en salud y autocuidado.

De hecho, cerca del 30% de los encuestados de este grupo de edad asegura que ahora prioriza su salud “mucho más” que hace doce meses, un porcentaje que baja al 23% al analizar a las generaciones de mayor edad.

Amistad sin resaca: el deporte como el nuevo “tercer espacio”

Para comprender las razones que llevan a un joven a costear una suscripción deportiva elevada antes que invertir ese dinero en copas el fin de semana, resulta clave analizar el concepto de “tercer espacio”.

Se trata de ese entorno ajeno al hogar y al trabajo donde las personas tejen su red de apoyo y comunidad. Si antes este papel recaía de forma casi exclusiva en el pub de barrio, la cafetería o la pista de baile, hoy son las salas de musculación y los grupos de corredores los que asumen el relevo.

El 75% de los “centennials” realiza entrenamientos con pesas al menos dos veces por semana, la tasa de participación más alta de cualquier grupo de edad.

Un estudio elaborado por la cadena europea The Gym Group confirma el peso de este factor social en el Reino Unido: tres de cada cuatro jóvenes de la generación Z realizan ejercicio físico como mínimo dos veces por semana.

En sintonía con esto, datos de consumo publicados por el diario City AM indican que un 25% de ellos sitúa la salud y el entrenamiento como su principal prioridad financiera, superando al 17.5% que prefiere destinar ese capital a salir a comer o de copas.

De hecho, el informe revela que el 51% de los jóvenes de la generación Z encuestados logró forjar nuevas amistades mientras entrenaba, y un 44% acude a las instalaciones deportivas con el objetivo claro de socializar.

Pesas por cardio: el perfil de la “Generación activa”

El tipo de actividad física que eligen los jóvenes hoy en día también rompe con los moldes de las décadas anteriores. Las largas sesiones de cardio clásico y las pautas de alimentación restrictivas ceden terreno ante el entrenamiento de fuerza.

De acuerdo con el último informe de la consultora sectorial FitTechGlobal, el 75% de los integrantes de la generación Z realiza entrenamientos con pesas como mínimo dos veces por semana, lo que supone la tasa de participación más alta en comparación con cualquier otra franja de edad.

Un análisis global a cargo de la firma de fitness Les Mills define a estos jóvenes bajo el concepto de “Generación activa” (Generation Active).

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El documento apunta que, aunque un 30% de ellos ya asiste regularmente a gimnasios, existe un considerable 50% que, si bien actualmente no realiza ejercicio, manifiesta su deseo de comenzar a hacerlo.

Al dar el paso, estos usuarios buscan un modelo muy concreto: reclaman rutinas de entrenamiento avaladas por la ciencia, exigen una estrecha integración digital mediante aplicaciones de seguimiento y aprecian la identidad de grupo que se genera bajo la guía de entrenadores profesionales.

El 51% de los jóvenes logra hacer nuevas amistades entrenando.

Las redes sociales también tienen su papel en este nuevo ecosistema. Plataformas como Instagram o TikTok (donde la popular etiqueta “#FitTok” engloba millones de publicaciones) exponen continuamente a los usuarios a rutinas de ejercicio y consejos para un estilo de vida saludable.

En estas pantallas, los creadores de contenido deportivo se alzan como nuevos prescriptores que promueven que el autocuidado es la base indispensable del bienestar individual.

Y es que, más allá de que el impulso provenga del cuidado de la salud mental, de la búsqueda de alternativas de ocio libres de alcohol o de la influencia de los nuevos lenguajes de las redes sociales, lo cierto es que la mutación cultural es innegable: los jóvenes ya no vinculan el tiempo libre con los excesos o el malestar de la resaca del día siguiente.

Y así, las salas de entrenamiento se han asentado como el nuevo punto de encuentro para una generación que prefiere invertir en su bienestar físico y mental, transformando su ocio y abriendo un debate necesario sobre cuáles serán los espacios de reunión de la cultura del mañana.

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Redacción web
Agencia EFE

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